Todos los hombres del entrenador

Llegó la hora de los futbolistas. Atrás queda un verano marcado por la continuidad de Manolo Jiménez, por el paso Leer Más »

Andoni Cedrún: “Algún día estaremos en el balcón de la Plaza del Pilar”

No podíamos seguir con esta serie de entrevistas sin poder hablar con un mito del zaragocismo. Andoni Cedrún (Durango, 1960) supera Leer Más »

Jiménez o cómo luchar hasta la extenuación

Desde que cogió las riendas del club hace tres meses, Manolo Jiménez (Sevilla, 1964) ha insuflado esperanza y aliento al Leer Más »

Los 77 de Agapito

Agapito Carmelo Iglesias García. Quizá uno de los nombres más mentados de los últimos seis años en la ciudad de Leer Más »

Mario Ornat: “El Real Zaragoza se ha convertido en un equipo que cada temporada sufre para mantenerse y esa no es su naturaleza”

Redactor de la delegación del Diario AS en Zaragoza, Mario Ornat llega a la cita con el gesto relajado, distanciado Leer Más »

 
Banner Colabora con Nosotros

Todos los hombres del entrenador

Todos los hombres del entrenador   fotografía

Llegó la hora de los futbolistas. Atrás queda un verano marcado por la continuidad de Manolo Jiménez, por el paso atrás de Agapito Iglesias y por la enésima renovación de la plantilla.  El objetivo no es otro que la permanencia en Primera División, pero además, la afición reclama no sufrir cada fin de semana, comparecer en las últimas jornadas con los deberes hechos y así evitar la revalida del examen definitivo. Con la tranquilidad del objetivo cumplido podría alcanzarse el fin último, un proyecto a largo plazo basado en jugadores jóvenes, con futuro y en propiedad. Todo por revivir algún día al Real Zaragoza que rugió por España y Europa. Estos son los futbolistas por los que pasan las ilusiones de la afición blanquilla.

Andoni Cedrún: “Algún día estaremos en el balcón de la Plaza del Pilar”

No podíamos seguir con esta serie de entrevistas sin poder hablar con un mito del zaragocismo. Andoni Cedrún (Durango, 1960) supera las expectativas con creces. Quedamos con él en el hall del Hotel Romareda, donde pasó muchísimo tiempo en las concentraciones del equipo que él dice que es su vida: el Real Zaragoza. Doce años que se ven reflejados en las palabras de una persona que desprende zaragocismo por sus cuatro costados. Ahora le toca como a todos vivir momentos muy duros, pero él lo afronta con ilusión, confianza y ambición.

Andoni Cedrún: Algún día estaremos en el balcón de la Plaza del Pilar   fotografía

Empezando por lo más cercano… ¿qué sientes cuando el árbitro pita el final del partido contra el Sporting, después de toda esa tensión?

Pues a los 5 minutos me duelen las piernas de esa misma tensión. Haces ¡uff!, como un suspiro, como un alivio porque si te das cuenta todos los partidos que estamos jugando y ganando son agónicos. Hasta el final, hasta que no pita el árbitro, no ganamos un solo partido. Son todas a la heroica. Tiene una parte positiva: el corazón zaragocista late más. Cuando es épica no es lo mismo que cuando ganas por 3-0. La gente está arropando a su equipo. Pero terminas con un grito. Yo estaba en antena a nivel nacional y cuando pitó el árbitro salté. Debí de estar un poco más ecuánime, porque también hay una afición, la del Granada, escuchando la COPE, pero bueno, ya saben cómo soy yo. Ahí no puedo contenerme.

Jiménez o cómo luchar hasta la extenuación

Desde que cogió las riendas del club hace tres meses, Manolo Jiménez (Sevilla, 1964) ha insuflado esperanza y aliento al Real Zaragoza. El técnico sevillano ha conseguido que un equipo desahuciado afronte la recta final de la temporada con optimismo e ilusión. Tras haber conseguido 10 de los últimos 15 puntos en juego, los blanquillos han dejado de ser el farolillo rojo dela Primera División y están a cuatro puntos de la salvación.

Jiménez o cómo luchar hasta la extenuación   fotografía

Para explicar este milagro, para entender esta inesperada reacción, hay que saber quién es Manolo Jiménez y de dónde viene. Y es que él es el responsable de haber logrado que los jugadores interioricen un espíritu competitivo y guerrero que contrarresta en el campo sus notables carencias y limitaciones.

Jiménez es la viva imagen de un hombre de club. Internacional con la selección española y titular en el Mundial de Italia 1990, el Sevilla FC siempre ha sido su casa desde que aterrizó en los años ochenta para jugar en el filial. Allí desarrolló casi toda su trayectoria deportiva, un bagaje deportivo que se resume en cifras: 14 temporadas como jugador, 354 partidos disputados y 11 cursos como técnico, entre el filial y el primer equipo.

Nada más llegar a la capital aragonesa fue claro: “No soy zaragocista, pero sí un profesional”. Un mensaje que denota que es un hombre de compromisos. Cuando acepta un reto, lo asume con todas las consecuencias. Cuando se marca un objetivo, se deja el alma por cumplirlo.

Los 77 de Agapito

Agapito Carmelo Iglesias García. Quizá uno de los nombres más mentados de los últimos seis años en la ciudad de Zaragoza. El presidente de Codesport recibió el timón de la nave blanquilla en mayo de 2006, de manos de Alfonso Soláns. Agapito comenzó de manera positiva, con un conjunto que marchaba sexto en el campeonato y, por tanto, con derecho a jugar en Europa. Las cosas pintaban bien a orillas del Ebro. Sin embargo, al año siguiente el equipo diseñado por el de Navaleno comenzó un desgaste y una degeneración , descenso a Segunda de por medio, que protagonizó una de las debacles más increíbles que recordarse puedan. El proyecto saltó dinamitado por los aires, comenzando una espiral que aún hoy azota los deteriorados basamentos de una escuadra que se tambalea al filo del alambre temporada tras temporada. El proyecto se transformó, a ojos de los zaragocistas y del mundo, en una caída de crecimiento exponencial hacia el averno. Eduardo Bandrés dimitió,  las cuentas se hicieron insostenibles, el final del idilio con la afición se confirmó y el equipo entró en crisis económica, social y deportiva. La fractura era total.

Los 77 de Agapito   fotografía

En unos años se había pasado de luchar por Europa y aglutinar estrellas a entrar en disputas institucionales con el Getafe, el Deportivo, el Shakhtar… a tener que realizar milagro invernal tras milagro para sostener al club en Primera. A garantizar la viabilidad del club ante la duda de miles de aficionados. A las catástrofes semanales de Braulio, de las entradas baratas, los silbatos, la polémica de la Selectividad de Ramiro, el “extravío” de Ortí y Lacruz o la marcha de jugadores como Ponzio o Meira.

¿Cómo se llegó a esta situación? ¿Fueron primero las deudas o la mala gestión deportiva? ¿Cómo se transformó un equipo plagado de estrellas como los Milito, Aimar o D’Alessandro en el, hasta hace 4 días, colista de la Primera División? Evidentemente la realidad tiene infinitos matices, explicaciones y puntos de vista. Seguro, por ejemplo, que el del propio presidente difiere mucho del de la afición maña. Por eso desde aquí hemos querido establecer una relación, una progresión completamente objetiva del estado del equipo temporada a temporada. Una valoración exenta de polémicas económicas, cuentas y escándalos: sólo de aquellos que son encargados de hacer que la pelotita y la malla se junten cada 7 días. De los jugadores que se trajeron para construir un equipo. Los que trajo, a fin de cuentas, el máximo accionista. Y esta relación es larga, mucho más de lo que debiera si el rumbo del equipo hubiera sido otro. Entre técnicos y jugadores superan las siete decenas. Sí, han leído bien. Estos son los 77 de Agapito.

Mario Ornat: “El Real Zaragoza se ha convertido en un equipo que cada temporada sufre para mantenerse y esa no es su naturaleza”

Redactor de la delegación del Diario AS en Zaragoza, Mario Ornat llega a la cita con el gesto relajado, distanciado de los sobresaltos inducidos en los últimos días por el equipo de su ciudad, de su vida. Una conversación sobre el fútbol actual y el de antaño, sobre periodismo, rugby, música o literatura en unos tiempos en los que es difícil ver a alguien que reflexiona antes de dar su respuesta.

Mario Ornat: El Real Zaragoza se ha convertido en un equipo que cada temporada sufre para mantenerse y esa no es su naturaleza   fotografía

Tras el gol de Pablo Hernández y la posterior expulsión de Álvarez en Mestalla, el descenso se antojaba ineludible. Las puertas del infierno se abrían ya de par en par. Sin embargo, tres tantos consecutivos de Apoño, el último gracias a la torpeza de Godín y la experiencia de Postiga, provocaron el resurgir de la esperanza blanquilla. En La Romareda volvió a escucharse que sí se puede. Ya saben, ¡Zaragoza nunca se rinde!

¿En qué punto de la ola de optimismo se encuentra Mario Ornat?

En el más alto desde hace muchos meses. Es normal tras tanto tiempo de frustración y resultados tan decepcionantes, estábamos inmersos en una espiral de pesimismo que nos ha llevado a condenar al equipo antes de tiempo. Con la lógica de lo que se veía en el campo, pero olvidando que esto es un juego en el que ocurren cosas impensables y en el que las dinámicas cambian de un día para otro sin un motivo aparente. Yo estoy expectante, la experiencia de tantos partidos vistos me dice que los últimos encuentros son larguísimos y puede ocurrir de todo.

Javier Paredes: “Nunca me había planteado ser capitán, pero luzco el brazalete con orgullo”

Para nuestra primera entrevista hemos querido elegir un símbolo, una guía. Quién mejor que el capitán del equipo al que nos gusta seguir. Javier Paredes nos recibe en la Ciudad Deportiva en la que entrena desde hace ya 5 temporadas. Cercano y amable, asume el reto de tratar de no dejar sin contestar ninguna pregunta en esta época tan complicada para los jugadores del conjunto blanquillo. Sin soltar el brazalete cuatribarrado (o revolandero, según se prefiera) nos permite conocer la opinión de aquél que asumió los galones tras la marcha de Ponzio, hablándonos de sus orígenes, su futuro, su Oviedo y, por supuesto, del Real Zaragoza. 

Javier Paredes: Nunca me había planteado ser capitán, pero luzco el brazalete con orgullo   fotografía

Cuando uno sueña con ser capitán de un equipo de fútbol, se lo imagina en una situación mejor, en un equipo ganador. El Real Zaragoza es todo lo contrario. ¿Cómo lo asumes? 

Yo creo que independientemente de que sea un equipo grande o de que esté luchando por objetivos menos importantes, ser capitán de un equipo, y sobre todo cuando llevas ya unos años, porque la gente confía en ti, siempre es un orgullo. Lo importante cuando se es capitán es intentar conseguir lo mejor para el club, sea cual sea el momento en el que se encuentre. Ahora mismo es un momento difícil, y por eso mis funciones de cara al entorno, fuera del vestuario, son totalmente diferentes a las de un equipo que estuviese arriba. Por mí pasa demostrar que el Real Zaragoza será importante siempre y cuando esté unido en todos sus frentes. Yo intento dar la idea, a través de la experiencia, de cómo debería ser el club y cómo podría funcionar.

El regreso de la ilusión perdida

El regreso de la ilusión perdida   fotografía

La evolución de los sistemas de juego, las rotaciones, el doble pivote, los falsos delanteros o el vaivén de traspasos ya no permiten recordar de carrerilla alineaciones como antaño. Tan solo en la memoria de los fieles consiguen perdurar aquellas míticas delanteras conformadas por cinco futbolistas. Los nombres de Marcelino, Canario, Villa, Santos y Lapetra se convirtieron en un icono del fútbol de los sesenta, pero incluso los más grandes están obligados a despedirse del fútbol a causa del irremediable paso del tiempo. También ellos, también Los Magníficos. Se antojaba imposible, pero el aficionado zaragocista tardaría muy poco tiempo en recuperar la ilusión perdida. No llegaron nuevos títulos a las vitrinas, pero la gloria regresó a la capital aragonesa.

El Real Zaragoza de los ‘zaraguayos’ comenzó a gestarse tras un triste descenso a comienzos de los años setenta, con el reflejo de los ‘magníficos’ como espejo y una Romareda transformada en un público exigente que demandaba un juego intenso, vistoso y alegre. Tiempos de cambio en el fútbol y en el entorno socio político de un país que se encontraba en las postrimerías del franquismo.