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Otra vez con urgencias

Regresamos a la cruda realidad de necesitar los puntos en juego. Cuatro derrotas en seis partidos y solamente cinco goles marcados en dos encuentros, nos dejan muy abajo en la clasificación. Tanto, que una derrota contra el Getafe podría volver a enviarnos al temido balcón del descenso y darle alas al equipo madrileño hasta ayer por debajo en la tabla. Salió bien contra Osasuna y los tres puntos nos dieron un respiro pero el tropezón en Mestalla duele por cómo se produjo. Jugar mejor que el rival y perder fastidia, aunque sea el Valencia más flojo de los últimos años.

De todas maneras me preocupa que, como dice Jiménez, los adversarios nos ganen haciendo menos que nosotros. Será un problema para el Real Zaragoza, creo yo, porque tener una mayor posesión, rematar más veces a puerta y jugar con un hombre más durante la segunda parte, nos otorgaba grandes posibilidades de puntuar en el estadio valenciano. No fueron mejor ni el Valladolid ni la Real Sociedad tampoco pero jugando muy poquito, sin apenas cansarse, aprovecharons los fallos en la defensa blanquilla y se hicieron con el botín.

Antes el problema eran las jugadas de estrategia; ahora, que no marcamos pese a generar oportunidades. El calor, el estado del terreno de juego, el horario, también jugaron según el entrenador en nuestra contra. Apoño parece que va encontrando la forma física pero Romaric ofrece muchas dudas sobre su estado. O Jiménez le diseña un programa de recuperación, o mucho me temo que tenga que operarse si padece una lesión de pubis a su vuelta de la Copa de África. Si al final, como parece, Costa de Marfil se clasifica.

Creo que sobra protección al vestuario con esto de dirigir las ruedas de prensa y declaraciones de los futbolistas por parte del “manager general” blanquillo. Como fijarles en su discurso la ”idea fuerza” de que todo va bien, que juegan mejor que los contrarios y que el triunfo llegará tarde o temprano.  O cerrar la Ciudad Deportiva a los medios de comunicación…

El caso es que otra vez estamos con la urgencia de ganar el sábado y tanta presión comienza ya a cansar a la afición. Las expectativas de relativa calma parecen difuminarse y aunque se consiga el triunfo estaremos sobre el filo de la navaja. porque después de acudir a Granada el calendario se complica y la cuesta de noviembre puede ser muy dura.

Busquets y Pedrito; José Mari y Víctor Rodríguez

Busquets y Pedrito; José Mari y Víctor Rodríguez   fotografíaPartamos de la base de lo injusto de las comparaciones. Sin embargo, la aparición de José Mari y de Víctor Rodríguez en La Romareda recuerda a la de esos dos imberbes chavales que en doce meses pasaron de jugar en el campo del Barbastro a ser titulares el día de mayor gloria de la historia del fútbol español. No sólo no han notado el salto, tras lo visto ante Osasuna, tienen la posibilidad de convertirse en imprescindibles.

Por supuesto, hay distancias insalvables en ambos cuentos. La diferente repercusión de ambos clubes es obvia, también los objetivos, pero no el contexto que ha enmarcado sus primeras apariciones en Primera División.

Aquel Barcelona de Guardiola debía soportar la presión del declive de los Rijkaard, Ronaldinho, Deco… y los inicios no fueron fáciles. Por aquel entonces, a todos sorprendió que Pep diera el mando en puestos claves del equipo a dos desconocidos. El extremo para Pedrito, aún no era Pedro, quien debía abrir al equipo y desbordar a su lateral. El medio centro, el Guardiola del Pep entrenador, para el hijo de Carles Busquets. Aún no era Sergio.

Este verano, Manolo Jiménez apostó por mantener el 4-3-3 que salvó al equipo la pasada campaña. El Real Zaragoza, La Romareda, es un marco exigente, poco apto a ser paciente con los más jóvenes. Tras los apuros pasados los últimos años y tantos fichajes infructuosos, a los nuevos se les mira con lupa.

Busquets y Pedrito; José Mari y Víctor Rodríguez   fotografía

El mercado se cerró sin el medio centro demandado por Jiménez. Le faltaba ese 5 clásico que tapara cada agujero y apoyara a sus compañeros en la salida de balón. Tenía un as bajo la manga. Procedente del Jaén, según el club para reforzar el filial, José Mari se ganó desde un principio la confianza del técnico. Y  tras cinco jornadas, también la de La Romareda.

En cambio, tras la baja de Lafita o Luís García, hasta cuatro jugadores llegaron para sumarse a Edu Oriol y competir para ocupar los extremos. Amante de utilizar futbolistas a banda cambiada, el técnico ha otorgado la vitola de titular a Montañés en la izquierda. En la derecha, Oriol no acaba de convencer al míster, mientras Javi Álamo y Wílchez siguen siendo incógnitas por resolver. Cada entrenamiento en la Ciudad Deportiva, un recién llegado de Badalona gracias a Ánder Garitano, demostraba que tenía hueco en el once. Y Manolo Jiménez apostó por Víctor Rodríguez, quien volvió loco a Nano hasta que Mendilibar cambió al lateral osasunista.

Busquets y Pedrito; José Mari y Víctor Rodríguez   fotografía

En la misma posición que Busquets y Pedro se consagraron hasta ser campeones de todo, José Mari y Víctor comienzan a hacerse un nombre en Primera División. Futbolistas que La Romareda puede disfrutar durante muchos años. Como decía hoy Movilla: “Los que llegan nuevos al Real Zaragoza tienen que desear estas muchos años aquí y no con la idea de que sea un trampolín e irse pronto”. Démosles la posibilidad de crecer. El futuro es suyo y han demostrado estar preparados. Que lo aprovechen. Que lo disfrutemos. Por mucho tiempo.

Fotografías: El Periódico de Aragón, Los Blanquillos, Vavel

Farolo Rojillo

Una luz roja en casi cualquier situación es síntoma de alarma, de precaución e incluso de peligro. Roja es la luz de los semáforos que detienen la circulación y rojas son las sirenas de las ambulancias que atraviesan las calles a toda velocidad. Así mismo rojo es el uniforme de Osasuna que, para más inri, llega mañana a La Romareda con la etiqueta de Farolillo Rojo.

Aterrizará Osasuna a la rivera del Ebro con un solo punto conseguido en la pasada jornada ante un Mallorca que irónicamente también viste de rojo y con la expectación que rodea, negativamente y desde hace ya demasiados años, a un partido tachado de “Alto Riesgo” Riesgo, como el portero suplente del próximo rival blanquillo; un nuevo juego de palabras ante el que es para el zaragocismo algo más que un partido.

La temporada pasada la derrota en Pamplona supuso un punto de inflexión negativo que en el presente curso no se puede repetir. Se enfrentan dos equipos con escasa suerte de cara al gol debido en parte a contar con delanteros experimentados y trabajadores pero faltos a veces de el empujón final que hace que el balón entre en la portería. Hélder y Aranda contra Nino y Joseba Llorente. Cuatro reconocidos jugadores sobre los que recae la faceta goleadora de dos equipos que deben de tratar de enderezar la temporada cuanto antes.

El verano llega a su fin y el Real Zaragoza necesita empezar a funcionar antes de que el decadente otoño empañe de hojas el futuro del equipo.

Demasiados focos de atención

Desde que se declaró el proceso concursal del Real Zaragoza como fortuito durante el parón de Liga, otros dos hechos han jalonado el antes y el después del partido frente a la Real Sociedad en Anoeta: el “caso Arnaldo” que ha dejado el movimiento de las peñas zaragocistas en una situación muy incómoda, y la dimisión de cuatro importantes integrantes de la Asociaciónde Pequeños Accionistas del Real Zaragoza. Los Laínez, Sixto Genzor y José Luis Lorés abandonan una nave donde no se encontraban desde hace tiempo cómodos por sus discrepancias con José Ángel Zalba.

Es decir que el zaragocismo organizado está en crisis y Agapito refuerza su poder desde la lejanía, buscando ganarle también el pulso a Jiménez. El técnico está lanzando constantemente mensajes al entorno de la cúpula blanquilla y será la primera víctima de la trituradora en la que se ha convertido el máximo accionista. El entrenador asume todo y cubre bajo su paraguas los errores de su plantilla sobre el terreno de juego y de la supuesta comisión deportiva que ha aprobado los fichajes de esta temporada.

Excesiva presión en este primer mes de competición donde ya estamos oliendo la ciénaga de las posiciones de descenso y comienza a devanecerse la tímida ilusión de muchos aficionados que habían creído los aires del cambio que parecía traer Fernando Molinos.

Demasiados focos de atención que no deben desviar el más importante: ganarle, como sea, a Osasuna. La Romareda merece una satisfacción y el triunfo ante los navarros supondría un doble valor al margen de los tres puntos en juego.

Una historia ya contada

Obviando nombres propios, podría acogerme a la táctica universitaria denominada ‘copiar & pegar’  y repetir la misma crónica que hace dos semanas. Como ocurriera ante el Málaga, el centro del campo que alineó Manolo Jiménez en Anoeta dejó claras las intenciones del equipo en la primera parte. Una decisión quizá marcada por el estado físico de Apoño y de Movilla, quizá entendible al actuar como visitante, pero tan poco efectiva como inofensiva y aburrida para el espectador neutral. El plan: aguantar el 0-0 hasta el minuto 70, dar entrada a Apoño e ir a buscar el partido. Pero una vez más, la estrategia aguó el plan previsto.

Una historia ya contada   fotografía

Sólo Babovic, zurdo cerrado, talentoso y disperso, parecía salirse del guión mientras Postiga luchaba y se indignaba en su isla particular en busca de encontrar milagrosamente el tesoro del gol. De las bandas, Oriol y Montañés, aún no hay noticias. Sin embargo, salvo un error que Roberto se encargó de solucionar, el Real Zaragoza sobrevivió hasta el descanso, en parte gracias a la imprecisión dela Real Sociedad en su fase de creación.

Tras la reanudación, apareció el fantasma que Manolo Jiménez no consigue ahuyentar del club blanquillo y que, como recordaba Chema Erre Bravo, tampoco logró en Sevilla. Pero más allá del enésimo gol de estas características, mi preocupación se agrandó al escuchar al míster reconocer el haber probado infinidad de sistemas defensivos para este tipo de jugadas. Intuyo dudas, inquietud y ansiedad cuando quizá el mejor remedio para combatir estos errores sea la tranquilidad, la paciencia y el convencimiento a la hora de optar por una única forma de blindar la portería de Roberto del balón parado, con los ajustes necesarios dependiendo del rival de turno.

 

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¿Qué ocurrió en ese minuto 55? El cuento maldito lo comienza la pierna izquierda de Carlos Vela. El centro es perfecto, fuerte, plano y con la rosca ideal, el córner soñado por los delanteros. Roberto, sospechoso habitual en este tipo de jugadas, su punto débil que le martirizó en Lisboa, esta vez no tiene tiempo de salir en busca del balón colgado. Seis defensores en el área más el portero, cuatro atacantes de la Real Sociedad, Postiga y José Mari son los hombres libres que han de ayudar en los marcajes y atacar el balón.

La obsesión del primer palo, ahí se falló ante el Málaga, provoca que Jiménez coloqué al andaluz liberado para despejar un posible saque corto. En cambio, el portugués se incrusta en el centro. He ahí una de las claves, Postiga llegaba para peinar el esférico, pero su falta de centímetros y de aptitudes defensivas conllevarán que ante el miedo de rozar la bola y crear una segunda jugada inesperada decida dejar vía libre al balón. Escribiendo supuestos que carecen de validez científica, José Mari posee mayor altura y rigor para ocupar ese lugar y así haber despejado el esférico.

Además, Jiménez aludió a la falta de “especialistas” en la rueda de prensa posterior. Desconociendo si existen expertos en este tipo de jugadas defensivas, quiero entender que el mister quiso referirse a la falta de centímetros del equipo. Sapunaru con Agirretxe, Álvaro junto a Mikel González, Paredes cubre a Griezmann, quién se ocupará entonces de Iñigo Martínez se preguntaría el cuerpo técnico. Tendrá que ser Zuculini, dijo aquel.

Una historia ya contada   fotografía

Intenso en la marca, el argentino era la opción más natural –una vez excluido José Mari para liberarlo- pero se conformó una pareja de baile claramente descompensada, no tanto por la altura sino por la potencia de salto y costumbre de disputar el juego aéreo. Álvaro acudió a la ayuda, sin fe, y de nada sirvió. Y en ese momento acabó el partido, ya que por el momento, este equipo tiene nula capacidad de reacción. El cruce de cables de Paredes, cometiendo un penalti impropio y ridículo que denotó nerviosismo, tan claro que Iglesias Villanueva se avergonzó de mostrarle la segunda cartulina amarilla, fue lo único reseñable del resto del encuentro.

En el deporte de élite no está bien visto lo de beber, por lo que toca trabajar para olvidar esta derrota y sobreponerse ante Osasuna. Si las circunstancias lo permiten, Manolo Jiménez tendrá a su disposición y en perfectas condiciones a todos sus centrocampistas. Llega el momento de elegir y de comprobar si este equipo es capaz de salir a mandar el partido desde el primer minuto. Hay mimbres para no pasar los apuros de antaño, para evitar la misma historia y caer ya en septiembre en un estado de ansiedad que sería muy perjudicial para esta plantilla. Paciencia y confianza.

Fotografías: JOSUME MARTÍNEZ DE ALBÉNIZ