Mal partido el de hoy en el Ciudad de Valencia. Nadie ofreció un fútbol digno de la Primera División, y el marcador no se movió. Las incorporaciones invernales se vislumbraron tenuemente esperanzadoras, aunque desubicadas. Koné fue el mejor jugador de un partido interminable que no hizo honor a la posición que ostenta en la tabla el Levante, pero sí a la del Real Zaragoza. Los de Jiménez deberán ofrecer algo muy distinto de aquí en adelante, pues la mejora no es, ni mucho menos, suficiente. Jugadores como Lafita o Luis Garcia estuvieron especialmente desafortunados en la tarde de hoy.
El Real Zaragoza se presentó en el Ciudad de Valencia acuciado por la urgencia de obtener tres puntos. Manolo Jiménez revolucionó el centro del campo dando entrada a dos de las nuevas incorporaciones del mercado de invierno: Dujmovic y Apoño. En total, los once elegidos fueron Roberto, Lanzaro, Da Silva, Paredes, Obradovic, Luis García, Dujmovic, Apoño, Micael, Postiga y Lafita. El míster propuso un rombo con jugadores de creación como Luís Garcia o Apoño. Por su parte, el Levante formó con Munúa, Javi Venta, Cabral, Nano, Del Horno, Farinós, Xavi Torres, Iborra, El Zhar, Koné y Rubén.

Partido flojo y trabado en el Ciudad de Valencia. Foto: Marca.com
Los maños salieron con nervios pero con fe, con líneas juntas en el centro del campo y buscando a Postiga en punta, aunque el portugués falló en los primeros controles de los que dispuso. Poco tardó, no obstante, el equipo local en equilibrar la balanza y comenzar a rondar la meta de Roberto con insistencia. Dujmovic evidenciaba su baja forma en el área de contención y al centro del campo le seguía faltando capacidad de creación, perdiendo numerosos balones. Aún así, ninguno de los dos conjuntos generaba ocasiones claras de peligro, por lo que el choque derivó en un centrocampismo y una alternancia de leves intentos que resultaba, cuanto menos, poco vistoso: el primer susto tardó en llegar hasta el minuto 25, cuando El Zhar mandó el balón al poste cuando estaba sólo delante de Roberto, aunque la jugada estaba invalidada por fuera de juego.