Andoni Cedrún: “Algún día estaremos en el balcón de la Plaza del Pilar”

No podíamos seguir con esta serie de entrevistas sin poder hablar con un mito del zaragocismo. Andoni Cedrún (Durango, 1960) supera las expectativas con creces. Quedamos con él en el hall del Hotel Romareda, donde pasó muchísimo tiempo en las concentraciones del equipo que él dice que es su vida: el Real Zaragoza. Doce años que se ven reflejados en las palabras de una persona que desprende zaragocismo por sus cuatro costados. Ahora le toca como a todos vivir momentos muy duros, pero él lo afronta con ilusión, confianza y ambición.

Andoni Cedrún: Algún día estaremos en el balcón de la Plaza del Pilar   fotografía

Empezando por lo más cercano… ¿qué sientes cuando el árbitro pita el final del partido contra el Sporting, después de toda esa tensión?

Pues a los 5 minutos me duelen las piernas de esa misma tensión. Haces ¡uff!, como un suspiro, como un alivio porque si te das cuenta todos los partidos que estamos jugando y ganando son agónicos. Hasta el final, hasta que no pita el árbitro, no ganamos un solo partido. Son todas a la heroica. Tiene una parte positiva: el corazón zaragocista late más. Cuando es épica no es lo mismo que cuando ganas por 3-0. La gente está arropando a su equipo. Pero terminas con un grito. Yo estaba en antena a nivel nacional y cuando pitó el árbitro salté. Debí de estar un poco más ecuánime, porque también hay una afición, la del Granada, escuchando la COPE, pero bueno, ya saben cómo soy yo. Ahí no puedo contenerme.

Tener que estar alegrándose de estas victorias agónicas en vez de finales de Copa o de Europa es en cierto modo triste…

Sí, pero esto es un alivio de las miserias que estamos llevando. Son 80 años de vida, de lo que ha marcado este Real Zaragoza. Yo he tenido la suerte de estar en épocas muy buenas… y en otras no tan buenas. Hay que seguir luchando para que esto cambie algún día. Es una miseria, un sufrimiento en el que llevamos cinco años. Yo siempre me acuerdo que en el aspecto deportivo hay un partido importante en la época de Agapito Iglesias: primer año, Víctor Fernández, frente al Nástic. Era el paso importante para meterse en la Champions y ahí se pierde. El equipo se mete en la UEFA, sí, en el hilo de lo que es el Real Zaragoza: jugar Europa (obviando el robo aquel al equipo de Chechu Rojo), aspirar a quedar cuarto o tercero, llegar a finales de Copa… pero en lo deportivo todavía me marca ese partido, a nivel cuantitativo y cualitativo no es lo mismo que jugar la Champions. A partir de ese momento han sido alegrías: Levante, el ascenso… pero ese plus de calidad lo hemos perdido ante el Nástic de Tarragona. Nunca volvimos a tener una continuidad deportiva.

¿Es ése el momento de inicio de zozobra del club, el punto clave?

Hombre, en lo deportivo sí. Otra cosa es llegar ahí por la falta de gestión, de proyecto… sin vivir  más allá ni desarrollar un club a nivel institucional. Pero a nivel deportivo, el momento clave es ése, seguro. Entramos en la UEFA porque en Huelva hubo un pacto de caballeros, pero el problema es la falta de gestión a todos los niveles. No hay desarrollo de proyecto.

¿Qué solución ve Cedrún a esta falta de proyecto, a esta mala situación?

Hay una cosa muy clara: la solución empieza por la marcha de Agapito, a pesar de que sea el dueño de las acciones (que no del Real Zaragoza) y pueda hacer lo que quiera. Hay que diferenciar el Real Zaragoza del Zaragoza de Agapito. Llevamos 5 años con el segundo, porque hemos tenido la mala suerte de que en las sociedades anónimas haya una persona que quiera ir más allá de construir un proyecto coherente. Yo sólo quiero un Zaragoza normal. Que luego la bolita entre o no, es otro tema. Pero la base, la solidez, el desarrollo con futbolistas nacionales, que valen mucho. Lo que no se puede es traer cada año quince jugadores. Es im-po-si-ble. Yo titulo esta época “El Día de la Marmota”, como la peli de Bill Murray esta. Siempre vuelve, siempre repite. Con los jugadores, con los entrenadores… siempre la misma historia. Yo sólo quiero  un proyecto, aunque luego toque sufrir, pero con las cosas bien hechas. Hay muchos equipos, como Levante o Real Sociedad, que están en ley concursal y apuestan por otras cosas: coherencia, cantera… ¿Por qué no? Van a sufrir, pero están ahí. Llegan a un punto de conocimiento, nosotros llegamos a un punto de: y este año, ¿qué? cada nueva temporada.

Y a ti, ¿quién te gustaría que comprase el club?

Yo lo tengo muy claro. El problema no es el tema de comprar. Con la situación financiera como está, los inversores vienen a buscar una rentabilidad. Eso de que vienen inversores son cuentos. Este club, ahora mismo, no tiene rentabilidad. No tenemos jugadores, ni patrimonio de campo… Yo he visto crecer cuando hubo un golpe del Gobierno de Aragón de institucionalizar el deporte: el balonmano, el baloncesto… son gente empresaria con buenas maneras y buenos proyectos. Pero nosotros hemos tenido la desgracia de coincidir con una persona que no ha ido más allá de buscar un desarrollo de un club. Es un simple negocio.

¿Cómo se construye un proyecto desde más abajo del cero?

Ahí tengo yo una cosa clara. Todo lo que sea quedarse en Primera es bueno. Eso de reconvertir otro nombre… NO. Yo en el Logroñés sé cómo han puesto un nombre unos, otros otro y no ha funcionado. El Real Zaragoza es uno y tiene que seguir siéndolo. Si se queda en Primera, en Primera. Eso de volver en Segunda a mí no me convence. Mi equipo tiene que estar donde tiene que estar. Es una situación incómoda. Respecto a cómo construirlo, es sencillo. Hay que pensar en un triángulo ideal: empresarios aragoneses con una credibilidad, las instituciones y las instituciones financieras. Yo no estoy diciendo que el Gobierno de Aragón ponga dinero. Pero que ese triángulo se engrase y funcione, sí. Hay muchos modos para poder sacar esto adelante. La situación actual es de saber gestionar. Y si Agapito no supo  ni con las vacas gordas, pecando de prepotencia… hay que buscar equilibrio, gestión. Y con éste (Agapito), es imposible. Pero es el dueño. Ése es el problema y nuestra desgracia.

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¿Quiénes de los actuales jugadores del Real Zaragoza podrían formar parte de un nuevo proyecto que fuera sostenible y de calidad?

Roberto y diez más. No, es broma, es un decir. Vamos a ver, el proyecto depende del mercado del fútbol español. Y en ese mercado hay jugadorazos en Primera y Segunda. Y en este club eso no se ha potenciado. Aquí siempre viene gente de fuera, con todo el respeto. Siempre digo que aquí ya sólo faltan un indio y un chino. Es imposible hacer un proyecto con 13 jugadores extranjeros nuevos por temporada. El fútbol nacional debe ser la base. Hay muy buen mercado, y en situación de crisis se puede buscar gente interesante. Pero parece que tira más lo de fuera. Y, por supuesto, cuidar la cantera.

¿Qué te tiene que demostrar un canterano para que pienses “este vale”?

Lo primero de todo, que tiene hambre de llegar. Estos años el jugador canterano ha sufrido mucho: decepciones, dificultades para llegar al primer equipo… y eso pesa mucho. Hay que exigir hambre, pero para eso tiene que haber opciones para fomentar esa fe. La cantera es la mejor inversión de un club, si se hace bien. La cantera es patrimonio, porque se puede vender y formar un ciclo. Y ahí están los ejemplos de Ander, Cani o Zapater. Fíjate en el Sevilla, con Sergio Ramos y compañía… Hacer en vez de comprar es muy importante, sobre todo si luego sabes que siguen saliendo y tienes relevo. La cantera es mucha mejor inversión que un patrocinador o cualquier otra cosa. Tiene que haber un ciclo y una apuesta y lo que digo, hambre.

Antes de ser figura en el Real Zaragoza, Andoni también era canterano, pero no pudo ser profeta en su tierra…

Sí. Clemente apostó por Zubi. Yo quería triunfar, tuve la oportunidad del Cádiz y luego llegó el traspaso al Real Zaragoza por una cifra importante y bueno, yo me quería ir. Yo quería mucho al Athletic, pero quería triunfar. Y eso que, con Iñaki Sáez fui portero del Athletic. Hubo varios equipos pero elegí el Zaragoza, un poco por historia y por la gente que había venido aquí. Te pones a mirar y en el Real Zaragoza ha habido muchos vascos, incluso de mi pueblo, de Durango. Es de las localidades de fuera de Aragón que ha surtido más al Real Zaragoza, por ejemplo en la época de los Alifantes. Hablé con Chema Lasa, por ejemplo. Y también tiraba lo de estar cerca de casa, con autopista… Y que de pequeño, con 7 años, cuando iba a San Mamés, venía el Real Zaragoza y era un gran equipo, que jugaba un buen fútbol. Y después con la época de Beenhakker, pues venía a jugar a Bilbao y estabas acojonao. Me gustaba ese equipo.

En Bilbao, en el Athletic, comenzó siendo conocido como “el hijo de Carmelo”. ¿Eso pesa?

En parte sí, pero también por mi culpa. Yo me puse presión añadida. Pero es que es una pasada. Todavía sigo yendo por la Gran Vía de Bilbao y me paran para decirme “¡hombree, el hijo de Carmelo!” y no sabes ni qué pensar. E ibas por aquí,  y te llamaban Andoni. Eso quita mucho peso. Es que en el Athletic una institución como mi padre, ya me dirás…

Lo de ser portero entonces, ¿viene por vocación familiar?

No, no, para nada. Yo era jugador de baloncesto y estábamos en Durango, y el tema es que no había equipo. Sí que había de fútbol, y hubo una persona de esas que te marcan. Se llama Carmelo, igual que mi padre. Tenía un equipito de infantiles y un campo en su terreno del caserío. Me enseñó a jugar por alto, a parar, a luchar… él, junto con mi madre, fueron partícipes. Mi padre me ayudaba con consejos, con todo lo que podía, pero era entrenador y estaba mucho fuera. Siempre hay una persona que te marca, y en este caso fue Carmelo. Empecé a crecer a partir de eso.

Tanto creciste que en el palmarés pudiste añadir una Liga. Pocos pueden decir eso…

Sí, la Liga de Las Palmas, luego la otra estuve la mitad y la famosa final de Madrid con Maradona, el jaleo, el follón… El Athletic con Clemente fue el ejemplo del poderío vasco, junto con los dos años de la Real. Pero donde he disfrutado ha sido en la Real Zaragoza.

En el Athletic conviviste con otro gran portero, Zubizarreta. ¿Cómo se llevaba la suplencia, la relación con él…?

Muy buena. Sigo en contacto con él. Él venía del Alavés. Yo estaba jugando en el primer equipo con Iñaki Sáez, pero Clemente optó por él al año siguiente. Pero con él una relación fabulosa.

Además de con Zubizarreta, Andoni ha coincidido, en varios equipos, con jugadores enormes. En el Cádiz, por ejemplo, con Mágico González…

Mágico González es el mejor jugador que he conocido. Del mundo. Lo que pasa que hay que diferenciar vida privada de la deportiva. Como dice Kiko, nunca había visto nada igual. Mejor que Maradona.

¿Alguna anécdota?

Puff… hay muchas. Ya te puedes imaginar, era un personaje. Vivía en otro mundo. Y era mágico. La disciplina no podía coexistir con él. El mago no era así.

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¿Qué tal fue la experiencia en Cádiz, con una afición tan especial y un equipo como aquél Cádiz?

Un trampolín. Un buen equipo, un gran grupo, una ciudad preciosa y una buena experiencia. Le tengo mucho cariño. Estoy deseando que vuelva a Segunda y luego a Primera. Le tengo cariño porque a nivel personal supuso salir de mi tierra, vivía con mis padres, tenía a la novia allí… salir de Lezama… y de repente a Cádiz, a la otra punta de España. Fue una experiencia personal muy importante, y lo tengo marcado. A Cádiz le debo mucho: el paso para volver a saltar el ruedo. Gracias a eso salieron las ofertas de Betis, Mallorca, Zaragoza…

Después llegó tu Real Zaragoza. Triunfos y fracasos tras muchísimos años. ¿Cuál es el que más duele?

Hombre fracasos, yo no hablaría de fracasos. Si yo he podido ser algo en el Zaragoza es porque ha habido momentos difíciles. No puedes obviar los obstáculos, y los hubo, por ejemplo en la época de Antic. Hubo un año que no estuve ni convocado en todo el año, con lo que eso conlleva. Pero para marcar historia hay que saber superar los malos momentos.

¿Cuál es el recuerdo al que guardas más cariño?

Familiarmente han nacido mis hijos aquí, bautizados en Nuestra Señora del Pilar… directamente el poder integrarme en esta ciudad… son muchos recuerdos y muchas experiencias. Si me conoces un poco sabes que me implico en muchas iniciativas, en muchas cosas, y no sólo deportivas. Un jugador del Real Zaragoza ha de comprometerse por el equipo y por la ciudad y yo quise ser eso. Ser algo más para esta ciudad: colegios, jóvenes, ong’s… el compromiso social es lo que más me ha llenado. En cuanto a lo deportivo, sin duda, Murcia.

Siempre dices que la promoción de Murcia fue el comienzo de un equipo mítico. ¿Qué sucedió en aquel partido?

Se gestó algo grande. Fue un año muy complicado, con cambio de entrenador, vino Víctor Fernández y fue un momento de transición. En la derrota de Cádiz del último partido nos quedamos destrozados y el míster nos animó y llegó la Condomina… gracias a Dios. Íbamos muy tocados, nos hizo mucho daño el partido del Cádiz, que íbamos 0-1 con gol de Paquete y, como siempre apareció un tal Kiko que estaba empezando y lo hicimos internacional. El penalti, metió el gol, 2-1… fue descorazonador. Y en Murcia se gestó lo que fue después. Aquí en la Romareda con la afición fuimos superiores, a pesar de que el partido era complicado, pero sacar un empate a cero ahí cuando pudimos salir muertos… Después del pitido en Murcia fue el momento de éxtasis más importante que he tenido. Más que los títulos. Los títulos te dan reconocimiento. Esto era la supervivencia. La vida. Y fue el germen de lo que iba a venir después. A eso es lo que pienso yo cuando pienso en lo de un proyecto. Eso fue una reconstrucción. Es lo que pido ahora, no volver a caer en lo mismo año tras año. Ponerte en la mesa y desarrollar algo consistente, los mimbres. Nosotros tuvimos un año muy malo pero a partir de ahí fue un punto de inflexión. Vinieron jugadores nacionales, se creó un equipo. ¿Por qué no podemos hacer eso ahora?

A lo largo de los años has compartido vestuario con muchísimos jugadores. ¿Cuál es el mejor, para ti?

Me he llevado bien siempre con todos, pero si he de decir uno, el “Marqués” Casajús, en el Cádiz. Pero todos han sido muy buenos, nunca he tenido verdaderos problemas. Y a nivel deportivo… grandísimos.

Uno de los momentos que más se recuerda de ti es el de aquel partido de 1987 en el Bernabéu… ¿Qué sientes cuando ves ahora esas imágenes?

Ay, eso. Nada, eso no es nada. Me rozó, me abrió y yo estaba muy tocado. Mi orgullo, en ese momento, era que quedaban pocos minutos, quería entrar… Sólo sé que quería jugar. Realmente sólo he visto las imágenes una vez y ya está. Soy como soy y no hay más. Pero estaba muy tocado.

¿Echas de menos esa actitud en los jugadores, esa implicación?

Hombre, ahí tienes que contar también con las circunstancias. ¿Cuántos jugadores se están quedando en un club? Cesiones, movimientos casi de mercenarios… en la época mía había líneas de 8 ó 10 años de jugadores en un mismo club. Y ahora se va a volver. Se tiene que volver. Con la situación económica y encima la que está cayendo en el fútbol, no queda otra. Buscar itinerarios de jugadores de muchos años. Es una parte importante, fundamental, que el aficionado se identifique con el jugador. Y eso en este Zaragoza es imposible. ¿Cómo vamos a ilusionar a los chavales así? Cuando veo a mi hijo de 12 años y sus amigos y piensas en el Real Zaragoza que han podido ver ellos, pues es una desgracia. No están disfrutando de París, del 95, de todo… y eso siembra. A mí me da mucha pena: son zaragocistas y no hacen más que sufrir. Me jode cantidad. Sólo los ganas contándole “los cuentos de los abueletes”, “lo que fuimos”. Porque sólo ven el panorama este que tenemos ahora. Y encima a lo que sale bueno, como Cani, Zapater, Ander… que están arraigados aquí como Lafita, pues tienes que venderlos. Se te van, o les dejan irse porque no interesa. Y volvemos al mismo tema de los proyectos. Miras ahora la plantilla: Pinter… vale, bien. Dujmovic, bueno, vale, buen partido contra el Granada. Pero se irán, y no volverán. Y ese, y el otro, y el otro… hay que buscar integración.

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Comparas esta situación con la que tú viviste como jugador con la Recopa, la grandeza, etc. hay una diferencia brutal

Yo hablo como socio y accionista, no como lo que viví. Y como tal, estoy muy, muy, muy cansado de sufrir. Ahora estoy ilusionado, como todos, gracias a Dios. La crisis y la situación están como para no agarrarse a un clavo ardiendo como el fútbol. La afición tiene ilusión, enchufada. Y eso me gusta. La gente que está en paro, sin trabajo, con poco dinero, pero que se van a Gijón y lo viven, y llevan al Real Zaragoza en el corazón. Y menos mal que estamos ganando un poco, dando motivos para esperanzarse.

¿Te suscita añoranza ver esas imágenes?

Si te digo la verdad, no. Me produce ambición, no añoranza. A ver si de una puñetera vez este Zaragoza está donde tiene que estar. Pensar en el pasado no lleva a ningún lado. ¿Qué quieres, pegarte diez años pensando en un gol? Ya somos masocas con lo que tenemos, y si empiezas a recordar a los Zaraguayos, los Magníficos… aún es peor. Yo sigo ilusionado pensando que algún día este club se limpie y se vuelva a empezar de cero.

Corremos el riesgo, no obstante, de olvidarnos que el Zaragoza no ha sido un equipo que deba celebrar permanencias, sino títulos.

Totalmente de acuerdo. Sí. Pero esto es como todo. Hay que asumir este momento, esta situación, y hay que vivirlo y estar con el club y el equipo y sobrellevar el sufrimiento. Ya tendremos tiempo para volver a ser exigente consigo mismo. Cuando La Romareda sea exigente será un gran síntoma: el Real Zaragoza estará por buen camino.  Ahora está enfermo y no puedes ser exigente, tienes que asesorarle, cuidarle, darle ánimos. Le darías dos cachetes, pero no puedes.

Cómo vivió Andoni Cedrún su salida de este equipo

Me hubiese gustado que fuera de otra forma. En el fútbol eres consciente del momento en que se acerca el final pero hubo cosas que no me gustaron. Las formas pudieron ser más elegantes. Pero la verdad, es que en la historia del Real Zaragoza ha habido pocas salidas elegantes.

Después llega el Logroñés, donde vives momentos duros.

Fue una vía de escape. Se dieron varios condicionantes: una ciudad cercana a Zaragoza, debía acabar allí unos estudios no relacionados con el fútbol, me dieron esa oportunidad y acepté. Es una pena porque Logroño es una ciudad fabulosa, pero coincidió con lo de siempre, con la llegada de unos dirigentes que prometían el oro y el moro, y luego estropearon el club. Tuve cinco entrenadores esa temporada. Luego Víctor Muñoz me reclamó para acompañarle en Segunda División la próxima temporada pero no quise. El fútbol ya había terminado para mí.

Con un 8-0 en el Camp Nou…

Y treinta y tantos tiros que paré. Jugamos con nueve, dos penaltis… Pero me dolió más el 1-7 contra el Real Madrid aquí en Zaragoza, ¡me marcó hasta Chendo!

Otra mala experiencia fue aquella final de Mestalla en 1993. Es ese tu recuerdo más amargo con la camiseta del Real Zaragoza

La de Urío… Aquel partido sentí impotencia. No hubiéramos ganado jamás aquel encuentro, el ambiente de las semanas previas lo hacía indicar tras una de las Ligas que el Real Madrid perdió en Tenerife. Parecía que íbamos al matadero. Pero el más triste de mi carrera fue la Supercopa de Europa ante el Ajax de Ámsterdam: Víctor había confiado en mí, paré un penalti pero acabaron expulsándome. A partir de ahí noté el panorama complicado.

Cómo ha sido tu convivencia con el árbitro en el terreno de juego

El colegiado es un juez y dictaba sentencia. Ahora parecen ir de un lado para otro, aunque yo nunca he sido crítico ya que entiendo que es una profesión muy complicada y en estos momentos se les ha perdido el respeto. Los dos grandes deberían callarse ahora, por las formas, unas malas y otras sibilinas. Lo malo es que los perjudicados son terceros equipos.

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Esta bipolaridad Madrid – Barcelona no era tan acentuada en tu época como jugador

La superioridad es mayor, sobre todo a causa de las diferencias económicas que la van agravando. Pero a lo largo de una Liga, éstas se pierden en partidos contra otros rivales: en Zaragoza, Sevilla, San Sebastián…

¿Crees que la nuestra es la mejor liga del mundo?

Sí. Ejemplo: semifinales de Champions con Real Madrid y Barcelona, y en la Europa League, tres equipos de los cuatro. Y es un lujo tener a Ronaldo y a Messi. Es decir, yo creo que a Inglaterra, Alemania, etc. les encantaría tener a jugadores como estos. Pero bueno, yo como soy de Xavi, de Iniesta, de Xabi Alonso… Yo soy de la Roja.

Tras retirarte has seguido vinculado al mundo del fútbol como comentarista en Cope y Aragón TV, ¿qué tal es la calidad de la prensa deportiva española?

Pues hombre, hay muy buenos y luego hay talibanes. O sea, hay buenos y hay periodistas forofos, que defienden los clubes sin sentido común. Es el periodismo que le gusta escuchar a la gente porque hay piques. Pero en el periodismo hay gente muy sensata a nivel nacional. Hay analistas muy buenos.

¿Y cómo se vive desde el otro lado? ¿Te cuesta criticar a un compañero de profesión?

Es un paso muy complicado. Criticar duele siendo un ex jugador, sobre todo a un portero. Pero yo con todos los porteros me llevo fenomenal y saben que alguna vez he dicho algo de ellos. Una cosa es perseguirles porque les tienes manía o porque no te gustan y que la crítica sea más feroz, y otra cosa es decir como por ejemplo el día del Sevilla con Roberto. Yo estaba en directo en la Cope, y dije que en el primer gol tenía que haber salido y en el tercer gol podía haber hecho algo más. Yo estaba preocupado por la derrota, pero también por él, porque sé que el gol de Puyol podía haberle influido haciéndole comerse el coco. Porque a mí me ha pasado y en el siguiente partido no estás bien y estás inestable. Y a nosotros nos interesa Roberto, que está en unas condiciones inmejorables. Entonces, él no se va a molestar porque yo diga eso porque sabe y es consciente que lo que hizo no estuvo bien. O sea que yo no persigo a un portero, porque se ve palpable que el mismo portero reconoce que no ha estado bien. Alguna vez sí que me paso yo, sobre el Zaragoza, con esos jugadores que vienen de fuera… No tengo nada en contra de ellos, porque son profesionales, pero prefiero un jugador nacional. Entonces es una crítica, pero yo estoy pensando en el bien. No hace falta traer gente de fuera, medianías, como todo el mundo dice, cuando tienes el fútbol español aquí.

Al margen de esto, ¿qué haces para desconectar del fútbol?

A mí me gusta mucho el deporte. Ya no juego nada al fútbol, excepto lo de Aspanoa, porque no me gusta, no disfruto ya siendo portero. Entonces juego al tenis, al pádel, al golf, y me gusta mucho la bici. Hago locuras con la bici. Me voy con el pequeño por el canal. Después de la Expo se han hecho cosas muy buenas en la ribera del Ebro como carriles bici y yo soy un enamorado, especialmente de la urbana. Me encanta hacer paseos y eso me desconecta.

¿Sigues ligado al País Vasco?

Sí, en Durango tengo a mis padres y a mi hermano. Y también a mi cuadrilla de toda la vida, que me gustaría estar más con ellos, pero no puedo.

Como vasco, ¿cómo sientes el ambiente actual de allí con el alto el fuego de ETA?

Para mí es lo más importante. Yo lo que quiero y lo único que pido es que cualquier ciudadano vasco vaya por la calle sin tener que ir con escolta. Esa es la libertad de expresión y es lo que más deseo. Y eso se está consiguiendo. Un ejemplo muy claro es la muerte del chaval (Iñigo Cabacas) con el pelotazo de goma. Otros años hubiese habido barricadas, manifestaciones agresivas, paralizaciones. En cambio ha habido cordura, sensatez, el sentido común de la familia, el silencio que ha habido, las manifestaciones pacíficas… Eso es un paso importante para la democracia del País Vasco. Es un ejemplo de que ya se está civilizando, y eso es fundamental, porque el País Vasco es muy bonito para ver y yo lo que quiero es que cada persona pueda ir libre por la vida.

Después de tantos años aquí en Aragón, imagino que te sentirás ya un aragonés más.

Sí, en cabezón sí (ríe).

¿Y cómo ves la situación de Aragón en la actualidad?

Lo que más pena me da es que Aragón es un territorio tan privilegiado, y sin embargo no aprovechamos ese privilegio que tenemos. Estamos entre Cataluña, País Vasco, Madrid, Valencia… Yo creo que deberíamos ser más reivindicativos con lo que tenemos, un poquito más. Nos falta mar, pero tenemos Caspe (ríe). Porque Aragón tiene cosas muy interesantes.

Lo que sí me gustaría decir es que me sorprende mucho que la mayoría de la gente está en Zaragoza, en el núcleo importante; yo soy de los primeros, y no conoce Aragón. Y llevo tiempo saliendo por ahí y no es solamente la ciudad de Zaragoza, Teruel por ejemplo es precioso. Eso es una de las cosas que estoy aprendiendo: es muy bonito Aragón. Muy bonito.

¿A un ex futbolista le afecta la crisis de igual manera que al resto de la gente? ¿Cómo la vives?

Sí, porque yo trabajo y claro que influye. A todo el mundo influye.

¿Eres optimista en este aspecto?

Hasta que la Unión Europea no se una y haga frente a todos los fondos de inversiones especulativos que son los que mandan en este momento, no hay nada que hacer, seguiremos especulando. Hasta que no se marquen unas directrices todo va a ser como es ahora, porque en este momento están siendo los fondos especulativos más superiores que el Estado. No es ser pesimista pero es que es una situación de crisis financiera importante y hasta que no se unan los países europeos, esto va a ser durísimo, porque en estos momentos estamos en manos de los especuladores.

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¿Eres más optimista con la salvación del Real Zaragoza?

Con el Zaragoza tienes que morir. Y punto, no hay más, no hay explicación. Tienes que morir con él y lo que venga, venga, pero tienes que estar con él. Ni es pesimismo ni optimismo, es tu Zaragoza.

¿Una frase para la esperanza?

Algún día estaremos en el balcón de la Plaza del Pilar. Sí, yo siempre lo digo, algún día sí. Yo espero vivirlo y espero que mi hijo algún día pueda disfrutar de un Zaragoza exitoso. Es lo único que pido.

TEST

Ídolo futbolístico

Mi padre ha sido un ídolo. Iríbar también. Dino Zoff, Maier… todo porteros.

Mejor jugador al que te has enfrentado

(Se lo piensa…) Tuve la suerte de enfrentarme con Maradona.

Lugar favorito de Zaragoza

Para tapear el Casco Antiguo. Pero para escaparme, por el Ebro con la familia, paseando en bicicleta y tomar algo en una terraza al aire libre. Menos el cierzo… me pone de mala hostia.

Carmelo

Un monstruo.

Athletic

Lo llevo en la sangre.

Real Zaragoza

Yo siempre he dicho: si al Athletic lo llevo en la sangre, el Zaragoza es mi vida.

Marcelo Bielsa

Un loco del fútbol, pero es un fenómeno.

Manolo Jiménez

Trabajador, noble, limpio, profesional, no engaña a nadie… Cuando hizo una rueda de prensa diciendo las penurias de este Real Zaragoza a mí me alivió mucho, porque dije: “no soy yo sólo”. Un tío que llevaba sólo un mes y contó las penurias que nosotros hemos denunciado… Hemos tenido la suerte que es una persona limpia y que gracias a Dios, no está devorado por las zarpas de Agapito. Porque todo lo que rodea a Agapito se devora.

Mejor entrenador que has tenido

De todos he aprendido. No puedo decir el mejor.

Un partido

Murcia. El día de Murcia para mí es una situación… que no hay más. Cuando pitó el árbitro, para mí fue increíble. Ese día sí me escapé con unos amigos, que vinieron de Motrico (San Sebastián) y lo celebré como se merecía.

Durango

Goiencalle, mi calle. Mi pueblo de las travesuras, como digo yo. Mi infancia, el ir a casa con los pantalones rotos, mi juventud… Y mi cuadrilla, que para mí es como una religión.

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Entrevista realizada por: Antonio Martínez Obón | @A_Mtnez_Obon

Colaboración: Javier Allué | @Javiallulli , Iván Aparicio | @Ivan_suek , Beto Abán | @Beto_aban , Álvaro Montaner | @AlvaroMontaner

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7 Respuestas a Andoni Cedrún: “Algún día estaremos en el balcón de la Plaza del Pilar”

  1. Zaragocista_de_corazon dice:

    Grande Cedrun!

  2. Toño dice:

    Ojalá algun dia volvamos a la plaza del pilar a celebrar algo, pero yo no soy tan optimista :)

  3. chusé dice:

    Uno de mis primeros recuerdos fué el lpartido contra la Roma y los penaltis con el Murcia. Siempre serás San Andoni.

  4. wenceslao dice:

    Pues este año te vas a joder !!!! Un abrazo desde Granada…

  5. Antonio dice:

    pasaros por aqui que merece la pena por la variedad de
    marcas

  6. Aina dice:

    Extupendo todo gracias

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