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¡Que viene Lendoiro!

El Real Zaragoza recibe el sábado al Deportivo de la Coruña, un club que fue alternativa de los grandes y que terminó pagando muy caro luchar codo a codo con el Real Madrid y el FC Barcelona. Su situación económica es grave y la futbolística tampoco es favorable después de un traumático descenso. La imagen del club es borrosa, en absoluto la que maravillaba cuando consiguió el título de Liga, la misma temporada en la que los maños tenían posibilidades de conseguir el campeonato en Mestalla.

Será un duelo devaluado en el plano deportivo pero emocionante en lo competitivo. Los dos necesitan ganar para escapar de los puestos en rojo de la tabla clasificatoria y han mejorado mucho en el último tramo de la competición. Por eso el partido, aunque no se trate de una final, vale más de tres puntos. Y en el caso de los blanquillos un balón de oxígeno de cara al desplazamiento a Barcelona donde existen tantas posibilidades de puntuar como el sábado pasado en el Bernabéu.

Las relaciones entre Augusto César Lendoiro y Agapito han sido complicadas. El presidente gallego demandó a Lafita y al Real Zaragoza por su fichaje y pidió el descenso administrativo por impago. Incluso dejó entrever maniobras “curiosas” del máximo accionista del Real Zaragoza en los finales de las últimas temporadas. Pero al final se trata de lo mismo que ha ocurrido con Ángel Torres, Fernando Roig o Quique Pina. Mucho ruido y pocas nueces. Incluso a Lendoiro y Agapito les une su vinculación con Mendes.

En fin que, afortunadamente, ni Agapito ni Lendoiro no tienen que jugar. Espero que la Romareda sea un lugar favorable para que los zaragocistas mantengan la misma linea que ante el Sevilla y sean capaces de sumar tres puntos de oro.

La importancia del Plan B

Racha de tres victorias consecutivas enlazadas por el Real Zaragoza que abre las puertas de este penúltimo mes del año con la eternamente ardua tarea de intentar puntuar en el Santiago Bernabeu. Si bien es cierto que este año el Real Madrid recibirá al equipo maño con la obligación de no dejar escapar ni un solo punto en su feudo, los zaragocistas llegan con la moral alta tras las últimas victorias y con una sensación que resulta clave para un equipo que no quiere sufrir en exceso: este año sí que hay un Plan B.

Para una plantilla corta y acostumbrada a ser confeccionada a base de retales y préstamos, tener recambios de garantías parece algo utópico e imposible. Sin embargo este año, tras la nueva política de fichajes y los últimos movimientos en el mercado, se puede decir que el Real Zaragoza cuenta con un banquillo dispuesto para dar la talla cuando se le necesite.

Porque si bien parece claro que las posiciones de portero y delantero centro están adjudicadas sin discusión alguna para Roberto y para el nunca suficientemente apreciado Hélder Postiga, el resto del campo cuenta con fichas casi intercambiables al cien por cien: el buen debut de Loovens en la defensa ha hecho que se perfile como titular junto a Álvaro y sin embargo Paredes sigue demostrando que también puede cumplir a la perfección con este cometido mientras que Aranda con su gol ante el Granada soltó un grito de rabia que anunciaba que, si es necesario, el también puede marcar al contrario. Y por último en la zona central del campo aparecen una multitud de combinaciones que se han visto aumentadas con el inesperado estrellato de Víctor Rodríguez y que serán todavía más cuando Wilchez y Romaric alcancen la cúspide de sus rendimientos.

Un Plan B siempre va detrás de un Plan A. Pero el zaragocismo puede estar tranquilo, pues este Plan B está listo para cuando tenga que ser llevado a cabo.

Un pasito más

Fue un partido aburrido, sin chispa ni emoción. Solamente se salvó el golazo de Aranda a pase de Romaric, que fue lo único positivo del africano. No ayudó el Granada, con bajas en su alineación y una escasa actividad durante todo el encuentro. Parecía un amistoso de verano donde a nadie le preocupa el resultado final y lo único importante es terminarlo sin lesionados. Las vacías gradas, menos de seis mil personas en la Romareda, respondieron con silbidos algunas acciones de los jugadores blanquillos que no tenían la misma intensidad que tres días antes en ese mismo escenario ante el Sevilla.

Se la ha jugado Manolo Jiménez con su decisión de poner como portero de la Copa a leo Franco. Ayer apenas tuvo trabajo pero su larguísima inactividad es un claro inconveniente para defender la meta con garantías en un partido complicado. Fue también extraño que convocase a Toni Doblas, con el que no cuenta para nada, dejando a un lado a Pablo Alcolea del que dijo era su tercer portero. ¿Con qué cara se habrá quedado el chaval? Son detalles que merecen la pena cuidar especialmente en un equipo que ya no tiene referentes locales de peso en la plantilla.

Y el sábado, a Madrid. Cuatro victorias en cincuenta y ocho partidos de Liga en la capital de España. Y un par de “sets” dolorosos, especialmente el día del triste debut de José Aurelio Gay en una noche fría y donde temí que los dos dígitos iluminasen el marcador. ¿Cómo jugarle al Madrid? ¿Como Caparrós en Mallorca? ¿Como Paco Jémez al Barcelona en Vallecas? Al final les cayeron cinco a los dos equipos cuando la trituradora goleadora destrozó sus planteamientos.

Estaremos atentos a lo que pase.

Regado con cerveza

Domingo por la mañana y todo el zaragocismo se levantará deseoso de dar la campanada ante un Sevilla que parece haber recuperado parte de su esencia. Será la hora del tan clásicamente español vermú la que decida si el equipo blanquillo consigue encadenar dos victorias seguidas o si tendrá a la afición pendiente del descenso una semana más.

Para los que vayan al estadio de La Romareda, un triunfo sería la excusa perfecta para enlazar el encuentro con una buena comida que celebre el grato momento de su equipo. Para los que opten por ver el partido por televisión, tan matinal horario llevará a regar con cerveza y a completar con alguna tapa todos y cada uno de los pases, remates y paradas que realicen los jugadores.

Un horario extraño pero propicio para un Real Zaragoza que se siente cómodo en dicha franja. No es este hecho sino un apunte más de la insólita temporada de un equipo en el que brillan jugadores destinados al filial, que gana más partidos fuera que en su propio feudo y que, por alguna extraña razón, ha encandilado a la afición pese a las duras derrotas en casa.

Semana dulce

La vuelta a la competición de Liga ha sido positiva para el Real Zaragoza. Han dejado de producirse situaciones complicadas en el seno del vestuario, en los Tribunales Deportivos y en el entorno del club para dejar paso a un triunfo incontestable de los blanquillos en el nuevo estadio de Los Cármenes de Granada. Otra vez la euforia ha vuelto a gran parte de los aficionados, que han visto cómo ha quedado zanjada la cuestión sobre la titularidad de Movilla, o la certificación de la calidad de un futbolista como Víctor Rodríguez.

Pero no hay que bajar los brazos; la situación es todavía muy difícil porque en la Romareda el equipo aragonés debe recibir al Sevilla y al Deportivo. Los andaluces remontaron el lunes en un partido frenético ante un rival rocoso e incómodo, que le puso las cosas difíciles a los andaluces en su estadio. Por su parte, el Deportivo vendió cara su piel contra el FC Barcelona y se trata de una derrota que aporta moral y credibilidad a los jugadores de José Luis Oltra. Y lejos de la Romareda, los desplazamientos al Santiago Bernabéu y al Nou Camp parecen imposibles porque en su estadio ambos clubes se muestran inabordables, aunque bajen enteros lejos de sus estadios.

Quiero acordarme también de Iván Obradovic. El futbolista serbio estará seis meses apartado de los terrenos de juego después de la intervención quirúrgica del lunes, donde le fue recompuesta la rodilla izquierda. Un tiempo muy largo y que le hará perderse toda la temporada. Muy mala suerte la del internacional balcánico que en cuatro temporadas en el club aragonés ha sufrido lo indecible y jamás ha llegado mostrar toda la calidad que lleva dentro. A partir de ahora se abren las expectativas para saber si el Real Zaragoza acude al mercado nacional o si espera a enero para fichar, supuestamente, a un delantero.

El nuevo zaragocista

Éste no es el mío, que me lo han cambiado. Victoria y tres puntos contra el Granada, sí. Pero el aficionado medio del Real Zaragoza luce un nuevo rostro al que no estoy acostumbrado. En estas últimas semanas se observa un nuevo modo de afrontar las sensaciones tras los partidos que no son moda en la ciudad. Y es que, señores, el zaragocista está tranquilo. No hay gritos en el bar, no hay prisas, no hay solicitud de cambio de entrenador. Bien, puede que en algún medio se hagan crecer las sombras sobre las comparaciones con otros años. Nadie es perfecto y, la verdad, de algo hay que escribir. No es tan sencillo.

El nuevo zaragocista   fotografíaY sí, bueno, visto desde el lunes, con una nueva situación clasificatoria, tras un partido donde el equipo se ha plantado firme hasta conseguir el triunfo, todo parece distinto. Pero es necesario regresar a hace unos días para ponerse en la tesitura de un equipo que genera dudas, que no marca, que ya pide a voces un nuevo delantero que amplíe el repertorio de Postiga, aunque nos traiga con él un posible Caso Aranda. Y, sin embargo… el zaragocista está tranquilo.

Dice un amigo que todo es consecuencia de la crisis, y de que la gente, por fin, empieza a valorar lo más importante, y a restar drama a lo que no deja de ser un entretenimiento dominical (bueno, eso antes, ahora ya pueden invadir cualquier día a placer). Que, al fin y al cabo, tirarse de los pelos por un deporte es un lujo que sólo se pueden permitir… eso, los que incluyen la palabra “lujo” en su vocabulario. Y esto, hoy, en este país, no toca.

No quito valor a su opinión, pues tiene sentido y puede que haya algo de eso, aunque precisamente es el fútbol el mejor recurso para olvidar por un rato los problemas. Pero creo que el efecto de Jiménez, extendiéndose más allá de la fiebre surgida de la reciente salvación -milagrosa-, tiene mucho que ver. El aficionado escucha lo que el sevillano dice en las ruedas de prensa, y no le salta el automático acusatorio de mamandurrias (que diría aquella funcionaria madrileña). Expone las situaciones con una sencillez que llega al seguidor, y gracias a sus indicaciones, no sólo se sobrelleva el momento histórico del equipo (lo que, al fin y al cabo, casaría con el carácter del aragonés). Además, y aquí está la novedad, se mira con cierto optimismo el futuro.

Y si Jiménez ha sido capaz de parir en ruedas de prensa al aragonés optimista, zaragocista para más señas, que quiten la estatua de la plaza de España y pongan la suya cuanto antes. Ya estamos tardando.

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El nuevo zaragocista   fotografíaNo puedo acabar el artículo sin recordar aquel otro en el que mencionaba que el zaragocismo suele requerir una figura emergente, que llevara el calor de la grada en forma de ilusión durante cada partido, sirviendo de ejemplo y acicate para sus compañeros. En otro momento pareció que Juan Carlos, aquel galgo de la cantera madridista, iba a cumplir con ese papel, pero perdió fuelle y se diluyó.

Ahora es el momento de Víctor, cuya explosión cogió a todos por sorpresa, pero partido a partido se empeña en demostrar que no se trata de la flor de un día. Deberemos estar atentos a la progresión de este chaval, que sin alardes excesivos, y desde luego sin el bombo de los medios, va camino de ganarse nuestro corazón durante este año.

Amenazas por todos los lados

Ahora resulta que el Tribunal de Arbitraje Deportivo reabre el “caso Matuzalem” a instancias del Shakhtar Donetsk después del proceso concursal del Real Zaragoza. Se supone que las leyes de nuestro país amparan las decisiones judiciales y que el club ucraniano tendrá que conformarse con percibir el 40% de la cantidad adeudada y en el plazo marcado por la sentencia. Pero ya es una molestia, una comezón que ataca las debilitadas fuerzas de un zaragocismo que ve cómo el equipo puede hundirse sin no gana el domingo en Granada. Con solamente seis puntos, tres menos que el año pasado a estas alturas, y seis jornadas antes en puestos de descenso que la temporada anterior. Insisto, si no consigue la victoria en el Nuevo estadio de Los Cármenes, que no hay que descartarlo en absoluto.

Estas preocupaciones, sumadas al nerviosismo de hombres importantes en la plantilla como Apoño, la lesión de Aranda (que se rompe cada vez que juega un partido completo) o la supuesta pretemporada de Romaric antes de su marcha a la Copa de África, abren demasiadas dudas en las entrañas del club.

Para colmo, Agapito parece aproximarse de nuevo al entorno zaragocista aunque jamás dejó de tomar decisiones, y Fernando Molinos sigue viviendo en el “país de la ilusión”. Como también las polémicas declaraciones de Manolo Jiménez, especialista en desviar la atención introduciendo otros asuntos de fácil consumo para los medios de comunicación.

En este mercadillo de sensaciones, las únicas que no valen son las referidas a la buena imagen del equipo. Porque los puntos son los que aclaran la situación y dejan arriba o abajo en la tabla a los competidores en la Liga. Y no hay más historias.

Los parones traidores

Siempre que se paraliza la Liga ocurre algo. Agapito se muestra a la afición zaragocista, Jiménez dice algo curioso o Apoño la emprende con un aficionado en el entrenamiento. Menos mal que formaba parte de un grupo de Atades invitado por el Real Zaragoza… Todo el mundo está nervioso y no es para menos. Las cosas no van bien y las expectativas van asemejándose a las de temporadas anteriores. Los números no engañan: es el peor arranque en casa (en Torrero y la Romareda) desde 1952, el Real Zaragoza es el equipo menos goleador de la Primera División y solamente ha marcado en dos de los siete partidos disputados. Las sensaciones serán las que cada uno quiera experimentar pero la realidad es inapelable. Asomados al descenso de la categoría. Como el año pasado. Y el anterior. Y el anterior.

No sé a lo que juega el Real Zaragoza. Neutraliza bien a los adversarios que le crean menos ocasiones de gol pero los errores se pagan muy caros. No hay capacidad de reacción ni gol. Falta el remate, que generalmente es desde fuera del área, pero no se producen apenas asistencias. Ni tampoco el pase anterior a la asistencia. Las grandes apuestas de Jiménez como son Apoño y Romaric, no funcionan. Están lejos de su mejor forma o sufren, como es el caso de Romaric, añgún tipo de lesión que le dejan muy escaso de potencial. y que José Mari o Víctor Rodríguez sean las revelaciones de la temporada te dejan boquiabierto: ambos venían para el filial.

Ahora habrá que esperar y acudir sin Álvaro, Romaric y Aranda a los Cármenes de Granada. ¿Jugará Loovens? ¿Se habrá repuesto ya de sus correntías? ¿Cómo volverán los internacionales de sus respectivos compromisos? El equipo está sin definir, le falta cuajo y le sobran nervios. Solamente una victoria en el próximo partido le daría cierta calma al vestuario. Y fuerzas suficientes para afrontar el próximo partido en la Romareda. pero antes queda mucho tiempo para que alguien salte a la palestra y meta la pata.

Manto de flores azules y blancas

Tras la discutida decisión del Alcalde de variar los colores del manto florar de la Virgen para las Fiestas del Pilar que hoy empiezan, quizá hubiera sido más apropiado teñir tan sagrado elemento de los colores blanco y azul del Real Zaragoza. Pues el equipo maño va a necesitar este sábado de toda la ayuda posible para no tentar a los puestos de descenso demasiado pronto.

No es el Getafe un rival de entidad histórica que deba de poner en aprietos a los blanquillos y en el recuerdo de todos queda el partido (agónico por el momento pero holgado en cuanto a intensidad) que dejó al Real Zaragoza en Primera División hace menos de medio año. Y sin embargo, este partido ya se ve como un punto de inflexión en la trayectoria del equipo.

Es un punto de inflexión por la fecha, pues hay un parón de selecciones a la vista. Lo es igualmente porque es necesario aprovechar la inercia de vencer con comodidad a Osasuna en casa y gozar del apoyo pleno de la afición. Y lo es porque se avecina una cuesta intensa y difícil con Sevilla, Real Madrid y Barcelona como rivales en apenas un mes.

Queda por descontado que el Real Zaragoza puede hacerse con la victoria sin más ayuda que la de su esfuerzo y el empuje de la afición. Pero no está de más apuntar entre los milagros de las Fiestas del Pilar una pequeña ayuda para un equipo que, en ocasiones, carece de la suerte y fortuna que merece.

Esperando a Romaric

En un equipo donde el entrenador juega con piezas prestadas, las pocas que pueda haber escogido por su propia mano son siempre referencia, punto de crítica y observación obligada. La Romareda, además, es un estadio conocido por la sorna con la que se acogen este tipo de novedades, con una afición demasiado acostumbrada a ser vapuleada en sus ilusiones por tejemanejes de directivos, representantes y todo aquél capacitado para hacer caja con el paso de un jugador.

Con el peso que tradicionalmente recae sobre este tipo de fichajes (véanse las recientes incorporaciones de los ya famosos “mexicanos de Aguirre“, de los que tanto se esperó y que tantos disgustos acarrearon, medido todo por la levísima huella que van a dejar en la historia del club), y en tiempos de especial delicadeza económica y deportiva, Jiménez jugó a apostar sobre seguro, según lo que él entendía, y la cartera alcanzaba. Y señaló a Romaric, una aspiración que no era nueva en la ciudad.

Pese a las intenciones iniciales de Sevilla, que pretendía recuperarlo para reforzar el centro del campo, y Espanyol, que había encontrado en él una pieza vital para asentar al equipo, consiguió que recalara a orillas del Ebro.Teniendo en cuenta lo acostumbrados que estábamos a las negativas y desilusiones encadenadas, toda una novedad. Además de los fichajes de ilusión y juventud, el zaragocismo necesitaba, si no figuras mundiales, sí componentes contrastados y juzgados en la liga.

A partir de ahí, el trabajo se ha centrado en espantar el fantasma que siempre ha perseguido a este jugador: la forma física, su condición para participar en los encuentros al cien por cien, superar las molestias que suelen acompañarlo y el conseguir no sólo una amplia participación en el centro del campo, sino alguna internada hacia la portería contraria. Que buena falta nos va haciendo.

De momento, demasiado porcentaje del partido lo vemos sufrir para mover ese corpachón con soltura, pero promete estar mejorando y a punto de alcanzar el punto óptimo (en unas semanas se ve en condiciones de espantar los suspiros y bufidos de la grada).

Y ahí seguimos. Si Romaric es capaz de acallar las malas lenguas que desde el Sur apuntan a su mala cabeza a la hora de prepararse físicamente, y Apoño despierta del letargo en el que se ha sumido durante los últimos partidos, sumado al buen hacer de José Mari y la experiencia de Movilla, tendremos un centro del campo más que sólido, y podremos, una vez aseguradas las dos líneas de atrás, volcarnos algo más en ataque durante todo el partido. Oportunidades para que Montañés, Oriol, Álamo, Wílchez, o incluso Babovic, demuestren a la afición para y por qué han venido a Zaragoza.

Apresúrate, Christian. Que no estamos para siestas.