En corto y al pie




Sin margen de nada

El poso se va asentando y los días pasan. La derrota frente al Mallorca supuso un golpe duro. Tan duro que sólo es equiparable al bofetón que Granada y Villarreal nos dieron el domingo por la mañana. Ambos fueron determinantes, dolorosos, casi definitivos. Ahora sólo queda esperar una quimera, una gesta equiparable a las que Homero inmortalizó. A 6 puntos del Villarreal, con sólo el doble en juego, el discurso de la plantilla y el entrenador sigue siendo optimista, teledirigido por la obligación y la profesionalidad que, han decidido, van a ser la guía de su conciencia. Estos días hemos escuchado y vamos a escuchar que sólo vale la victoria, que no tenemos margen de error. Como si hasta ahora hubiera valido algo más que la victoria o hubiéramos tenido el más mínimo margen de error.

La gesta era casi imposible, digna de entrar en los anales zaragocistas, y ahora sigue siéndolo, incluso si cabe un poquito más. Podríamos caer en la desesperación y asumir que este equipo camina hacia el casi seguro descenso a la Segunda División. Empezar a pensar en que el año que viene el Real Zaragoza no visitará los campos más lustrosos de España: no irá al Camp Nou ni al Bernabéu, ni a Mestalla, ni al Calderón… que no estará entre los mejores. Pero, afortunadamente, aun queda al menos una jornada para que eso no sea seguro. Y mientras algo no es seguro, el resultado puede cambiar. Por eso este equipo está obligado a resistir, porque así como no tiene margen para el error, tampoco lo tiene para la desesperanza. Todos los valores a los que tan manidamente se acude últimamente (el escudo, la histora, el orgullo…) son los que ahora deben cobrar protagonismo.

Así como un equipo y una afición tienen muy fácil demostrar su señorío y su valor en la victoria, es en la derrota cuando se hacen merecedores de un mayor reconocimiento. El Real Zaragoza debe demostrar que es merecedor de esos atributos que históricamente se le han atribuido por partida doble: por un lado luchando hasta el final, mostrando la actitud luchadora, fiera y no entregándose hasta el final. Por el otro, sabiendo que, pase lo que pase, detrás tendrá una afición y una ciudad que anima y corea. Lo decía hace unos días Cedrún: es el momento en el que le darías un “cachete” al equipo, pero no puedes. No puedes porque tienes que ponerte la camiseta, animar y olvidarte de todo lo demás. Sólo queda mirar hacia delante, hacia el Athletic: ya no queda margen para nada más.

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Una respuesta a Sin margen de nada

  1. Sastronicus dice:

    La última derrota ha sido un golpe durísimo, el optimismo de las jornadas anteriores se mantenía porque el equipo iba sacando los resultados adelante, pero con este único pinchazo ya se ve todo más negro. No hay que perder la esperanza, pero como dice el artículo habría que empezar a pensar en que el año que viene no estaremos entre los mejores, y planificar ya la temporada que viene, manteniendo sobre todo a Manolo Jiménez, el hombre que ha sabido inyectar en la plantilla el orgullo blanquillo.

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