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La importancia del Plan B

Racha de tres victorias consecutivas enlazadas por el Real Zaragoza que abre las puertas de este penúltimo mes del año con la eternamente ardua tarea de intentar puntuar en el Santiago Bernabeu. Si bien es cierto que este año el Real Madrid recibirá al equipo maño con la obligación de no dejar escapar ni un solo punto en su feudo, los zaragocistas llegan con la moral alta tras las últimas victorias y con una sensación que resulta clave para un equipo que no quiere sufrir en exceso: este año sí que hay un Plan B.

Para una plantilla corta y acostumbrada a ser confeccionada a base de retales y préstamos, tener recambios de garantías parece algo utópico e imposible. Sin embargo este año, tras la nueva política de fichajes y los últimos movimientos en el mercado, se puede decir que el Real Zaragoza cuenta con un banquillo dispuesto para dar la talla cuando se le necesite.

Porque si bien parece claro que las posiciones de portero y delantero centro están adjudicadas sin discusión alguna para Roberto y para el nunca suficientemente apreciado Hélder Postiga, el resto del campo cuenta con fichas casi intercambiables al cien por cien: el buen debut de Loovens en la defensa ha hecho que se perfile como titular junto a Álvaro y sin embargo Paredes sigue demostrando que también puede cumplir a la perfección con este cometido mientras que Aranda con su gol ante el Granada soltó un grito de rabia que anunciaba que, si es necesario, el también puede marcar al contrario. Y por último en la zona central del campo aparecen una multitud de combinaciones que se han visto aumentadas con el inesperado estrellato de Víctor Rodríguez y que serán todavía más cuando Wilchez y Romaric alcancen la cúspide de sus rendimientos.

Un Plan B siempre va detrás de un Plan A. Pero el zaragocismo puede estar tranquilo, pues este Plan B está listo para cuando tenga que ser llevado a cabo.

Regado con cerveza

Domingo por la mañana y todo el zaragocismo se levantará deseoso de dar la campanada ante un Sevilla que parece haber recuperado parte de su esencia. Será la hora del tan clásicamente español vermú la que decida si el equipo blanquillo consigue encadenar dos victorias seguidas o si tendrá a la afición pendiente del descenso una semana más.

Para los que vayan al estadio de La Romareda, un triunfo sería la excusa perfecta para enlazar el encuentro con una buena comida que celebre el grato momento de su equipo. Para los que opten por ver el partido por televisión, tan matinal horario llevará a regar con cerveza y a completar con alguna tapa todos y cada uno de los pases, remates y paradas que realicen los jugadores.

Un horario extraño pero propicio para un Real Zaragoza que se siente cómodo en dicha franja. No es este hecho sino un apunte más de la insólita temporada de un equipo en el que brillan jugadores destinados al filial, que gana más partidos fuera que en su propio feudo y que, por alguna extraña razón, ha encandilado a la afición pese a las duras derrotas en casa.

Manto de flores azules y blancas

Tras la discutida decisión del Alcalde de variar los colores del manto florar de la Virgen para las Fiestas del Pilar que hoy empiezan, quizá hubiera sido más apropiado teñir tan sagrado elemento de los colores blanco y azul del Real Zaragoza. Pues el equipo maño va a necesitar este sábado de toda la ayuda posible para no tentar a los puestos de descenso demasiado pronto.

No es el Getafe un rival de entidad histórica que deba de poner en aprietos a los blanquillos y en el recuerdo de todos queda el partido (agónico por el momento pero holgado en cuanto a intensidad) que dejó al Real Zaragoza en Primera División hace menos de medio año. Y sin embargo, este partido ya se ve como un punto de inflexión en la trayectoria del equipo.

Es un punto de inflexión por la fecha, pues hay un parón de selecciones a la vista. Lo es igualmente porque es necesario aprovechar la inercia de vencer con comodidad a Osasuna en casa y gozar del apoyo pleno de la afición. Y lo es porque se avecina una cuesta intensa y difícil con Sevilla, Real Madrid y Barcelona como rivales en apenas un mes.

Queda por descontado que el Real Zaragoza puede hacerse con la victoria sin más ayuda que la de su esfuerzo y el empuje de la afición. Pero no está de más apuntar entre los milagros de las Fiestas del Pilar una pequeña ayuda para un equipo que, en ocasiones, carece de la suerte y fortuna que merece.

Día de pesca

Dice el refrán que a río revuelto ganancia de pescadores y en Valencia las aguas no pueden bajar de manera más turbulenta. Se ha convertido la capital del Turia en una ciudad acostumbrada a mantener su nivel dentro de la clasificación pese a la continua pérdida de estrellas: se fueron Villa, Mata y Silva y el que equipo consiguió mantenerse en la parte alta de la tabla y no hacer demasiado el ridículo en las competiciones europeas. Resulta extraño por tanto que la marcha de un jugador de banda con carácter defensivo como Jordi Alba haya podido llevar a un equipo de la talla del conjunto valencianista hasta el titubeante presente que atesora.

Quizás la causa no esté directamente sobre el césped y sea necesario mirar hacia el banquillo. Parece demostrado que la fórmula de entrenador joven e inexperto pero con aparentes cualidades puede ser un éxito (Guardiola o Simeone) o un fracaso (Luis Enrique) y que es una apuesta tan arriesgada como la de contratar a un técnico experimentado con mil batallas a sus espaldas (Clemente o Lotina). Emery agotó el crédito con su falta de títulos ante una afición que siempre espera más de su equipo y puede que Pellegrino no haya sido la mejor opción posible. Solo el transcurso de la temporada responderá a esta pregunta, pero una cosa está clara: en Valencia el Turia baja revuelto.

Y como dice el refrán allí debe viajar el Real Zaragoza con su caña, su anzuelo y el cebo suficiente para sacar algo positivo. La inercia es favorable aunque solo sea por la moral que aporta a este equipo ganar a Osasuna con ligera solvencia y en frente formará una plantilla con más dudas que virtudes en este momento.

Con un equipo que funciona y con la única duda de darle o no la alternativa a Loovens, Manolo Jiménez debe preparar a sus jugadores para un intenso día de pesca.

Farolo Rojillo

Una luz roja en casi cualquier situación es síntoma de alarma, de precaución e incluso de peligro. Roja es la luz de los semáforos que detienen la circulación y rojas son las sirenas de las ambulancias que atraviesan las calles a toda velocidad. Así mismo rojo es el uniforme de Osasuna que, para más inri, llega mañana a La Romareda con la etiqueta de Farolillo Rojo.

Aterrizará Osasuna a la rivera del Ebro con un solo punto conseguido en la pasada jornada ante un Mallorca que irónicamente también viste de rojo y con la expectación que rodea, negativamente y desde hace ya demasiados años, a un partido tachado de “Alto Riesgo” Riesgo, como el portero suplente del próximo rival blanquillo; un nuevo juego de palabras ante el que es para el zaragocismo algo más que un partido.

La temporada pasada la derrota en Pamplona supuso un punto de inflexión negativo que en el presente curso no se puede repetir. Se enfrentan dos equipos con escasa suerte de cara al gol debido en parte a contar con delanteros experimentados y trabajadores pero faltos a veces de el empujón final que hace que el balón entre en la portería. Hélder y Aranda contra Nino y Joseba Llorente. Cuatro reconocidos jugadores sobre los que recae la faceta goleadora de dos equipos que deben de tratar de enderezar la temporada cuanto antes.

El verano llega a su fin y el Real Zaragoza necesita empezar a funcionar antes de que el decadente otoño empañe de hojas el futuro del equipo.

Con V de Victoria

Sin excusas. Así se presentará el Real Zaragoza el domingo a última hora de la tarde en la monumental y turística San Sebastian. Con la columna vertebral al completo, sin apenas bajas relevantes y con los jugadores rodados y en forma. Sin excusas, pues empieza a ser momento de dejar de buscar culpables.

Recupera Manolo Jiménez al diez que ha de ser bandera y cara visible de este equipo y es que Apoño lleva ya varios días a las órdenes del míster. Vuelve Hélder Postiga tras demostrar en sendos partidos con Portugal que puede asumir la tarea de goleador a nivel internacional y con la intención de refutar a aquellos que dudan de su capacidad anotadora. Dos piezas clave y pocas bajas que lamentar. Y es que para el próximo encuentro, la afición zaragocista apenas podrá echar en falta a Obradovic, única ausencia realmente relevante en el once inicial (más por los minutos jugados hasta el momento que por su rendimiento).

Es momento de escribir la letra mayúscula con que empieza toda historia. En este caso la V de Victoria: una victoria moralmente necesaria y que no se ve descabellada pese a la condición de equipo visitante que ostentará el Real Zaragoza dentro de dos días. Y es que la Real Sociedad cuenta con un ataque demoledor en el que Vela y Agirretxe llevan la voz cantante pero flojea en una línea defensiva que Postiga, Aranda y Ortí deberán tratar de desmantelar.

El equipo debe empezar a escribir la historia definitiva de esta temporada en la que, sin duda, no faltará el sufrimiento y la emoción. No debe tardar en plantar bandera en los terrenos alejados de La Romareda. Una bandera que anuncie al resto de los equipos que este año, que las hazañas del Real Zaragoza comenzaron con V. Con V De Victoria.

Parón y cuenta nueva

El atípico inicio de temporada que ha vivido el Real Zaragoza y el zaragocismo en general atraviesa en estos momentos un periodo de parada que no ha de servir al equipo sino para coger impulso, despegar definitivamente y terminar de hilvanar las buenas cualidades que, en intermitente goteo, se dejan ver entre los jugadores que conforman la plantilla.

Atípico inicio el de este curso futbolístico por la forma en que se ha conseguido la única victoria hasta ahora (peleada lejos de las fronteras del estadio maño), por el aparente alejamiento de la directiva del primer plano deportivo y por haber vivido un último periodo de fichajes sin (demasiadas) sorpresas. Solo la aparición a última hora del que fuera protagonista del último periodo de gloria blanquilla ha recordado aquellos años en los que los nombres imposibles desembarcaban en la capital del Ebro a última hora y por la puerta grande para marcharse al cabo de pocos meses por alguna pequeña abertura trasera.

Necesita el Real Zaragoza adaptarse, compenetrarse y conocerse. Y solo la pequeña fuga de internacionales que va a sufrir el equipo estos días de asueto puede impedir que esto ocurra. Manolo Jiménez tiene trabajo para dar y tomar y deberá poner a punto a puntales como Apoño o Romaric, enrolar en la dinámica de trabajo a Movilla y Sapunaru, convencer a Víctor y José Mari de que pueden llegar a ser tan buenos como apuntan y mimar a Postiga (aunque sea en la distancia) para que no desespere en la tarea de encontrar un balón en el islote en el que naufraga partido tras partido.

Tiene trabajo Jiménez. Sin embargo, parece que este año cuenta con mejores herramientas.

Caduca en veinticuatro horas

Escribir una columna deportiva el mismo día en que se cierra el mercado de fichajes es una misión de alto riesgo que puede verse desbordada por los acontecimientos en el mismo momento en que es publicado el artículo. Sin embargo, este hecho no es sino una pequeña pincelada en el mar de incertidumbre con que recibe la temporada a la práctica totalidad de los clubes del futbol español.

Una temporada que arranca marcada por la crisis, por el ascenso de tres clubes históricos que no se rendirán a las primeras de cambio y por una aparente competitividad total entre la mayor parte de los equipos de la otrora Liga de las Estrellas. Una competitividad que a priori favorece al Real Zaragoza, conjunto que ha confeccionado una plantilla que debería dar por finalizada la amarga trayectoria de milagros y tropiezos que ha seguido en los últimos años no tanto por su calidad si no por estar forjada alrededor de la idea clara y concisa de que el nivel de esta Liga es bajo y de que el que aguante mejor el tirón de la competición se hará con el insustancial, aunque necesario, premio de la permanencia. Y en el arte de aguantar el tirón estos jugadores ya son expertos. A falta de unas pocas horas para que se paralicen los traspasos hasta el nuevo año, el equipo zaragocista ha sabido mantener sus mejores cartas y barajarlas con proyectos de as de oros y carismáticos reyes y caballeros que pueden hacer que esta partida termine en órdago a la grande. O lo que es lo mismo, que se pueda reservar cuanto antes el billete en Primera para la próxima temporada.

El último día del mercado de fichajes es siempre una jornada entretenida, de las que llevan a consultar las compraventas casi cada hora y que depara sorpresas que pueden llegar a ser entrañables: viejas glorias que aterrizan en algún equipo menor, jugadores que regresan a sus clubes de siempre o marchas de grandes profesionales que buscan el éxito más allá de nuestras fronteras. Con la vista puesta en los supuestos refuerzos y con el firme deseo de que no haya ninguna fuga no deseada, la afición zaragocista vivirá este cierre del mes de agosto con el explosivo cóctel que se obtiene cuando se entremezcla la esperanza de un último fichaje ilusionante y el miedo de alguna chapuza que de ese toque irrisorio que ha caracterizado a las operaciones in extremis de la actual cúpula zaragocista.

Un único concepto ha de reinar sobre La Romareda durante la presente temporada: ESTABILIDAD. Y a partir de ahí, lo que tenga que venir será aquello que merezca el equipo.

Aprovechar estas líneas para desear a Jorge Gotor, exjugador del Real Zaragoza, toda la suerte del mundo en su nueva aventura en el Atlético Baleares. Que tengas muchos éxitos.

Una mesa que cojea

Anuncia en su web el Real Zaragoza con un comunicado concreto, escueto y sobrio las fechas y lugares elegidos para preparar el nuevo curso futbolístico. Será una pretemporada la de este año desarrollada íntegramente en territorio español y, como si de un periodo trashumante se tratase, el equipo comenzará a acompasar sus biorritmos en el norte de la península para acabar el mes de julio en la costa gaditana, punto estratégico elegido por el club para la disputa de varios partidos y torneos tan clásicos del sur de España para tales fechas. El equipo necesitará mucho rodaje y adaptación para que no se repitan las agónicas temporadas vividas hasta ahora. El equipo cuenta ya con la seguridad de la presencia de Manolo Jiménez en el banquillo al menos por un año. El equipo tiene que trabajar al máximo para llegar a punto al 19 de agosto, inicio de la nueva travesía futbolera. El equipo tiene estar a la altura. El equipo, ¿qué equipo?

Porque a falta de menos de un mes para que el combinado de jugadores, técnicos y directivos zaragocistas se desplace hasta Navaleno, la plantilla cojea de las cuatro patas sobre las que se tiene que sostener un proyecto deportivo de la magnitud de un equipo de la Primera División española. Cuatro patas como cuatro líneas de juego desde la portería a la delantera pasando por la defensa y el medio campo que necesitan una remodelación urgente si quieren cumplir con su cometido: ser la base sobre la que se apoye la ilusión de una afición que se merece un año sin sobresaltos.

Está claro que este junio es un mes atípico por la disputa del segundo torneo más importante a nivel de selecciones y puede que dicha competición ralentice más de lo esperado el asentamiento de un equipo tejido a base de cesiones y préstamos. Pero si no se quieren repetir errores pasados, las cuatro patas de la mesa deben tocar el suelo lo antes posible.

Hoy es 1 de junio

Hoy es 1 de junio y aunque el calendario por el que se rige el mundo occidental no lo marque como tal, se podría decir que cuando comienza el mes de junio comienza el verano. Época de exámenes para los estudiantes, de expectación ante la llegada de las vacaciones para algunos y de largas jornadas marcadas por el calor y los días interminables para buena parte de la población. Hoy es 1 de junio, y comienza un mes crucial para sentar las bases de la nueva Temporada 2012/2013 del Real Zaragoza.

Mes de fichajes, de altas, bajas y cesiones, de rumores y especulaciones y mes de finales e infartos en Segunda División, mercado en el que el equipo maño se verá abocado a buscar refuerzos dado el precario estado en el que se encuentra su sistema económico. Pero también es mes de Eurocopa y de selecciones, escaparate continental de jóvenes promesas y jugadores de calidad perdidos en ligas menores e incluso ínfimas. Dentro de apenas dos semanas saltarán al campo dieciséis equipos que representarán a los, a priori, países más fuertes futbolísticamente hablando del cada vez más amplio continente europeo. Es posible que en la actualidad, el aura que rodea al Real Zaragoza y la grisácea estela que arrastra desde hace varios años no le permita fijarse en las grandes potencias que compiten por llegar a la final, pero lo que está claro es que todos y cada uno de los más de trescientos jugadores que vivirán un sueño deportivo en tierras del este se esforzarán al máximo en cada partido con el fin de forjar, relanzar o cimentar sus carreras en el futbol continental.

Hace cuatro años, un malogrado equipo zaragocista donó la calidad y el desparpajo de Sergio García para el empuje del equipo nacional. No volvió a vestir de blanquilllo nunca más, pero es posible que su viaje de regreso a Zaragoza se dé tras el próximo torneo europeo en forma de un nuevo diamante en bruto que alimente el espíritu de victoria en la capital del Ebro.