En corto y al pie




Hay que seguir

Hay que seguir. Como si de una octavilla repartida en los exteriores de La Romareda se tratara, se repetía ayer la misma consigna. Jugadores, periodistas y aficionados, todos a una, nos hemos subido al carro de la esperanza. La postrera victoria frente al Atlético de Madrid ha devuelto el optimismo a gran parte del entorno zaragocista. Se trata de una llama frágil, surgida de los rescoldos de innumerables decepciones que, a lo largo de la temporada, han apagado una y otra vez las brasas del equipo.

Merced al maravilloso vaivén al que la evolución del equipo nos ha castigado, la realidad de la ilusión varía cada semana. Ora estamos en Segunda, ora nos vamos a salvar. Vamos camino de convertirnos en un “equipo-milagro” que, cada quince o veinte días, protagoniza un ascenso moral a la Primera División para volver a abandonarla sólo unos días después.

La rabia de un animal agonizante, dicen, es la más peligrosa de todas. Ayer fuimos testigos del segundo zarpazo de un león que aparenta estar herido de muerte pero que, de cuando en cuando, todavía recuerda a ramalazos sus gloriosas galopadas por la sabana española y europea. Capaces aún de hacer temblar los cimientos de dos instituciones como el Valencia y el Atlético, hemos vuelto a la vida. Ahora toca animar, corear nombres y olvidar viejas críticas. Ádám Pintér, Abraham o incluso Postiga pasan de villanos a héroes y viceversa.

El camino es el que se vislumbró en las gradas mañas. Unión, empuje a un equipo que se resiste a dejar de andar, aunque sea sólo para morir en la orilla. Muchos lo definen en una máxima: morir con honor. La realidad es que, tras unos minutos de esperanza, de sueños casi insensatos, Lotina y su Villarreal nos devolvieron a la Tierra con su victoria ante el Rayo. El Real Zaragoza sigue colista, empatado con Racing y Sporting con 25 puntos y nada menos que a 6 de Granada y Villarreal, que marcan  el triste objetivo al que ha quedado reducido este equipo. Por si fuera poco, dentro de poco el equipo afrontará dos puertos de primera categoría, como son el Barça y la visita al Pizjuán.

El futuro sigue estando negro. Es muy probable que, tras los encuentros antes citados, vuelva a cundir el desánimo. Para los optimistas, tres partidos  subrayados: Sporting, este mismo fin de semana, Granada y Racing. En ninguno de los tres cabe la más mínima opción de fallo. Y, mientras tanto, una máxima, que seguiremos repitiendo al menos durante seis días, esperando que no cambie la tendencia en la particular montaña rusa blanquilla. Ahora toca el momento esperanzado, la ilusión. No queda otra: Hay que seguir.

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Una respuesta a Hay que seguir

  1. Sastronicus dice:

    El del Barça quizás no, pero el del Sevilla se puede ganar, o al menos sacar un empate, viendo que tampoco están en su mejor momento y que el Real Zaragoza ha mejorado en todos los aspectos. Si después se sacan al menos los partidos del Sporting y Racing podremos seguir soñando.

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