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por Adrián Morales - 26/12/2009
El caos, el desorden, la desidia y sobretodo, la austeridad económica, imperan en la cúpula del Real Zaragoza. La alarmante situación del club aragonés, tanto deportiva como extradeportivamente hablando, encuentra una piedra tras otra en un hipotético, a la vez que utópico, camino de salvación. Pero esta directiva es tan sobresaliente como para echarse cantos rodados en su propia andadura.
Lo de la falta de fichajes puede ser una 'chinita' al lado de la patada a Marcelino. Al técnico asturiano se le despidió, tras no aceptar un contrato totalmente surrealista, de ciencia-ficción. Se adujeron los malos resultados como motivo y causa principal para recibir el finiquito. Una semana más tarde, y sin Marcelino en el cadalso, los blanquillos recibían seis goles en Chamartín.
En aquella desapacible noche en la capital madrileña, se sentó en el banquillo el técnico del filial y ex jugador del Real Zaragoza, José Aurelio Gay. Salió atrevido y despampanante, invirtiendo el dicho de que el mejor ataque es una buena defensa y siendo consciente de que con esta zaga, es imposible cimentar una ofensiva e incluso una partida de guiñote. Dispuso una 4-3-3 y en media hora ya había recibido cuatro goles.
Gehrard Poschner, aseguró, tras la destitución de Marcelino, que Gay se quedaría como entrenador interino, y que ya se trabajaba en la contratación de un técnico. Salieron los primeros nombres a la palestra: Bernd Schuster, Juanma Lillo, De Biasi o incluso Pepe Mel. Pero sobretodos ellos, uno: el de Víctor Muñoz. El técnico zaragozano ya estaba a punto de vestirse la zamarra blanquilla tras un acuerdo tácito con la directiva zaragocista. Pero, como ya ocurriera en otras ocasiones, el papel que se encontró ante sus ojos contenía párrafos y párrafos con un contenido radicalmente distinto al que firmó oralmente. Y renegó a él.
Tras esta nueva jugada maestra de la directiva y tras el 'NO' bien alto y bien claro de Víctor Muñoz, a Agapito Iglesias y Sociedad Anónima Deportiva (SAD), no le quedó otra que acudir a la Hermandad del Perpetuo Socorro, a la cantera, a la casa a la esencia que hace que el Real Zaragoza sea algo más que una simple Sociedad de Amigos Decadentes, curiosamente también SAD, que en inglés, significa TRISTE, curioso también.
A un Real Zaragoza SAD o TRISTE no le queda otra que aguardar al auxilio de Jose Aurelio Gay, entrenador con amplia experiencia en el tiempo en los banquillos, pero nula en primera división. A él hay que enconmendarse para que:
1º/ Una al equipo y les haga ver que son mejores jugadores de lo que realmente aparentan (Porque sino, además, estamos perdidos)
2º/ Una a equipo y afición, ya que la reconciliación con la directiva es una guerra perdida.
3º/ Solicite los fichajes necesarios en invierno a la Sociedad Anonima Deportiva que le paga el sueldo, y se desembarace del lastre innecesario de fichas altas y técnicas bajas.
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