El ultimo pase




El cierzo sopló en contra

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Segundo partido en La Romareda. Otra derrota y ningún gol a favor actuando como local. Este es el bagaje antes del clásico parón provocado por los compromisos internacionales. Bien es cierto que ambos encuentros, ante el Real Valladolid y el Málaga, pudieron acabar con victoria blanquilla, tampoco las derrotas pueden calificarse como injustas.

A menudo, el centro del campo ejemplifica lo que el técnico espera de su equipo en el terreno de juego y cuáles son sus intenciones. Esta vez, obligado por la lesión de Apoño y por la inexistencia de un sustituto con características similares al malagueño, Manolo Jiménez dio la manija a Adam Pinter y José Mari, mientras Romaric sufría su pubalgia algo más adelantado. El estado físico del africano, llamado a ser uno de los puntales del once, no es digno de un titular del Real Zaragoza, pero entre lesiones y recién llegados pocas más opciones tenía el técnico andaluz. El marfileño, demostró compromiso, pero no pudo más y se guardo su sprint más intenso para salir del partido en dirección al banquillo. Espero que el club mueva ficha y no permita al jugador acudir con su selección. Lo veo venir, jugará con Costa de Marfil y se resentirá.

El Real Zaragoza no quiso el balón, consciente de que una guerra por el esférico ante el Málaga podía acabar mal. Así las cosas, Jiménez apostó, como ante los pucelanos en el debut, por defender la portería de Roberto, apoyado por Álvaro González como mariscal de la defensa, parar con faltas a los andaluces y buscar una oportunidad en el desierto. La búsqueda del 1-0, acabó con un 0-1 en contra. Y remontar para este equipo es aún una utopía.

Sin embargo, el plan estuvo cerca de salir bien. Romaric desperdició una heroica jugada por banda de Pinter, mkientras Wílchez disparó ingenuamente una gran internada de Paco Montañés. Ahí estuvo el partido. Los extremos, muy alejados del islote Postiga y sin apoyos del centro del campo, apenas tuvieron importancia en el partido. Más Montañes, quien demuestra detalles en cada balón siempre que el césped se lo permite. El césped, o la arena, porque el lamentable estado del terreno de juego deLa Romaredase asemeja más a una playa que a un campo de fútbol.

Y tuvo que ser Nacho Camacho. El canterano se libró de la marca de Pinter, Goni luchaba con Demichelis y tapó la visión del balón a Romaric, quien dudó y no atacó el esférico. Roberto vendidó y poco amante de salir por alto: gol. Un error provocado por un gran centro de Eliseu en uno de los diez corners sacados por los de Pellegrini. Veinte centros al área, solo uno se defendió mal, pero costó una derrota.

No debe magnificarse esta jugada y pensar que el mayor problema del equipo es el balón parado. Ni tampoco escudarse en la estrategia como excusa. Jugando a no encajar, dando el balón al rival, esperando acertar arriba en una de las dos oportunidades creadas en 90 minutos, encomendados a Roberto, con un césped impracticable que provoca un partido lentísimo… una derrota no se puede justificar por un balón parado. El Real Zaragoza no supo remontar el viento en contra.

Foto: El Mundo

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Una respuesta a El cierzo sopló en contra

  1. Quintana dice:

    Fundamentalmente que los jugadores sean conscientes de que tienen que dar el 200% para hacer algo esta campaña. Está claro que no tenemos una plantilla competitiva, por eso los jugadores tienen que dar el doble de lo que estan dando. Un saludo a toda la afición.

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