Rio Arriba




El nuevo zaragocista

Éste no es el mío, que me lo han cambiado. Victoria y tres puntos contra el Granada, sí. Pero el aficionado medio del Real Zaragoza luce un nuevo rostro al que no estoy acostumbrado. En estas últimas semanas se observa un nuevo modo de afrontar las sensaciones tras los partidos que no son moda en la ciudad. Y es que, señores, el zaragocista está tranquilo. No hay gritos en el bar, no hay prisas, no hay solicitud de cambio de entrenador. Bien, puede que en algún medio se hagan crecer las sombras sobre las comparaciones con otros años. Nadie es perfecto y, la verdad, de algo hay que escribir. No es tan sencillo.

El nuevo zaragocista   fotografíaY sí, bueno, visto desde el lunes, con una nueva situación clasificatoria, tras un partido donde el equipo se ha plantado firme hasta conseguir el triunfo, todo parece distinto. Pero es necesario regresar a hace unos días para ponerse en la tesitura de un equipo que genera dudas, que no marca, que ya pide a voces un nuevo delantero que amplíe el repertorio de Postiga, aunque nos traiga con él un posible Caso Aranda. Y, sin embargo… el zaragocista está tranquilo.

Dice un amigo que todo es consecuencia de la crisis, y de que la gente, por fin, empieza a valorar lo más importante, y a restar drama a lo que no deja de ser un entretenimiento dominical (bueno, eso antes, ahora ya pueden invadir cualquier día a placer). Que, al fin y al cabo, tirarse de los pelos por un deporte es un lujo que sólo se pueden permitir… eso, los que incluyen la palabra “lujo” en su vocabulario. Y esto, hoy, en este país, no toca.

No quito valor a su opinión, pues tiene sentido y puede que haya algo de eso, aunque precisamente es el fútbol el mejor recurso para olvidar por un rato los problemas. Pero creo que el efecto de Jiménez, extendiéndose más allá de la fiebre surgida de la reciente salvación -milagrosa-, tiene mucho que ver. El aficionado escucha lo que el sevillano dice en las ruedas de prensa, y no le salta el automático acusatorio de mamandurrias (que diría aquella funcionaria madrileña). Expone las situaciones con una sencillez que llega al seguidor, y gracias a sus indicaciones, no sólo se sobrelleva el momento histórico del equipo (lo que, al fin y al cabo, casaría con el carácter del aragonés). Además, y aquí está la novedad, se mira con cierto optimismo el futuro.

Y si Jiménez ha sido capaz de parir en ruedas de prensa al aragonés optimista, zaragocista para más señas, que quiten la estatua de la plaza de España y pongan la suya cuanto antes. Ya estamos tardando.

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El nuevo zaragocista   fotografíaNo puedo acabar el artículo sin recordar aquel otro en el que mencionaba que el zaragocismo suele requerir una figura emergente, que llevara el calor de la grada en forma de ilusión durante cada partido, sirviendo de ejemplo y acicate para sus compañeros. En otro momento pareció que Juan Carlos, aquel galgo de la cantera madridista, iba a cumplir con ese papel, pero perdió fuelle y se diluyó.

Ahora es el momento de Víctor, cuya explosión cogió a todos por sorpresa, pero partido a partido se empeña en demostrar que no se trata de la flor de un día. Deberemos estar atentos a la progresión de este chaval, que sin alardes excesivos, y desde luego sin el bombo de los medios, va camino de ganarse nuestro corazón durante este año.

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