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El Real Zaragoza late

Para esta columna de opinión habrá pocas palabras. Todo lo que quiero decir está en el vídeo que he hecho. Espero que os guste  y sobre todo hasta el final ya sabéis: ¡¡We Believe!!

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Agapitanic

Agosto de 2011. El Agapitanic se dispone a zarpar. El barco parece mejor que el de 2010 y muchos suben con la esperanza de tener un viaje tranquilo. Un viaje que durará unos nueve meses. Los primeros dos meses son cómodos y hasta se piensa que se puede alcanzar el destino final antes de tiempo. Sin embargo, Javier Aguirre y sus otros comandantes no ven un iceberg llamado Osasuna. Intentan desviarse pero ya es tarde. El Agapitanic colisiona y el agua comienza a entrar poco a poco. El capitán mexicano y sus ayudantes buscan una solución. Van sacando agua con cubos y ponen celo para sellar las grietas. Obviamente, no consiguen nada y la situación va a peor.

Agapitanic   fotografíaPasan dos meses y ya hay más agua dentro del barco que en el mar. Aguirre se niega a ir y se agarra a su timón. Los cristales ya no resisten más y la aparición de Arenere y cía en el barco provocan la rotura total y el agua se lleva por delante al capitán. El Agapitanic comienza a hundirse. Parte de la tripulación salta del barco, unos empujados y otros atemorizados, antes de tiempo: Meira, Juárez, Antonio Tomás, Ponzio, Braulio…Así como Arenere y cía, después de ver que no pintaban nada en el barco de las mentiras. Los violinistas Prieto, Checa, Herrera y Cuartero siguen tocando.

Definitivamente, el Agapitanic se hunde y sólo unos pocos (jugadores y aficionados zaragocistas) aguantan en las tablas mientras el frío de las aguas de Segunda está a punto de congelarlos. 32 minutos después del hundimiento, llega un pequeño barco con Manolo Jiménez a la cabeza y algunos refuerzos buscando supervivientes. Parece que no hay nadie vivo, pero…recordad qué minuto del hundimiento era. Algunos zaragocistas cogen el silbato y comienzan con la agapitada. Manolo lo escucha y pide dar media vuelta. ¡¡Quedan supervivientes!! 21 jugadores y muchos zaragocistas son los afortunados supervivientes que se suben al barco del sevillano. Un barco llamado We Believe. Todavía quedaba una larga travesía.

Una ola malagueña está a punto de acabar con ellos. El capitán se enfada, siente vergüenza de los tripulantes pero resiste. El mar sigue furioso pero la tripulación trabaja más que nunca para evitar el naufragio y se animan con la frase de su capitán: “Juntos podemos”. De repente, llegan a una isla mallorquina. Ahí deben coger provisiones en forma de puntos para poder seguir el viaje y llegar bien a su destino, pero tendrán que acabar antes con la tribu caparrosiana. Jiménez soltará a Dujmovic, que viene de cargarse a unos piratas granadinos. ¿Lograrán derrotarles? Seguro que sí. Fe, lucha y supervivencia son los valores de esta tripulación que no parará hasta llegar a Salvación City. Ahora más que nunca: ¡¡We Believe!!

Míchel te lo…cantamos

A continuación, la canción que la afición zaragocista podría cantar sobre Míchel y su rechazo al Real Zaragoza en diciembre. El ‘ai se eu te pego’ versionado:

 No sa, no sa

No sabe que le llega

El Zaragoza, ai ai de Jiménez

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Sevilla, Sevilla

Está fuera de Europa

Ay pobre Míchel, ay ay pobre Míchel

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Diciembre en Madrid

Agapito comenzó a mentir

Le pasó la oferta más linda

Míchel no quiso por miedo a bajar

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No sa, no sa

No sabía que hacer

Dijo Agapito, ahora a quien ficho

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Manolo, Jiménez

Si no viene me mata

Firma Manolo, que cojones tienes

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Jueves en el Pizjuán

Apoño comenzó a marcar

Y ganó el club más lindo

El pobre Míchel se puso a llorar

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No sa, no sa

No sabe lo que hizo

Ai, bye bye Míchel, adiós y hasta luego

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Manolo, Jiménez

Si te vas nos matas

Ai ai y en mayo, ai ai una jota

 

Después de este toque de humor, me gustaría hablar brevemente de la situación actual. Pese a la derrota, motivada en gran medida por el lamentable arbitraje, ante el Barcelona quedaron claras dos cosas: 1-Manolo Jiménez y los jugadores se merecen la salvación porque están demostrando que con fe, actitud y lucha se puede conseguir todo. Y 2-Que ser zaragocista es lo más grande del mundo. Lo que se vivió en La Romareda con la gente cantando y las bufandas al aire es algo que jamás olvidaremos y permanecerá en nuestro recuerdo junto a aquellas grandes gestas del Real Zaragoza. La afición no estuvo de 10, sino de 12.

 Al final, pese a robos arbitrales, a Agapito y a los que desean vernos en Segunda, este equipo, este club, esta afición y esta ciudad son de Primera y en mayo todos juntos habremos logrado el milagro que jamás ha existido en la historia de la Liga.  Hay que intentar sumar en Sevilla y vencer al Granada son las primeras bases hacia la salvación. ¿Ganar los dos? ¿Y por qué no? Semana clave y, como siempre: ¡¡We Believe!!

Vida real

Me está resultando fácil ahora ser optimista e intentar contagiarlo porque los jugadores del Real Zaragoza con su entrega, goles y buenos resultados lo han transmitido a todos los zaragocistas. Eso sí, más valdría que el club le diera a cada abonado y periodista en La Romareda un desfibrilador a la entrada porque tenemos el corazón más acelerado que el juego del gran Zuculini.

Vida real   fotografíaLa enésima victoria épica del equipo maño ha demostrado lo que llevo repitiendo desde que estábamos a 12 puntos de la salvación y que Manolo Jiménez ha querido transmitir muchas veces: si tienes fe, lo imposible se puede lograr. El técnico sevillano, que va camino de ser el pregonero de las fiestas del Pilar, ha conseguido que la plantilla crea en sus posibilidades, luche hasta el final y busque la suerte que tantas veces ha sido esquiva.

Estamos muy cerca de la salvación y aunque ahora vengan dos partidos muy complicados no hay que preocuparse. Si se puede rascar algo ante el Barcelona y el Sevilla, perfecto, y sino pues quedarán seis finales, cuatro de ellas en casa y ante rivales muy ganables.

¿Y por qué no se va a poder ganar al Barcelona? Vendrán cansados de jugar la Champions, fuera de casa han perdido puntos ante rivales del nivel nuestro y el Real Zaragoza está mejor que nunca. La Romareda tiene que empequeñecer a los cracks culés. Si el árbitro no nos roba, todo es posible.

La frase que Jiménez les dijo a los jugadores antes de jugar frente al Sporting sirve para todos los partidos que quedan y motivan a cualquiera: “Nuestro miedo será la mayor motivación del adversario. Ante la adversidad siempre hay que tener más espíritu de lucha, la fe mueve montañas. Sólo hay que intentarlo. Juntos podemos”. Imposible no creer tras esto. Además, contamos con un gran portero y este sábado podemos cantar: “Con Roberto, Messi ento segurooooo na na na na na”.

En cuanto al tema de los cuatro puntos que nos separan de la salvación, del Villarreal, se puede asegurar más que nunca que el Real Zaragoza, tal y como reza el título de esta columna, tiene una vida real en la que creer y por la que luchar. Por lo tanto, como siempre he dicho y como me gusta acabar: ¡¡We Believe!!

Imagen: www.sport360.com

Pinta de Primera

Hace una semana todo eran lamentos por el empate ante Osasuna y la esperanza que se había despertado en algunos volvía a desaparecer, más aun viendo los dos partidos que llegaban. Yo sabía que había que mantener la calma y fiel a mi optimismo mantuve que nada estaba perdido y que por qué no íbamos a ganar en Mestalla y al Atlético. Y se logró. La semana fue fantástica para un Real Zaragoza, que con esta actitud es de Primera.

La euforia se ha desatado entre la afición con dos partidos para el recuerdo y el barco, en el que estaba yo y algunos pocos aficionados cuando estábamos a 12 de salvarnos, ahora parece lleno. De hecho, antes era una canoa y ahora, tras el 1-0 del domingo, es un barco en el que el zaragocismo se ha contagiado del We Believe. Precisamente, ante el Atlético un nombre destacó por encima de todos y fue el de Adam Pinter.

Pinta de Primera   fotografíaEl húngaro cuajó su mejor partido con la elástica blanquilla y creo que habría que apodarle The Artist por dos motivos: 1-Es un artista en lo que a sus cualidades le permiten cortando balones, robando e, incluso, distribuyendo juego. Y 2-Desde su llegada nunca ha dado ruedas de prensa y no concede entrevistas ni aquí ni en su país. No le gusta hablar, por lo que ponerle de apodo el título de una peli muda le va que ni pintado, nunca mejor dicho.

Volviendo a la situación del Real Zaragoza, el calendario le exige no perder este sábado ante el Sporting porque es un rival directo y luego visita La Romareda el Barcelona. Ganar equivaldría a sumar cuatro puntos, los tres por ganar más el golaverage (2-2 en la primera vuelta). Pese a la victoria del Villarreal, que vuelve a dejar la permanencia a seis puntos, lo positivo es que ahora hay más equipos en la pelea por no descender como la Real Sociedad, el Granada o el Betis. Los verdiblancos son, además, quienes tienen el calendario más complicado. Les quedan jugar ante Málaga, Villarreal, Real Sociedad, Osasuna, Valencia,  Atlético, Sevilla, Sporting y Barça.

Por su parte, al cuadro maño le restan nueve encuentros de los que sólo ante el Barcelona parece imposible de puntuar. Cinco de ellos son partidos en casa (tres son seguidos de los últimos cuatro ligueros) y los cuatro que quedan de visitantes no son temibles. En la última jornada, la visita a un rival como el Getafe, que nada se jugará, hace presagiar otro final como el del Ciutat de Valencia.

Además, el equipo de Manolo Jiménez cuanta con dos ventajas respecto a sus rivales. La primera es que el equipo se había visto en Segunda y ahora está muy vivo. Como si del videoclip de la canción de Thriller de Michael Jackson se tratara, los jugadores se han levantado de la tumba y se han puesto a bailar al son de las victorias. Por eso, la mentalidad de la plantilla ha crecido hasta límites insospechados, a la vez que la de sus rivales ha descendido de golpe.

Y la segunda es que el gen de Manolo Jiménez ha transformado a un equipo que se hundía en los minutos finales, en un conjunto que, aunque le falten fuerzas, lucha hasta el último segundo de partido y busca su objetivo hasta lograrlo. Por todo ello, por mi camiseta mágica, por la teoría del Stuttgart, por una afición de Primera y porque somos el Real Zaragoza: ¡¡¡We Believe!!!

Imagen: www.heraldo.es

‘Apoño’ moral

Antes de comenzar con mi primera columna me gustaría explicar por qué la he llamado We Believe. En 2007, mi equipo de la NBA, Golden State Warriors, se clasificó en el último partido a los Playoffs, donde no estaba desde hacía 13 años. Al ser los octavos les tocó medirse a los primeros cabezas de serie, Dallas, que tenían la mejor marca de victorias. Los aficionados de los Warriors crearon el eslogan de We Believe soñando con dar la mayor campanada de la historia.

Todos los hinchas llenaban su cancha con camisetas del mismo color y esa frase. Y se logró. Golden State se cargó a los Mavericks por 2-4 e hicieron historia, ya que por primera vez el octavo clasificado había logrado eliminar al número uno y con mejor marca de la NBA desde que se estableció el formato al mejor de siete partidos. Por eso, ante la actual situación del Real Zaragoza y siempre, estemos como estemos y donde estemos, yo creeré en mi equipo y en que todo es posible.

Hace un mes aproximadamente, el Real Zaragoza se encontraba a 12 puntos de la salvación. Yo seguía haciendo cuentas y aún pensaba que podíamos salvarnos. La gran mayoría opinaba todo lo contrario y ya daba al equipo por descendido. Y es más, mucha gente criticaba mi optimismo y me tildaba de loco. Nunca entendí que se critique a alguien por tener fe y esperanza. Para decir que el Real Zaragoza era un equipo muerto y descendido ya habría tiempo de sobra. Que uno fuera optimista no quería decir que no supiera que lo normal era un descenso, pero jamás entenderé a la gente pesimista. Su negatividad no hace más que generar más pesimismo y en situaciones así, creo que es lo último que hay que hacer. Si Jiménez fuera pesimista y se lo dijera a los futbolistas, éstos se hundirían más, por lo tanto la negatividad sólo perjudica.

Por eso, yo (y algunos pocos más) decidí creer. Agarrarme a esa esperanza y tener fe en los jugadores. ¿Qué sentido tiene el fútbol si no piensas que tu equipo puede conseguir algo?, ¿acaso alguien cuando tiene a un paciente enfermo lo da por muerto, aunque esté muy grave? Pues eso. En los partidos veía que sí, que el nivel de los jugadores es bajo, pero que también los árbitros y la mala suerte se habían cebado, dejando a una plantilla muy golpeada anímicamente. Ahora, el Real Zaragoza ha recortado la mitad de puntos a la salvación mediante varios milagros y está a ‘sólo’ 6 de la vida.

El triunfo en Mestalla con dos goles de Apoño puede ser el punto de inflexión definitivo. Los que no creían, ahora creen, y los jugadores ven la luz al final del túnel. La forma en que se ha producido la victoria ha supuesto un ‘Apoño’ moral para todos. El ‘virus’ optimista invade la capital del Ebro y ante el Atlético, La Romareda debe ser una olla a presión. Así que tal y como reza el nombre de mi columna ¡We Believe!