Rio Arriba




Lloverán patadas

Un Real Zaragoza que, como bien dice Apoño, no ha sido humillado por los contrarios, pero que empieza a despertar los fantasmas que han perseguido al equipo durante los últimos años. Por lo tanto, un grupo que necesita revitalizar su imagen, muy en especial de cara a la grada propia, que no ha visto siquiera un lucimiento efectivo durante los partidos que llevamos de liga.

Lo que hace cuatro partidos era una juventud que bien orientada podría revertir en frescura y pillerías (y, qué narices, un posible figurín por descubrir -remember Villa-) ya salía de la boca de muchos aficionados transmutado en quejas porque, a ver, cómo se puede ir fichando en Segunda, ¡en Segunda B! Todo un Zaragoza.

Lo que, hay que ser objetivos, no deja de ser una pataleta por no querer aceptar la situación real en la que nos vemos inmersos. Pasará un tiempo antes de que las esperanzas del entrenador en convertirnos en un equipo por el que los jugadores punteros dejen de escuchar otras ofertas cuajen y se conviertan en una realidad palpable. Gruñir porque la casa no está hecha cuando sólo se han puesto algunos ladrillos es un sinsentido, creo yo.

Pero a lo que íbamos: un Jiménez que nos indica que va a ser “un partido para hombres”. Nadie necesita traducción para esa frase: lloverán patadas. Se busca que el conjunto no pierda, a sangre y fuego, marcando con el culo y de rebote si es menester, contra el rival clásico de los últimos tiempos: el Osasuna de Pamplona. Que, por cierto, tampoco está para bailes. Algunas de sus figuras no aparecerán en el césped, por lo que un equipo ya acostumbrado a mostrar a sus seguidores un estilismo bronco y áspero se amarrará más, en caso de ser posible, a esa certeza, y responderá de tú a tú al equipo casero. Ya lo reafirma Mendilíbar, por su parte: “va a ser un partido peleado”. Esto, en boca de un entrenador osasunista, y dirigido a su afición, no necesita de una traducción especialmente compleja. Que sí, que lloverán patadas. Lo hemos cogido.

Los dos con una sola intención: salir del pozo. Uno en el que se encuentran situados a corta distancia, sólo dos puntos. Sí, es cierto que la moral de los rojillos puede estar algo tocada debido a la sentencia que llevan escrita sobre su camiseta, haciendo juego con el color: farolillo. Pero no es menos real que, con una victoria, sobrepasarían al Real Zaragoza en puntos, y nos dejarían, puede ser, ese mismo sambenito, sumado al de no haber podido demostrar a la parroquia lo que valemos, y para colmo aumentar los murmullos de ésta.

Por el contrario, una victoria de los blanquillos sería el paso adelante que todos necesitamos a estas alturas para recuperar el aliento y la esperanza por este equipo, que no puede permitir comenzar una vez más la competición relegándose pasivamente a los últimos puestos de la clasificación, condenándose a un nuevo (y ya sería mucho confiarse) milagro invernal. De paso, y no es baladí, hundiendo un poco más en todos los sentidos a este enemigo-de-toda-la-vida, rival directo para las aspiraciones de permanencia.

De modo que ya sabéis, chicos: hay que vencer o ganar.

Banner Colabora con Nosotros

Una respuesta a Lloverán patadas

  1. Daniel dice:

    De momento me estoy equivocando de parte a parte. Con un par.
    Eso sí, Postiga ha tenido su gol de frialdad total.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>