Tag Archives: afición

La inocencia del balón

Recuerdo, hace muchos años, que el fútbol generaba una gran trascendencia entre los aficionados que solamente podían valorar el juego del Real Zaragoza cuando acudían al estadio municipal de la Romareda. Apenas se ofrecían resúmenes de los partidos en “Estudio Estadio” y las transmisiones se reducían a un partido los domingos por la noche. Los comentaristas radiofónicos y los columnistas de la prensa escrita eran quienes expresaban la realidad externa e interna de un club cuyos presidentes eran elegidos por los socios compromisarios cada cuatro años. O después de la dimisión de la junta directiva tras alguna pañolada espectacular en las gradas.

Los fichajes eran habas contadas y la información se filtraba directamente a los grandes medios locales que eran los responsables de darles el matiz que convenía para ilusionar al público o advertirles del fracaso de la contratación de los jugadores. El fútbol se jugaba alrededor de las cinco de la tarde, según la estación, y formaba parte de una liturgia que comenzaba con la misa y el aperitivo antes de comer en familia y acudir andando o en tranvía, los menos en coche, a la Romareda.

Los últimos años se han convertido en algo completamente diferente, mucho más virtual. No hay relación con las plantillas, los presidentes son dueños o empleados de los máximos accionistas y se busca la rentabilidad del negocio al margen de los aficionados. Los operadores televisivos se han convertido en los jueces de la competición y controlan el horario de los partidos porque pagan cantidades millonarias a los clubes.

Por eso no parece sorprender que siga Agapito al frente del Real Zaragoza a una prudencial distancia mediática, o que la federación de peñas del Real zaragoza haya expulsado a Arnaldo Félix del colectivo por una supuestas irregularidades económicas que, según el comunicado oficial de los peñistas blanquillos, ha admitido el ex presidente.

Total, que la inocencia del balón es lo único seguro en este espectáculo que se ha convertido en un negocio en el sentido más peyorativo de la palabra.

El penúltimo aliento

Nueve de la noche. El Real Zaragoza tendrá la penúltima bala de permanecer en primera. Está obligado a gastarla bien. A no derrocharla. Ya no es momento de hablar de oportunidades, ni de calendarios, ni de posibles carambolas en cuanto a resultados. Es momento de centrarse en la historia reciente de este club. Para ello es importante ir paso a paso en todo lo que ha sucedido en escasas semanas. En primer lugar hay que recordar lo que todo el mundo ha visto y contemplado boquiabierto. Un Zaragoza de segunda, con un abismo de puntos que recortar hacia la salvación, resurgió de sus cenizas. Un muerto, a medio enterrar, apartó con sus manos la arena de la fosa y pelea por volver a respirar en Primera. Manolo Jiménez fue quien le tendió ambas manos y ahora todos pelean por pisar terreno firme de nuevo. Para ello hay que escalar unos centímetros más esta noche.

Lo segundo, y más llamativo aún que lo primero, es la reacción de toda una afición. Siempre se ha dicho que la afición del Zaragoza es volátil, cambiante y que solamente rema cuando las cosas se colocan de cara. Bien, esta vez han callado multitud de bocas. La mía la primera. Cuando peor estaban las cosas, hasta el más pesimista del lugar fue a La Romareda. A increpar a Agapito y, sobre todo, a dar su aliento a un equipo necesitadísimo del mismo. El resultado funcionó. Gracias a las gargantas blanquillas el equipo aragonés llega con opciones a la penúltima jornada. De consumarse el descenso a final de Liga no todo quedará relegado a Segunda División. La afición seguirá siendo de Primera. Prueba de ello es que esta tarde el estadio estará lleno hasta la bandera. A rebosar. Eso el año pasado no sucedió.

Por último, sigamos hablando de historia. Un dato para el optimismo es que si el Zaragoza gana esta noche, a partir de las 21.00 horas, al Racing de Santander estará con sus opciones vivas de permanecer en Primera siempre y cuando no ganen a la vez el Villarreal, el Granada y el Rayo Vallecano. Si, lanzando ya las campanas al vuelo, el equipo lograse salvarse en Getafe el mérito sería doble. Con una diferencia tan brutal de puntos ningún equipo, al menos del Zaragoza, logró salvarse antes con unos datos tan adversos. Confiemos. Alentemos. Gritemos. Zaragoza no se rinde. Sí se puede. Sí se puede. ¡Sí se puede!

La grandeza de la base

La tremenda carrera de obstáculos que está disputando el Real Zaragoza en este tramo final de la Liga nos recuerda la importancia de la unión del club con la afición. Este cambio de actitud, creer que es posible la permanencia pese a las connotaciones milagrosas del hecho, solamente se ha producido por la generosidad zaragocista. Pero quizás no sea suficiente y no debemos desanimarnos por ello. En realidad lo más lógico es que se descienda de categoría porque los cinco puntos de diferencia con nuestros antecesores pueden ser demasiados. Se ganó al Granada con muchas dificultades y una gran dosis de fortuna, otra vez, y las cuentas nos indican que debemos de ganar dos partidos más que ellos. Pero, por supuesto, no debemos darnos por vencidos.

Creo que tenemos que reflexionar sobre la grandeza de la base, del aficionado sin nombre que, uniéndose a las diferentes iniciativas populares, ha sido capaz de levantar al resto de la hinchada y ser noticia positiva en contraposición al máximo accionista. Y así debe continuar, sin bajar los brazos, a la espera de que esto cambie para que los nuevos dirigentes sepan que el sentimiento de una población no se puede comprar ni vender.
Eso, en el caso de que al final se produzca la deseada venta. Hay quienes dicen que la permanencia reforzaría a Agapito y que le animaría a continuar. Otros comentan que todo estriba en la oferta económica de los compradores. Y los menos vaticinan que pronto se resolverá el misterio pero que no antes del final de la Liga.

Hay mucho trabajo por hacer y la más absoluta ignorancia sobre nuestro futuro a corto y a medio plazo. Y lo peor es que no podemos hacer nada más que esperar porque no somos dueños de nuestro destino. Y nos enteraremos de lo que pase de manera imprevista, de repente, como de la venta de las acciones de Soláns poco después de perder la final de Copa frente al Espanyol en el Bernabéu.
En consecuencia, recomiendo que disfrutemos de la emoción en esta reñida lucha por la permanencia y que, una vez sepamos el resultado de la batalla, nos centremos en el futuro del club con la contundencia que hasta ahora el zaragocismo ha demostrado.

Me quedo con lo nuestro

Ha sido un fin de semana muy entrañable y que ha compensado los malos momentos vividos esta temporada. La respuesta de la afición blanquilla en la Romareda fue impresionante y aunque no la pude palpar en directo, la sentí a través del teléfono que tenía dentro del estadio y la observé a través de las imágenes ofrecidas por la televisión. Son instantes impagables que me hubiera gustado vivir con la gente, como ocurrió en el estadio del Levante en una de las tardes más hermosas que recuerdo en un desplazamiento. Y han sido centenares en más de treinta años siguiendo al Real Zaragoza, incluidas seis finales de Copa, una Supercopa de España y una Recopa de Europa.

La codicia de la Liga, su afán de ganar más para gastar más, de convertir en un espectáculo bicefálico la competición española, ha provocado que se llegue a este esperpéntico proceso. Las grandes cadenas ya no presionan porque les debe de salir a cuenta y no han perdido oyentes y el Gobierno ha pasado de puntillas por un problema que prometió resolver antes de llegar a 2012. Y ahí estamos, con el Real Madrid y el Barcelona en un pañuelo y ambos en las semifinales dela Liga de Campeones. Y miles de seguidores de clubes que no se comen un rosco, contagiados de merengues y culés sometidos a modas donde unos prefieren a Messi y otros a Cristiano, con odios viscerales a Mourinho por su actitud, o aversión a un entorno culé donde se desprecia lo español.

En este sentido, tengo que agradecer que centenares de followers reprodujesen una frase que me salió del alma al conocer que espectadores aragoneses en la Romaredase mofasen del Real Zaragoza con la odiosa frase de: “a segunda, a segunda”. No entiendo que miembros de nuestra sociedad busquen la desgracia de un club con tanta ferocidad. Acepto, eso sí, que sigan y animen a otros clubes porque están en su derecho, estamos en un país libre. Por eso escribí en menos de 140 caracteres que “es mucho más digno apoyar a tu equipo en la pobreza que regodearse del humilde con tu riqueza”.

Sí, el Barcelona es más poderoso, económicamente muy superior al Real Zaragoza. Con más títulos y mejores jugadores. Con más apoyos financieros y políticos. Con más trascendencia y una historia más dilatada. Pero no me parece digno que desde la opulencia se aplaste al indigente, se le intente humillar, se burle de su afición. Quien lo hace, posiblemente se revolverá contra su ídolo cuando no consiga los triunfos y cambiará de camiseta.

Me quedo con lo nuestro, con lo más cercano, con lo que se puede querer aunque nos cueste la vida y nos proporcione tantos disgustos que nos lleven a repentinos y esporádicos momentos de desesperación.

Este es el camino correcto

Este es el camino correcto   fotografía

Paredes se estira para cortar un avance de Cesc Fábregas.

El Real Zaragoza mantiene intacto el sueño de lograr la salvación. Es cierto que se perdió, y por goleada, el partido del pasado Sábado ante el Barcelona, pero la imagen y la actitud dadas por el equipo no llevan a la duda. Éste es el camino correcto que hay que seguir de aquí a que termine la temporada. Es el punto de intensidad, de actitud y de juego necesarios para salir de la situación en la que se encuentra el conjunto blanquillo. Y sobre todo, se dio algo en La Romareda que no sucedía desde hacía mucho tiempo: la total comunión entre jugadores y afición, poniendo toda la carne en el asador, cada uno en su parcela. Los jugadores esforzándose al máximo y dándolo todo durante los 90 minutos, y la afición, animando y jaleando a su equipo desde el inicio hasta el final del encuentro, aún cuando el resultado era ya de 1-4, para darle aliento a sus gladiadores que pese a ser goleados seguían dando la cara, haciendo ver a sus jugadores que el Real Zaragoza y el zaragocismo es un solo ser, como en los días de oro del club, y que unidos se puede conseguir el objetivo a final de temporada.

Y esto es algo que debe seguir así, pase lo que pase en Sevilla, porque sólo con el empuje de todos, tanto en la grada como en el césped, se podrán sacar adelante los vitales compromisos que quedan en el feudo zaragocista y así conseguir la tan ansiada permanencia en Primera. En estos momentos, el Zaragoza sigue en la antepenúltima posición con 28 puntos, pero la derrota del Villarreal en campo del Betis y el empate del Granada en Mallorca, hace que se mantenga la distancia de 4 puntos con la salvación, marcada por los castellonenses, y de 7 puntos con los andaluces, que también se postulan como grandes rivales de los blanquillos de cara al objetivo final.

Jiménez puso sobre el terreno de juego un once formado por Roberto, Álvarez, Da Silva, Paredes, Abraham, Pintér, Zuculini, Micael, Lafita, Obradovic y Aranda, apostando por la continuidad tanto en nombres como en concepto táctico y forma de jugar. El partido fue igualado en la primera parte, con un Zaragoza jugando con mayor intensidad y presión que los barcelonistas, disputando cada balón y jugándole de tú a tú al mejor equipo del mundo. Pero poco a poco, la mayor calidad del Barça se fue imponiendo al trabajo físico y táctico de los aragoneses dándole la vuelta al encuentro. Tan sólo el penalti marrado por Aranda, el fallo de Roberto a la salida de un córner que propició el gol del empate de Puyol y algunas decisiones arbitrales dudosas en contra de los intereses blanquillos empañaron un muy buen partido de los de Jiménez. Aún con 10 jugadores durante toda la segunda parte, el Zaragoza no le perdió la cara al partido y lo siguió intentando y peleando hasta el final, sin renunciar al ataque y a dar la sorpresa de hacerle daño al Barcelona.

Pese al error de fallar el penalti que Valdés había cometido sobre Lafita, Aranda se rehízo y consiguió batir la meta de Víctor Valdés al rematar con la cabeza un rechace del cancerbero catalán a un disparo precisamente suyo. Además del gol, el delantero andaluz fue el zaragocista que más remates intentó contra portería contraria con 3 remates más. También Lafita, Micael, Zuculini, Pintér y Obradovic lo intentaron, cada uno de ellos en 2 ocasiones. En cuanto a los fueras de juego, el árbitro castellano leonés Javier Turienzo Álvarez, señaló 4 en contra de los intereses zaragocistas, a Da Silva, Lafita, Zuculini y a Obradovic.

Este es el camino correcto   fotografía

Momento en el que Valdés comete penati sobre Lafita.

En el aspecto disciplinario, lo más destacado fue la expulsión al final de la primera parte de Abraham por doble tarjeta amarilla. Aparte de este hecho, el colegiado Turienzo Álvarez mostró 3 tarjetas amarillas a los jugadores blanquillos, en esta ocasión para Lanzaro, Micael y Zuculini. Así, el lateral izquierdo se perderá el próximo partido contra el Sevilla por sanción, mientras que Pablo Álvarez, Luis García, Zuculini y Pintér conforman la lista de apercibidos de sanción por ciclo de amonestaciones. Por otro lado, también el número de infracciones pitadas fue mayor para el Zaragoza que para el Barcelona, ya que Turienzo Álvarez le señaló a los maños 23 faltas en contra por 13 faltas a favor. Pintér y Pablo Álvarez fueron los que más infracciones cometieron con 6 y 4 respectivamente, mientras que Micael y Pintér en 3 ocasiones y Lafita en 2, fueron los que más infracciones sufrieron por parte de los hombres entrenados por Guardiola.

Atendiendo al robo y recuperación de balones a lo largo del encuentro, cabe reseñar a Paredes y Da Silva con 8 cada uno y a Pablo Álvarez y Micael con 6 cada uno, como los jugadores que más esféricos recuperaron. En contraposición, los futbolistas maños que más balones perdieron en favor azulgranas fueron Micael con 11, Lafita con 9 y Aranda con 8, mientras que el que menos pérdidas de balón hizo de entre los que disputaron más minutos fue Paredes con 4 pérdidas de balón.

Por último, en cuanto a los pases realizados al compañero y a lo que hizo cada jugador zaragocista con el balón en los pies, hay que destacar que los que tuvieron mayor porcentaje de acierto en los pases fueron Obradovic con el 95%, Paredes con el 78,3% y Aranda con el 75%.

Así pues, tras los 31 partidos de Liga que se han jugado hasta el momento, las principales estadísticas de los jugadores quedan de la siguiente manera:

  Minutos     Goles
1º Roberto 2.931   1º Postiga 7
2º Paredes 2.258   2º Luis García 4
3º Lafita 2.201   3º Juan Carlos 3
4º H. Postiga 2.170   4º Apoño 3
5º Luis García 2.129   5º Lafita 2
         
  Remates     Fueras de juego
1º H. Postiga 59   1º H. Postiga 43
2º Lafita 42   2º Lafita 10
3º Luis García 36   3º Aranda 9
4º Micael 27   4º Luis García 9
5º Ponzio 21   5º Obradovic 4
         
  % de pases     Asistencias de gol
1º Zuculini 82,63   1º Lafita 4
2º Edu Oriol 82,12   2º Luis García 3
3º Pintér 77,80   3º Zuculini 2
4º Micael 76,55   4º Apoño 1
5º Da Silva 75,34   5º Micael 1
         
  Balones perdidos     Balones recuperados
1º Lafita 265   1º Da Silva 223
2º H. Postiga 238   2º Paredes 221
3º Luis García 235   3º Lanzaro 163
4º Micael 202   4º Ponzio 156
5º Ponzio 194   5º Pintér 130
         
  Faltas cometidas     Faltas recibidas
1º Paredes 50   1º Lafita 53
2º Micael 46   2º Luis García 47
3º H. Postiga 45   3º H. Postiga 40
4º Lafita 43   4º Micael 33
5º Lanzaro 40   5º Obradovic 24
         
  Tarjetas amarillas     Tarjetas rojas
1º Lanzaro 14   1º Lanzaro 3
2º Paredes 12   2º Juan Carlos 1
3º Micael 6   3º P. Álvarez 1
4º Lafita 6   4º Zuculini 1
5º Zuculini 6   5º Abraham 1

Fotografía: elperiódicodearagon.com

¿Con qué quedarse?

Recuperados ya de la resaca del partido frente al Fútbol Club Barcelona, el Real Zaragoza vuelve a afrontar una realidad con muchas caras. El jueves Manolo Jiménez vuelve (o no, tras su expulsión) a enfrentarse al equipo de sus amores. De nuevo otro partido en el que sólo nos sirve la victoria, de nuevo al filo del alambre afrontando un imposible más. Sin embargo, pareciese que, lejos del Guadalquivir  no hubiéramos pasado página. La guerra del sábado sigue coleando. Turienzo, la expulsión de Abraham, al contrario que la de Keita o el afortunado cabezazo de Aranda;  el empuje de una afición entregada y el cambio de imagen, Jiménez mediante, siguen en boga.

¿Con qué debemos quedarnos? ¿Cuál es el poso del choque que dejó a unos y otros a 4 puntos de su antagónico objetivo? Podemos elegir entre dos opciones: seguir produciendo bilis por los supuestos errores arbitrales, por la diferencia de los derechos televisivos, las injusticias derivadas de la gestión de la LFP y por ese penalty que pudo entrar y no entró, o podemos henchir el pecho tras ver la Romareda cubierta de bufandas, cantando el himno y animando a un equipo que cae por 1-4, congratulándonos de la lucha y la épica, del fútbol que, por fin, parece que es mínimamente amable en la capital aragonesa.

Personalmente, considero la primera opción estéril y la segunda, al menos, positiva. Sin embargo, yo no optaría por ninguna de las dos. Rebozarnos en las imágenes de una Romareda pletórica o en una mano de un malí del Barça no sirven ahora. Sirve viajar concienciados a Sevilla, que es, en realidad, lo único que existe. Sirve olvidar todo lo acontecido el sábado, porque ya nada se puede sumar, y afrontar la siguiente batalla. No podemos permitirnos seguir pensando en árbitros, en lo que pudo ser y no fue, y sí tratar de empujar, de mantener la ilusión y la cohesión para asaltar el Pizjuán y hacer sentir al Villarreal el aliento aragonés hasta en las entrañas. Dicen que en tenis una gran técnica de concentración es olvidarse de espectadores, líneas e incluso del rival, y mirar sólo la pelota, hasta que seas capaz de ver en la distancia la marca escrita en el pelo amarillo de la bola. Adaptando esa máxima, el Barça ya no existe. Ni Turienzo, ni Keita, ni siquiera la Romareda. Sólo existe el Pizjuán, Míchel, Navas y ese Sevilla al que vamos a ganar.

La llama no se extingue

Nos estamos acostumbrando a la supervivencia, a soportar las adversidades como algo común en nuestras vidas. El fútbol ha cambiado, para peor, y somos víctimas de esta transformación. La televisión marca nuestras vidas, transforma nuestras costumbres, determina el signo de los clubes y marca sus presupuestos. Todo en beneficio de unos pocos que se aprovechan de la necesidad que tenemos de compartir una pasión, una ilusión, que maquille la realidad de nuestras vidas en un mundo decadente y cuya civilización está en crisis.

Insisto en que la salvación está muy cara y que dependemos de los demás. Que este arreón final es muy estimulante pero no es fácil aguantar el ritmo y la fortuna como aliada. ¿Cómo veremos las cosas dentro de quince días si perdemos contra el Barcelona y el Sevilla? Pero tenemos que extraer consecuencias muy positivas porque se ha demostrado que la afición siempre está al lado del Real Zaragoza. Aprovecha cualquier resquicio para animar, apoyar y mostrarse favorable al esfuerzo de quienes buscan la victoria sobre el terreno de juego. La llama no se extingue, aunque apenas se vea entre las cenizas. Y las voces tampoco se callan, especialmente para elevar el sonido de la esperanza en el cambio. Sin perjudicar al entrenador y a sus hombres cuando claman por la salida del máximo accionista porque su aliento se entrega amistoso y cordial con la plantilla.

Lo hemos sentido estos últimos días, con un viaje a Gijón lleno de entusiasmo por los afortunados que tuvieron la ocasión de viajar al Molinón. Eran los representantes de miles de zaragocistas, la avanzadilla de los que estuvieron al lado del transistor, con la televisión delante de sus ojos, compartiendo con sus más cercanos la batalla del sábado. El gol de Lafita en los estertores del partido, el abrazo de los jugadores al saber que se llevaban los tres puntos a Zaragoza, la alegría que escuchaba a través del móvil de “El Lince” cuando le entrevista en el autocar al filo de las nueve de la noche, merecen la pena disfrutarlos.

Por eso, nos hemos hecho acreedores a disfrutar de estos momentos. Que hace unos años nos parecerían baldíos e insignificantes, sin motivos para el orgullo. Pero somos hijos de nuestro tiempo y nos ha tocado vivir una época donde, o resistimos hasta vencer, o sucumbimos e el intento.