Archivo de categorías: Tinta de emborronar

Los partidos se ganan desde atrás

Los partidos se ganan desde atrás   fotografíaEl partido frente al Espanyol no fue un partido bonito. El del Valladolid tampoco. Ambos parecían haberse cortado con el mismo patrón, mucho balonazo, mucha patada, mucha garra, mucho esfuerzo pero poco o muy poco juego. Para el que le guste, perfecto; para el que no, mejor que se vaya acostumbrando, si no lo está ya de temporadas anteriores. Todo es fruto de esta Liga de dos, que sobresalen muchos escalones por encima de sus supuestos seguidores más cercanos, Valencia y Atlético (podríamos incluir al Málaga); y mucho más sobre todos los demás equipos. Hacer una hipótesis sobre el puesto que ocupará cada uno de los otros quince equipos en la clasificación a final de temporada se antoja casi imposible, tan pronto puede estar luchando por entrar en Uefa como tener una serie de malos resultados y luchar por no descender. Todo esto debido a este reparto televisivo incomprensible, que hace que los equipos medios no puedan casi ni fichar y que veamos plantillas carentes de nivel, calcadas casi las unas a las otras y que por lo consiguiente seamos espectadores de partidos hoscos, faltos de dinamismo y vistosidad y sí, por qué no decirlo, en muchos casos aburridos.

Pero es la Liga que le toca jugar al Real Zaragoza, y a falta de calidad, lo que se hace indispensable es disponer de un rigor táctico casi impoluto. Los equipos que sepan leer los partidos, que aguanten a su rival y que aprovechen sus ocasiones en ataque sacarán los suficientes puntos para pasar una temporada medianamente tranquila. Por ello, una defensa fuerte se antoja vital, y Manolo Jiménez lo sabe. La pareja de centrales Álvaro-Paredes parece estar a un nivel bastante alto. El joven cántabro, por lo poco que se le ha visto, parece disponer de las cualidades de un central con futuro, va bien en el corte y saca el balón bien jugado desde atrás, que no es poco. Y en cuanto a Paredes, su buena labor y rapidez en el centro de la zaga ha disipado las duras críticas que muchos sectores vertían sobre él. Pese a ello y a contar aún con recambios como Loovens, Goni y por el momento aún también Lanzaro y Laguardia, Manolo Jiménez no se ha cansado de pedir un central de referencia, sobre el que crezca el equipo hacia adelante, y por supuesto un lateral derecho, ya que de momento sólo cuenta con parches.

No menos importante en este apartado defensivo es el medio centro de contención, que haga de nexo entre defensa y creación. En este apartado tenemos a un Zuculini que debe bajar un par de revoluciones tanto el aspecto mental como el futbolístico, un Adam Pintér que quita y siembra dudas casi por igual y un José Mari que parecer ser otra de las buenas sorpresas de la temporada venidera. Aún así, su juventud e inexperiencia hace que se acumulen las dudas en torno a si podrá aguantar este buen nivel toda la temporada. Cabría entonces preguntarse si no valdría la pena reforzar este puesto tan fundamental de cara a una temporada tan larga. Pero claro, son preguntas que caen en saco roto a falta de menos de cuarenta y ocho horas para que se cierre el mercado de fichajes.

Así que no nos queda otra que aferrarnos al transistor, no faltar a la ya típica cita del 31 de agosto y hasta las doce de la noche estar pendientes de si Jiménez contará con más reclutas para defender la zamarra blanquilla y que den este pequeño salto de calidad que puede ser significativo a la hora de desviarse por el camino de la gloria o del fracaso.

La memoria frágil

La memoria frágil   fotografíaSi hace unos meses nos hubieran dicho que en la última jornada de liga el Real Zaragoza iba a depender de sí mismo para salvarse muchos nos hubiésemos quedado con una cara de incredulidad absoluta. Y sería normal. Esta temporada hemos visto hacer al cuadro blanquillo un fútbol que es digno merecedor de estar catalogado como uno de los peores que se le recuerda, dando una imagen de impotencia absoluta que daba una señal casi inequívoca de que este año el milagro de la salvación no se podría dar.  Pero lo que tienen las temporadas es que son muy largas y lo bueno del fútbol es que te da la oportunidad de hacerte un lavado de cara total si aciertas con la pieza adecuada. Y esta temporada sin duda la pieza adecuada ha sido Manolo Jiménez. Tras su llegada, el Real Zaragoza ha comenzado una remontada que tiene pintas de ser histórica si el equipo logra mantener la categoría tras el pitido final en Getafe. Pero parece que esto no les ha gustado a todos. El Granada se ha levantado en armas haciendo unas declaraciones por parte de sus mandatarios que ponen en duda la limpieza del Real Zaragoza y que esta racha de buenos resultados se deba sólo a méritos deportivos.

Quique Pina, presidente del Granada, dijo ayer que no creía en la limpieza de la competición. Su director deportivo dijo días atrás que los últimos resultados que el Real Zaragoza había estado cosechando eran cuanto menos sospechosos. Entendamos por últimos resultados los obtenidos en los últimos diez partidos: Siete victorias ante Valencia, Atlético, Sporting, Granada, Athletic, Levante y Racing; y tres derrotas ante Barça, Sevilla y Mallorca. No sé hasta qué punto se pueden dejar ganar equipos como Valencia, Atlético, Athletic o Levante que se están jugando nada más y nada menos entrar en Europa. Lo mismo pasa con el Sporting con el descenso, evidentemente al Granada no lo incluimos en estas suposiciones y vencer a un Racing ya descendido es algo que se puede catalogar como normal. Como también se puede hacer con las derrotas ante el Barça y el Sevilla, sin embargo, es curioso que un rival que en teoría no se jugaba nada como el Mallorca no le concediese al Real Zaragoza ninguna posibilidad de victoria.

Es fácil acusar sin pruebas. Es fácil atribuir una racha magnífica de buenos resultados a unos presuntos amaños, como también lo es decir que se ha perdido frente al Real Madrid, vigente campeón de Liga, únicamente porque el árbitro es de Zaragoza. Que el penalti sea más grande que una catedral no interesa, que el segundo gol se lo metan ellos mismos, tampoco. Aquí nadie dijo nada cuando seleccionaron un árbitro andaluz para arbitrar el partido contra el Racing, no somos así. No estamos acostumbrados a echar bilis por cosas banales ni a crear conspiraciones para intentar conseguir fuera del campo lo que no se consigue dentro de él. Porque sólo creemos en el fútbol, porque lo que rodea al Real Zaragoza fuera de él lamentablemente huele a podrido y porque es el fútbol lo que nos recuerda lo que hemos ganado y lo que hemos sido.

Y señor Pina, por favor, que no sea usted el que nos diga que no cree en la limpieza de la competición. Porque ya lo sabemos de sobra. No hay que ser muy perspicaz para verlo, teniendo en cuenta que entre el segundo y el tercero hay casi treinta puntos de diferencia. Es así por gente como usted, gente que sólo ve el fútbol como un negocio, que lo utiliza únicamente para alimentar por detrás a sus empresas lucrándose gracias al aficionado que paga anualmente su abono de temporada con la ilusión que el fútbol sólo fuese lo que decidiesen los veintidós futbolistas que cada semana disputan un partido. Sin embargo, cosas como ver que usted es presidente del Granada, representante del Udinese y director deportivo del Cádiz al mismo tiempo nos devuelven a la cruda realidad. Y tampoco hable usted de árbitros, parece que tiene la memoria frágil ¿O no se acuerda del gol legal del Elche que fue anulado en el partido de vuelta de la promoción y por lo cual está el Granada hoy en Primera División?

¿Barco o canoa?

Era difícil imaginar que el Real Zaragoza llegase al partido frente al Barça con esperanzas de conseguir la victoria. Era difícil incluso imaginárselo a estas alturas de la temporada con opciones de salir del descenso y de salvar la categoría. Los números no engañaban, doce puntos de distancia hasta la salvación parecían mucho más que un mundo. Pero es lo que tienen los números en el mundo del fútbol, hoy te pueden dar la razón y mañana quitártela. Ahora el Real Zaragoza es otro, gracias en gran parte a la imagen que le ha imprimido Manolo Jiménez, y que mañana consiga los tres puntos ante el vigente campeón de Europa suena utópico, pero ya no tanto. Los pitidos se han convertido en gritos de ánimo, los insultos en alabanzas y La Romareda parece estar convencida en unanimidad para gritar ‘sí, se puede’.

La pregunta que yo me hago es: ¿Hasta cuándo se puede? Pocos eran los que cuando se perdió por goleada en Málaga pensaban que se podía revertir la situación. Muchos los tildaban de locos y los acusaban de querer crear falsas esperanzas en la afición blanquilla. El descenso era inevitable. No serían más de un centenar los que navegaban en esa pequeña canoa y que veían que pese a que la situación era crítica aún quedaba tiempo para un milagro. Hoy, esa canoa se ha convertido en un trasatlántico. El barco está lleno casi en su totalidad y los que hace unos meses no veían otra posibilidad que estar el año que viene en Segunda ahora se ponen en primera fila de este movimiento de fe y esperanza. No los juzgo, todo el mundo tiene derecho a rectificar o a cambiar de opinión, pero a raíz de esto es cuando me surge la pregunta que formulo al principio de este párrafo: Hasta cuándo. ¿Hasta que se pierda contra el Barça y el Sevilla? Tras estos dos partidos el Real Zaragoza puede estar de nuevo a una distancia considerable de la salvación y será entonces cuando me gustará ver qué será de ese barco, si seguirá lleno hasta la bandera o si volverá a ser esa canoa tripulada por esos pocos locos que siguen viendo posibilidades.

Todo el mundo tiene derecho a pensar lo que quiera. Sólo faltaría. Pero no creo que lo que hoy es negro mañana pueda ser blanco y a la inversa. Para que nos entendamos, ni hoy el Real Zaragoza está salvado ni después de estos dos partidos si se pierde estará descendido. Creo que hay que tener los pies en el suelo, los zaragocistas estamos acostumbrados últimamente a vivir sensaciones límites y lo mejor es tener la cabeza fría y no dejarse llevar por el corazón ni por forofismos desbocados.

Soria no tiene la culpa

Soria no tiene la culpa   fotografíaLos lectores que me siguen sabrán que me gusta comenzar mis columnas ofreciéndoles una serie de datos, porque me gusta y porque creo que son muchas veces una manera idónea de refrendar las ideas que aporto después. El de hoy no es un dato cualquiera, es un dato aplastante y que habla por sí mismo: Más de 17.000 sorianos viven en Zaragoza. Esto quiere decir que en Zaragoza hay casi la mitad de sorianos que en Soria, que se dice pronto; sin contar todos los que viven pero están empadronados fuera. La mayoría de ellos proceden de la emigración de las familias sorianas en torno a los años 50-60, pero tampoco hay que olvidarse de la cantidad de universitarios sorianos que vienen a Zaragoza y se instalan en la ciudad por el tiempo que duran sus carreras.

Yo no habré estado más que un par de veces en Soria, tampoco tengo una gran cantidad de amigos sorianos y ni siquiera he estado en Sanjuanes, cosa de la que me arrepiento enormemente. Pero siento empatía por la gente de Soria. Creo que es algo que la mayoría de los zaragozanos lo llevamos dentro sin saber muy bien porqué, probablemente sea porque nos lo hayan inculcado nuestros propios padres o la gente que nos rodea. El caso es que es así y a la inversa sucede igual. El máximo exponente para ver esto de lo que hablo son los partidos que enfrentaban al Real Zaragoza y al CD Numancia, donde el hermanamiento de ambas aficiones era total. Como si de una norma no escrita se tratara, parece más que evidente que el soriano y el zaragozano se llevan bien por naturaleza.

Por eso hay cosas que soy incapaz de entender y que me molestan en alto grado. Agapito Iglesias formaba parte de una de las muchas familias de las que he hablado antes que tuvieron que emigrar hacia Zaragoza en busca de trabajo. Cuando empezó y las cosas parecía que marchaban bien, que fuese de Soria era poco más que un hecho fortuito, sin importancia. Pero desde hace un tiempo hasta ahora, que las cosas van de mal en peor, no; ahora su condición de ser oriundo de la capital soriana parece que lo convierten en un ‘intruso’ en Zaragoza y en Aragón, pese a que lleva aquí más de treinta años. Hacer comentarios del tipo “Éste de Soria que sabrá de Zaragoza” o hablar de “el soriano” en tono despectivo se ha convertido en algo habitual no sólo en muchas conversaciones zaragocistas, sino también en prensa escrita y narrada. Y esto habla muy poco a favor de nosotros. Porque el problema no es que se falte al respeto a Agapito Iglesias, el problema es que se falta a todos los sorianos, a los de aquí y a los de allí, pudiendo crear una confrontación inútil, innecesaria, pero sobre todo muy triste. No sería la primera vez una discordia futbolística traspasa el ámbito del deporte. Mención aparte requiere la frase “Agapito vete a Soria”, como si Soria tuviese que aguantarlo simplemente por haber nacido allí.

Me pongo en la piel de cualquier soriano que lleve aquí viviendo toda la vida, que sienta y ame Zaragoza como cualquier nacido aquí y la verdad es que me sienta como una puñalada por la espalda. Es entendible el odio hacia Agapito y es hasta aceptable que el zaragocista muestre su ira por él, pero no todo vale. Meter a un colectivo tan apreciado y querido por estos lares en el mismo saco que al señor Iglesias no es justo. Habría que ver si en Soria comenzasen a llamar a cualquier zaragozano de forma despectiva. Sacaríamos los tanques a la calle y encima, nos sentiríamos ofendidos.

Imagen: El Periódico de Aragón

Twitter sí, pero así no

Twitter. Quién no lo conoce ya, y más en el mundo de Internet. Doscientos millones de usuarios y más de sesenta y cinco millones de ‘tweets’ diarios así lo avalan. Ahora no hay empresa que se precie un poco que no disponga de esta herramienta. Y es que más que útil se podría decir que es utilísima, permitiendo a una gran multinacional contarle al usuario de a pie al minuto lo que está realizando o el cómo es el producto que va a sacar, por ejemplo. Y no sólo eso, sino que además en muchos casos le permite interactuar con él, creando una complicidad con éste que es básica para mejorar la imagen de la marca. Pero no sólo multinacionales, también actores, políticos, cantantes, escritores, periodistas de renombre, etc. son usuarios habituales de este microblogging. Y por algo será.

El twittero zaragocista pronto echó en falta un usuario que representase la imagen del Real Zaragoza en esta red social. Lo reclamó durante mucho tiempo pero no hizo su aparición hasta hace apenas unos meses, cuando ya todos los equipos de Primera División y muchos de Segunda ya estaban; y realmente, para lo que hemos visto hasta ahora, se lo podían haber ahorrado.

La presencia de @RZ_Oficial en Twitter parece deberse más a un intento de acallar al zaragocismo en su intento de recriminar al Real Zaragoza su poca implicación en tareas de acercamiento al aficionado que en lo que realidad debería tratarse, limpiar y mejorar un poco su imagen  interactuando y debatiendo con él, dando una imagen de cercanía que sería de mucho agradecer en los tiempos que corren. Las conversaciones con los usuarios o simplemente las respuestas a los centenares de preguntas que éstos le formulan se pueden contar con los dedos de una mano, y sinceramente, para informarnos de cuándo entrena el equipo, qué ha dicho quién en la rueda de prensa o cuándo es el desplazamiento al próximo partido ya existía la página web, que también merecería una mención aparte. Un pequeño concurso de fotos con una camiseta como premio y el seguimiento al minuto de los partidos es de lo poco salvable.

Es cierto que otros equipos utilizan Twitter de una manera similar a como lo hace el Real Zaragoza, pero no viven la convulsa situación institucional que se está viviendo aquí. Los aficionados se sienten solos ante el oscurantismo que ofrecen los dirigentes del club y miles de preguntas les taladran la cabeza debido a la incierta actualidad que rodea al equipo y a un futuro que se antoja presumiblemente desolador. Evidentemente la incorrecta utilización de esta red social es un asunto baladí comparado con la crisis deportiva e institucional que vive el equipo blanquillo y una mejora en su uso no va a acabar no este conjunto de adversidades, pero hacerlo bien te puede mejorar la relación del día a día con el aficionado. Y hacerlo bien cuesta muy poco.