Es posible que podamos estar cumpliendo la penitencia de pecados anteriores. No sé cuáles, pero solamente se me ocurre esto para justificar la crueldad de la situación que atraviesa el zaragocismo. La derrota del lunes nos deja sin esperanzas y, a este mismo ritmo, en abril ya estaríamos descendidos matemáticamente. Seguramente se ganará algún partido más, cuando ni a nuestro equipo ni al rival le importe demasiado el resultado. Partidos de trámite, bajo el amparo del aburrimiento y con una presencia residual de aficionados enla Romareda.



























