Javier Paredes: “Nunca me había planteado ser capitán, pero luzco el brazalete con orgullo”

Para nuestra primera entrevista hemos querido elegir un símbolo, una guía. Quién mejor que el capitán del equipo al que nos gusta seguir. Javier Paredes nos recibe en la Ciudad Deportiva en la que entrena desde hace ya 5 temporadas. Cercano y amable, asume el reto de tratar de no dejar sin contestar ninguna pregunta en esta época tan complicada para los jugadores del conjunto blanquillo. Sin soltar el brazalete cuatribarrado (o revolandero, según se prefiera) nos permite conocer la opinión de aquél que asumió los galones tras la marcha de Ponzio, hablándonos de sus orígenes, su futuro, su Oviedo y, por supuesto, del Real Zaragoza. 

Javier Paredes: Nunca me había planteado ser capitán, pero luzco el brazalete con orgullo   fotografía

Cuando uno sueña con ser capitán de un equipo de fútbol, se lo imagina en una situación mejor, en un equipo ganador. El Real Zaragoza es todo lo contrario. ¿Cómo lo asumes? 

Yo creo que independientemente de que sea un equipo grande o de que esté luchando por objetivos menos importantes, ser capitán de un equipo, y sobre todo cuando llevas ya unos años, porque la gente confía en ti, siempre es un orgullo. Lo importante cuando se es capitán es intentar conseguir lo mejor para el club, sea cual sea el momento en el que se encuentre. Ahora mismo es un momento difícil, y por eso mis funciones de cara al entorno, fuera del vestuario, son totalmente diferentes a las de un equipo que estuviese arriba. Por mí pasa demostrar que el Real Zaragoza será importante siempre y cuando esté unido en todos sus frentes. Yo intento dar la idea, a través de la experiencia, de cómo debería ser el club y cómo podría funcionar.

A largo de tu carrera has tenido muchos capitanes. ¿Qué aprendiste de ellos?

Es cierto, he pasado por muchos equipos, con muchos capitanes de diferente talante. Al final, yo creo que eso es un tanto indiferente: el cómo ejerces de capitán es inherente a tu carácter, mucho más que tu a experiencia con otros capitanes. Mi idea al asumir la capitanía era ayudar en todo lo posible y hacerlo notar en el campo. Allí, cada jugador tiene un carácter distinto: hay gente que nunca ha sido capitán en sus equipos y demuestra un gran liderato sobre el césped, pero luego fuera el capitán debe ofrecer mucho más: yo personalmente, sobre todo con las nuevas incorporaciones trato de ayudar. Hay que pensar que llegan a un equipo con ambiente de ciudad y afición grandes, con una historia y unos objetivos a los que es difícil adaptarse y hay que intentar se integren lo antes posible: ahí entro yo.

¿Con cuál te quedas?

En el Getafe, Belenguer me pareció un capitán modélico que aunaba dos cualidades importantes: sensatez en su discurso y trabajo y honestidad en el campo. Yo me quedaría con él.

El último capitán que has tenido en el Real Zaragoza ha sido Leo Ponzio. A través de él se puede entender que el brazalete de capitán del Real Zaragoza, en los últimos tiempos, desgasta.  ¿Te esperabas su salida?

[Silencio] Bueno, en pretemporada se había hablado que podía salir. Él tomó una decisión en un momento muy complicado para el club. Si considera que ha sido lo mejor para él, a partir de ahí hay que aceptar y comprender las decisiones del resto de sus compañeros.

¿Entiendes por tanto su postura?

Obviamente es una decisión particular. Yo no conozco sus razones personales, pero supongo que si la tomó es porque consideraba que era la mejor opción en ese momento concreto.

¿Y entiendes que la afición esté molesta por el hecho de que el capitán abandone el barco en medio de la crisis actual?

Sí, porque es obvio que, a nivel institucional, que un jugador que encima es el capitán, en un momento malo y a mitad de temporada, se marche supone un golpe duro. Puede generar suspicacias, pero hay que tener en cuenta que si el consideraba que no iba a estar implicado al 100%, en una situación como la actual (que exige estar al 100%), lo mejor era que se marchara. Fuese el capitán o un jugador que no hubiera jugado un solo minuto.

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Volvamos a Javier Paredes. ¿Te imaginabas, después de estar apartado dos veces, que podrías llegar a ser capitán ?

Llegar a ser capitán del Real Zaragoza nunca fue una cosa que me planteara. Lo que sí tenía muy claro es que iba a cumplir mi contrato, mis cinco años, y si pueden ser más, mejor. Porque estoy muy a gusto y porque lo dije desde el primer día. Cuando el equipo bajó a Segunda muchos jugadores pensaron en salir, pero yo concebía que había venido aquí a cumplir una obligación y para formar parte de un proyecto que me había marcado. Llevo aquí cinco años, y viendo los vaivenes y la cantidad de jugadores que han pasado por el club, ya sólo por veteranía era obvio que llegaría su momento. Pero nunca me lo había planteado.

Es curioso que Manolo Jiménez también fue lateral izquierdo y capitán en el Sevilla, ¿qué te pide el míster?

Dentro del campo, que el capitán sea la última persona en perder motivación. El que, en momentos malos, arrastre al equipo. Por los años que llevo aquí y los partidos que llevo en Primera, tanto a mí, como a Luís (García), Roberto o Leo Franco nos exige cierta racionalidad, mostrar un discurso coherente para con la gente joven. Viendo la dificultad con la cual estamos lidiando tenemos que ser la guía moral para tratar de sostener al equipo. Fuera del campo Jiménez sabe que él ha venido a entrenar a un equipo de fútbol y por tanto trata de olvidarse de todo lo demás.

¿Os aísla?

Sí. Él mismo se aísla, porque cuando llega a esta casa sabe que van a ser 4 ó 5 meses los que va a estar aquí, y en ese tiempo va a tener que poner toda su inteligencia futbolística para revertir la situación. Primero toca jugar, lo que rodee al Real Zaragoza es una cosa que toca discutir después.

También fuiste capitán del Castilla.  ¿En qué se distingue la labor de un capitán en un sitio o en otro? 

Son totalmente distintos. En el Castilla llegué de capitán en mi segundo año, el míster tenía bastante confianza en mí, me designó capitán porque dentro del filial era de los más veteranos y el haber jugado en Segunda te daba un pedigrí, por así llamarlo. La confianza con él fue básica, podía exigirme más que al resto para demostrar que si a un  capitán le pedía y éste respondía bien, trabajando, podía hacerlo con los más jóvenes también. El Castilla era casi semi-profesional, aquí la situación es la contraria: supone un rango, una posición institucional, dar una cierta imagen. En el Castilla se trataba más bien de un apartado educacional.

¿Qué recuerdo guardas de ese entrenador, de López Caro?

[Ríe] ¡Vaya personaje! Anda que no te reías ni nada con él. Ahora creo que está en Arabia Saudí, puede que con Rijkaard. No sé, perdí el contacto.

Ese filial estaba plagado de futuros grandes jugadores: Arbeloa, Soldado, Javi García, Juanfran, Barral… ¿Mantienes la relación?

Sí, sí. Especialmente con Arbeloa mantengo una buena amistad. Puff, te pones a mirar ese Castilla y es un once inicial de Primera División. Estaba Diego López, en la defensa estábamos Corrales (que jugó en el Mallorca, Osasuna…), Arbeloa y yo, Jurado, De la Red, Javi García, Borja Valero, Riki, y en punta Barral y Soldado. Un equipo que si no subía, era para matarnos. Al final subimos, yo me fui y siguió llegando gente que después acabó en Primera: Filipe, Negredo… lo de la cantera del Real Madrid es una pasada. Nutre a todos los equipos de Primera.

También coincidiste con la Época de los Galácticos, ¿Cómo era la relación que tenían las grandes estrellas con los jugadores de la cantera? ¿Alguna anécdota?

La anécdota más graciosa que me ocurrió tuvo lugar el mismo día que firmé por el Madrid. Ese día firmaba otro jugador, un tal David Beckham. Yo le ví entrar al estadio para firmar su contrato, así que me dije “bueno, pues si soy jugador del B, también entro por ahí”. Y no fue así. Me tuve que dar la vuelta entera al Bernabéu, “colarme” por la puerta normal y, una vez allí, tuve que quedarme a dormir: tanto él como yo teníamos problemas en el contrato, pero él tenía a todos los abogados del club a su disposición, y yo a ninguno. Tuve que posponer mi firma hasta el día siguiente porque no había nadie que me atendiese. Eso sí, luego el trato diario con los “Galácticos”, por así llamarlos, era totalmente normal. Intentaban dar una apariencia corriente, el trato era normal y luego, cuando jugabas o entrenabas con ellos era una delicia.

Estando en las filas del Castilla, debutaste con el Real Madrid y participaste en la Copa que finalmente conquistó el Zaragoza en 2004. ¿Cómo viviste esa final?

Sí, me tocó jugar dos partidos. Y luego en la final… pues no puedo decir lo que pensé y dije en esos momentos de Galletti [Sonríe], porque para mi palmarés hubiera sido una Copa del Rey y a mi “me la robó” el Zaragoza.

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Tus inicios fueron en el Oviedo. Allí recibiste el apodo de “El Jabalí”

¡Sí, y me seguirá de aquí hasta que me muera…! Asturias es tierra de jabalíes y de pequeño era bastante burro y en parte de ahí surge el apodo. En realidad fue con Esteban: salió la pelota fuera y yo aun así fue a por ella. ¿El resultado? Me estampé contra una valla, casi me mato ahí, y Esteban dijo que parecía un jabalí. De ahí se fue quedando y cuando, en el Castilla, Dani (comentarista del R. Madrid Castilla), al que le gustan mucho los apodos, me había puesto no sé qué apodo que me parecía horrible y le dije “antes que llamarme así, me llamas Jabalí que me gusta más”.

Con ese equipo  también viviste una convulsa situación institucional. ¿Ves alguna similitud entre lo que ocurrió en el Oviedo y lo que está sucediendo en el Zaragoza? 

En parte sí que fue similar: el Oviedo, un histórico que bajaba a Segunda. A mí me tocó llegar en pleno lío, en Segunda, con suspensiones de pagos, con un partido político que no quería que el Oviedo existiese… un momento muy convulso. Sin embargo, yo lo vivo completamente distinto a lo de ahora en el Real Zaragoza. Allí era totalmente ingenuo, me dedicaba a ir, jugar al fútbol y para mí eso era un sueño ir a entrenar cada día, no pensaba en lo que pudiera haber detrás. Aquí en el Real Zaragoza ya te toca más veterano. Ambas situaciones institucionalmente son complicadas. Pero son diferentes momentos: el Real Zaragoza se encuentra en una Ley Concursal, y por tanto la parcela económica está solventada entre comillas, y en cambio en el Oviedo no se pudo pagar a los jugadores y se fue a Tercera por impagos, cosa que ahora en el Zaragoza no puede ser.

Un descenso con el Real Zaragoza, a día de hoy, es más que factible. ¿Estarías dispuesto a seguir en el Real Zaragoza en Segunda División?

Como siempre, cuando me preguntan cosas que escapan a mi conocimiento mi opinión es muy escasa. Si me preguntas por política no puedo contestar porque no sé lo que hay detrás. En el Real Zaragoza, de lo poco que conozco y de lo poco que sé y entiendo, creo que la supervivencia del equipo en Segunda está asegurada. Es derecho puro y duro: Ley Concursal. Para mí el Zaragoza ha sacado un convenio bastante positivo, por lo que en Segunda mi opinión es que económicamente puede aguantar. Pero yo no poseo la verdad.

En ese caso, yo no tengo ninguna duda de si estaría dispuesto a continuar: mi respuesta es un rotundo sí. Es una cosa que estaría dispuesto a hacer y, de hecho, ya lo hice un año cuando tuve opciones de salir a equipos importantes. Mi contrato con el Real Zaragoza no lo marca un papel, lo marca un sentimiento. Ahora acabo contrato, pero sería cuestión de ponerse a hablar.

Llama la atención que jugadores de fuera de Zaragoza vienen a jugar aquí y, una vez retirados se quedan. ¿Te ves echando raíces?

A ver, si me quedo aquí más años ya sería ilógico que me fuera. Tengo aquí mi vida, mi mujer tiene aquí trabajo y una buena proyección profesional y yo creo que podría encontrar acomodo fuera del fútbol. Ahora bien, si por cualquier cosa me tengo que ir a otra ciudad, danzando por España o por Europa, lo lógico es que me vuelva a Asturias, porque mi mujer en el tema profesional habría roto cualquier nexo, y al final mis facilidades profesionales las tengo más en Asturias que en Zaragoza.

 ¿Qué será de Javier Paredes cuando cuelgue las botas?

Me veo trabajando de 8 a 8 con mi padre en el despacho. Me encantaría desarrollar algo relacionado con el deporte. Si vivo en Oviedo, algo vinculado con ese equipo. Pero, en definitiva, trabajando y disfrutando del tiempo libre.

Tienes la carrera de Derecho. ¿Te ves como una excepción dentro del mundo del fútbol?

Hace unos años, sí. Ahora cada vez hay más jugadores que compaginan estudios con su carrera deportiva. No es para nada incompatible y me parece incluso beneficioso.

¿Y cómo se compagina?

A mi me parece fácil. Por las mañanas entreno y por las tardes, si podía, iba a clase. Y los exámenes, con tiempo y organización se preparan. En algunas concentraciones necesité llevar apuntes, pero sólo para repasar porque el lunes había examen. Nunca estuve noches en vela. Cuando me ponía, estudiaba cuatro horas diarias y lo iba sacando. En vez de sacarme 15 asignaturas al año me sacaba 5. En vez de sacarme la carrera en 5 años, me la saqué en 7. No es tanto el tiempo como la exigencia mental. Si te pones a estudiar después de que te metan 5 o si metes tú 5, pues igual no te encuentras en el momento. No te apetece meterte en casa, sino salir a la calle y sacar pecho. Hay momentos para todo. Mi problema muchas veces fue más la pereza que la incompatibilidad. Por horas, si lo miras, somos los trabajadores que menos horas trabajamos.

¿Nunca te escapaste?

Sí, para uno de los últimos, en Asturias. Mi problema fue que, según está el sistema o estaba, (porque ahora con el tan criticado Plan Bolonia a mi me hubiera sido más fácil) yo tuve plan de estudios del 58 en Asturias. Tuve que cambiarme a Madrid y ahí tenía el plan del setentaynosecuántos, con lo que tenía que repetir asignaturas. Y bueno, ya cuando vine aquí, lo de hacer el traslado de expediente fue una odisea. Casi tengo que pagar a un tío en Madrid para que me mandase fotocopias. Mi madre estuvo dos meses liada, porque había que llevar los programas enteros, compulsarlos, traerlos aquí… un lío de narices (Cojones). Aquí tuve que volver a repetir asignaturas que había hecho ya, y luego me licencié en Asturias porque si seguía aquí tenía que hacer Civil Aragonés, Público Aragonés y otras cuatro más… al cambiarme ya no las tuve que hacer.

No me irás a decir que te has sacado alguna asignatura tres veces…

No, tres no. Dos sí, gracias a que en Madrid no me cambié de expediente, porque aquello podría haber sido una locura, ¡tendría que haber repetido miles de asignaturas! Cuando estaba en Madrid iba a Oviedo a hacer los exámenes. Y cuando vine aquí, al cambiar el expediente, me quedaban dos asignaturas en Asturias. Esas fueron las “escapadas”, que no me escapé, fui y volví en el día.

En cuanto al tema relacionado con tus estudios, ¿cómo ves la justicia en este país?

Obviamente, que es muy lenta por exceso de trabajo. Muchas veces la gente va a juicios por verdaderas pijadas. Se necesita una modernización. Con el tema de Internet y los ordenadores, estamos tirando horas con papeles y envíos. Todo eso lleva su tiempo, y hay que adaptarse. Si a mi padre lo pongo a hacer todo por ordenador lo vuelvo loco. Hay que ir poco a poco evolucionando. La justicia, eso sí, es bastante buena en cuanto a resoluciones.

Entiendo que tu padre ejerce la abogacía…

Mi padre es abogado, tiene bufete propio, mi tío también, mi hermano está estudiando derecho… somos familia de abogados.

¿Qué te parecen los casos que están de actualidad como el caso Garzón, Urdangarin, Camps, etc.?

Garzón siempre me ha parecido un juez valiente, con exceso de protagonismo en algunas cosas, y de momento ha salido absuelto, por prescripción o por lo que sea, en todas las acusaciones que se le han hecho, hasta ahora no se le ha condenado por nada. Lo que diga la justicia es lo que tiene que quedarse. De Urdangarín hay que ver cómo acaba todo, si sale culpable o inocente. Yo acataré lo que salga, pero considero que a los personajes públicos se les hace un juicio paralelo muy pernicioso e injusto. Ese es otro gran problema de la justicia en España.

Y en el marco futbolístico, ¿qué opinión te merece la famosa Ley Concursal a la que se acogen tantos equipos?

Siempre que se intentan conjugar deporte y legislación surgen complicaciones. La Ley Concursal se creo para empresas, para sociedades anónimas, pero no relacionadas con el mundo del fútbol. Es injusto que un club ofrezca contratos multimillonarios a jugadores, llegue un momento determinado en que no les pague, declare el concurso y su deuda se reduzca a la mitad. Eso hace que la gente compita en desigualdad. Pero me parece inteligente acogerse a la Ley Concursal: por la parte de los equipos, están en su derecho.

¿Qué te parece que casi todos los equipos europeos que están en Ley Concursal sean españoles?

Evidentemente no me gusta. En el mundo y especialmente en España, el fútbol ha estado por encima de sus posibilidades muchos años. Culpa de todos. De los directivos por no haberse sabido ajustar a un presupuesto. De las aficiones por no entender o exigir más de lo que pueden acoger. De los jugadores también. Es la demostración de la situación del fútbol español: una crisis total. Para el público queda la Primera División, que es muy bonita. Los millones que se gastan, que se muevan. Pero en Primera comienza a haber crisis, en Segunda lleva ya muchos años. Yo tengo muchos amigos, compañeros del Oviedo, en Segunda y Segunda B y de los 6 últimos años han cobrado medio. Y es su forma de vida. Es una injusticia y desde AFE (Asociación de Futbolistas Españoles) se está intentando fomentar la solidaridad de “los Primera División” con aquellos para los que el fútbol no es una forma de vida segura.

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 ¿Cómo ves la economía actual en el fútbol? ¿Crees que en esta crisis el futuro próximo de los equipos pasa por formar sus plantillas mayoritariamente con jugadores de la cantera?

En el futuro y en el presente. Esta crisis afectará, afecta y ha afectado a todos. La reducción de contratos se está viendo, y cómo se intentan ajustar tirando de cantera. En el Oviedo ocurrió y a mí me ayudó a salir. A lo mejor con el equipo Primera hubiesen firmado a 20 extranjeros y no hubiera habido hueco. El resurgir de los equipos españoles viene por apostar por la cantera, siempre y cuando ésta responda. No se puede tirar de cantera si no hay.

En este sentido, ¿Cómo ves la cantera del Real Zaragoza?

Pues bueno, hace unos años veías que había muchos jugadores aragoneses que competían a alto nivel. Quizá llevamos un tiempo en el que esto ha dejado de suceder. Considero que hay muchos jugadores que podrían haber salido, pero si no han llegado mucha culpa es de ellos, y otra parte es del club en otros aspectos. Pero considero que aquí ha habido jugadores que, de haber querido, habrían llegado. Respecto a los que están ahora, con nosotros: Ortí y Joel me parecen jugadores con una calidad muy buena, que serán jugadores profesionales si ellos quieren. Kevin me parece un chaval que si sigue así, trabajando, en un espacio muy corto lo veremos en el Zaragoza y, si se le deja desarrollarse será un jugador de equipo, de club de muchos años. Por detrás suben gente como Sergio o Ramiro, que si se van fogueando y si ellos se dan cuenta de que para vivir de esto hay que sufrir mucho, llegarán a Primera o a Segunda. Podrán vivir del fútbol.

¿Qué relación tienes con los jugadores del filial que entrenan con el primer equipo? ¿Te quedas a verles? ¿Crees que hay mimbres para que en un futuro esos jugadores puedan formar parte del primer equipo?

Me quedo de vez en cuando. Muchas veces no nos coinciden los partidos, con lo cual es imposible. Si coincide sí que me quedo. He visto muchos jugadores que en Segunda B eran verdaderos cracks y al llegar al primer equipo se hunden, y gente con la que no cuentas y en el primer equipo se adaptan mejor. El fútbol profesional y el fútbol amateur son dos cosas totalmente distintas. Tienes que aprender a soportar la presión y aprovechar esos minutos que te dan en el mundo profesional.

Hablando un poquito del fútbol profesional en España. Existen dos corrientes contrapuestas: o tenemos la mejor liga del mundo o tenemos una liga escocesa. ¿Con cuál te quedas?

A mí, entre las dos ligas más importantes, que son la Liga y la Premier, me gusta más la española. Para gustos colores. La liga inglesa puede ser más competitiva en cuanto a la parte alta, aunque luego el City y el United se están jugando el título. Pero eso no significa que la nuestra sea peor. Tenemos a los dos mejores equipos del mundo, que marcan esa diferencia aquí y la marcarían en cualquier lado. Ves que el Barça le ha metido ¡siete! al cuarto clasificado de la Bundesliga y aquí no le mete esa cantidad a casi nadie e incluso sufre para superarlos. Eso significa que el nivel es alto. Si miras los jugadores de la liga española y los de la liga inglesa me parecen mejores los de aquí, sinceramente. Pero creo que hay tan poca diferencia entre ambas que al final es cuestión de gustos.

Otra diferencia con el resto de Europa es el precio de las entradas, ¿qué opinión te merece el hecho de que las españolas sean las más caras de Europa? (por ejemplo, es más caro ir a ver al Zaragoza que al Inter de Milán)

Son datos llamativos, eso es cierto. A lo mejor es cuestión de ver qué es lo más rentable. Igual si bajas precios llenas el estadio y merece más la pena. Pero no hay que meterse a valorar sin conocer: si con ese precio los clubes consideran que la gente va al fútbol y consiguen cubrir gastos… a lo mejor sólo necesitamos que un club tome la iniciativa, baje precios y demuestre que esa fórmula es la correcta. A mi lo que me gusta es ver los estadios con gente, llenos. Y en eso es cierto que en la Liga cada vez hay menos gente en los estadios porque se prioriza al “espectador de casa” y a las televisiones, y a ese se le dan más facilidades.

Hablando de llenar estadios, la afición del Real Zaragoza ha tomado la iniciativa desde distintas plataformas para expresar el descontento con Agapito Iglesias, entre ellas la de marcharse del campo y dejar el estadio vacío.

Siempre he tenido el convencimiento de que lo que haga el aficionado tiene que partir del respeto a los que defendemos al Real Zaragoza: los que estamos en el césped. Dentro de la legalidad pueden hacer lo que quieran y me parece completamente correcto. Personalmente, ya digo que prefiero que todos los actos de protesta o manifestación intenten no influir en lo que sucede en el campo, que es donde el Real Zaragoza se juega la pervivencia en Primera. Si se consiguieran éxitos deportivos, la situación social e institucional sería menos convulsa, seguro. Dicho esto, tanto las pitadas como el que la gente se vaya del campo son iniciativas totalmente respetables de gente que quiere al Zaragoza. Yo mismo tengo amigos zaragocistas que se van del estadio y amigos zaragocistas que se quedan. Yo he hablado con ellos muchas veces y, para mí, son respetables ambas posturas. Lo que yo haría ya es otro tema.

¿Cómo vivís en el vestuario estas actuaciones? ¿Os afectan, estáis de acuerdo…?

Es el mismo discurso de antes. A todos nos gustaría que nadie se fuera del estadio y que nadie pitase porque eso significaría que el Real Zaragoza ganaba más partidos, ganaba títulos, las cosas estaban más tranquilas, se hacían mejor… Todos queremos que el club esté arriba y las iniciativas se acaben porque los aficionados estén contentos con nosotros, con la gestión y con todo. Y eso se consigue haciendo las cosas bien en todos los frentes.

Respetamos toda esta situación y lo que ocurre, pero tratamos de abstraernos. Eso sí, en algunos momentos en el campo se nota, y se palpa la tensión, y eso puede influir en el juego. Nosotros sólo queremos sacar lo que nos compete, que son los resultados.

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Pregunta ineludible: hace unos días, el máximo accionista del club, Agapito Iglesias, puso a la venta su paquete de acciones. ¿Crees que esta situación afectará a la plantilla? ¿Cómo lo veis desde el vestuario?

No creo que afecte, al menos en cuanto a dinámica diaria o contractual. Si el presidente decide vender, el que llegue nuevo tiene que respetar los contratos firmados. ¿En qué nos afecta a nosotros? Pues en principio en todo tipo de rumores, noticieros… y eso sólo afecta a aquél que se preocupa por ello, lee la prensa, la actualidad… igual llegas un día a entrenar, se ha vendido el club y tú no te has enterado. Yo sigo con mi discurso: soy una persona que respeta lo que hace todo el mundo, igual que quiero que respeten mis decisiones. Si el presidente quiere vender, es su club y puede hacerlo. Si es lo que cree conveniente, será una decisión acertada.

¿A ti personalmente te sorprende?

[Silencio] No, no especialmente. No, porque el discurso que siempre hemos escuchado del presidente es que él vende, aunque sólo en las condiciones que él crea óptimas. No creo que el hecho de poner a la venta el club sea algo nuevo. Lleva tiempo diciendo que si alguien quiere comprar el club bajo unas condiciones que él establece, pues de acuerdo. Y me parece lógico. Yo si quiero vender un coche pongo mis condiciones. Si me las ofrecen lo vendo, pero si no es así, no lo vendo.

A ver cómo te desenvuelves al otro lado. Como capitán y jugador del Real Zaragoza ¿qué titular le pones a esta temporada y a este año?

El titular lo pondré cuando se acabe. Hasta ahora no se puede poner, porque me pasaría lo que a veces ocurre, el problema de los periodistas: cuando escriben algo, cuando hablo en rueda de prensa, eso queda grabado, escrito, y luego te puedes pillar los dedos. Por eso no puedo poner un titular ahora, es algo arriesgado. Al final de la temporada sí, y además te puedo decir el que me encantaría poner: “¡Salvados!” No, espera: “¡Salvados por la campana!”. Sí, ese me gusta. [Ríe]

¿Mandamos al Sporting a Segunda?

No, hombre no. Al Sporting no. Que no, que no. A cualquier otro menos al Sporting.

¿Y a quién pasamos entonces?

A quien sea, menos a ellos. Yo si pudiera me salvaría yo, y después a ellos. Puxa Asturias, hombre. Las rivalidades esas son tonterías que ocurren siempre. Aquí igual, con el Huesca, que hay gente que quiere que descienda a Segunda B. Pues no, el Huesca que suba a Primera, y tenemos derby en Primera. Sí es mejor para todos: un viaje menos, más dinero para todos… ¡dónde va a parar!

Y, para terminar, vamos a hacer un test para que definas con una palabra

Buff, esos si que son difíciles… venga dime.

Manolo Jiménez Carácter

Javier Aguirre Un señor

José Aurelio Gay Personaje que ayudó en su momento al Real Zaragoza

Marcelino García Persona que supo rectificar sus errores

Antonio Prieto Director deportivo, con el equipo en Segunda hizo un buen trabajo

Ídolo de la infancia Mi padre

Mejor jugador al que ha defendido [La primera que no duda] Messi

Equipo histórico El Oviedo

Messi o Cristiano Messi

Fabada o ternasco Fabada. De aquí a Lima. Ternasco es carne.

¿Una sidra? Cualquiera normal

Grupo musical o cantante favorito Te digo tres: asturiano Melendi y aragonés Amaral y Bigot

Película y actor favorito Película: Seven Actor: No tengo uno. Tal vez Denzel Washington, Jack Nicholson…

Derecho romano Una… Déjalo en denso

Un lugar Mi casa

Sitio favorito de Zaragoza La casa de un amigo, para escaparme de la mía. [Ríe] No, en serio, voy a hacer publicidad: restaurante Amaluke. Es de unos amigos, estoy como en casa.

Javier Paredes Persona

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Transcripción: Javier Allué | @Javiallulli

Contenidos: Antonio Martínez Obón | @A_Mtnez_Obon , Beto Abán | @BetoAban , Iván Aparicio | @Ivan_suek

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