Tag Archives: real zaragoza

¡No oséis llamarlo éxito!

Épicas aparte, el Real Zaragoza consiguió ayer el objetivo mínimo que se había marcado al inicio de la temporada. El alfiler del que pende la supervivencia del club en la élite temporada tras temporada. Su sostén para poder afrontar, salidos ya del concurso de acreedores, los exigentes pagos que tiñen de rojo su calendario.

El éxtasis blanquillo fue total, absoluto, rotundo. Sólo pudo ser superado por la alegría vallecana, a escasos kilómetros del Coliseum y a escasos segundos de culminar la amenaza del descenso a los infiernos. El Villarreal será, junto a Sporting y Racing, quien sufra la pena del olvido y el destierro, mezclados con los dolorosos recuerdos de aquél penalty de Riquelme que pudo ser y no fue.

Ellos fueron grandes, y ahora están en Segunda. Lo mismo que podría haberle pasado al Real Zaragoza. Mejor dicho, lo que debiera haber pasado si la lógica de las matemáticas no se hubiera empotrado contra un muro de fe, casta, pasión y milagros. Contra el muro de la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, podría decirse después de atisbar tamaña proeza, digna sólo de unos pocos elegidos.

La marcha del equipo y la mera observación del paciente aficionado en la grada hacían pensar que Javier Paredes, Pablo Álvarez, Zuculini o Edu Oriol no formaban parte de ese selecto grupo de elegidos que decía antes. La proeza resultaba demasiado utópica para el sentir maño. Pero estos jugadores, ajenos a esa excelsa clase de los que ahora llaman ‘top’ no se han resignado. Imbuidos del espíritu revolucionario, se han levantado contra su destino y han asestado un zarpazo al pesimismo, han insuflado aire cargado de ilusión a una afición maltratada, zarandeada y, últimamente, odiada y vilipendiada desde distintos puntos de España (según parece, Granada es el epicentro de la ira antizaragocista).

El episodio de ayer fue glorioso para aquellos que se desplazaron a la capital del Reino, agónico para los que lo siguieron por televisión y por la radio. Épico, antológico. Pero no se os ocurra, no oséis llamarlo éxito. Esto no es un éxito. Es un alivio. Sólo eso. La salvación permite que exhalemos, poco a poco y con placer, el aire que guardábamos en los pulmones desde septiembre del pasado año. Esto no es un éxito. Mirad las imágenes de París, de Montjuïc, de aquellos maravillosos años. Eso sí fueron éxitos. Esto, como mucho, califiquémoslo de proeza por lo heroico e inesperado. Pero no de éxito. No demos esa satisfacción a quien no ha gestionado el club para conseguir verdaderos éxitos, esos que este club sí merece.

A partir de hoy, finalizada ya la temporada, comienza el partido más importante para el Real Zaragoza. No hablamos, como todos saben, de 3 puntos, ni de goles, tarjetas o tarascadas. Éste se juega en los despachos. Esos desgraciados protagonistas del fútbol moderno marcarán el devenir a corto, medio y largo plazo de un equipo, una afición y un sentimiento. Esa misma afición, que gritó que sí podía y lo demostró hazaña tras hazaña, no debe bajar ahora la guardia. Hemos de construir un nuevo equipo desde casi menos de cero. El conjunto que hasta el 30 de mayo dirige Manolo Jiménez se desmantela por piezas, quedando sólo algunas de ellas. Ni siquiera la continuidad del andaluz en el banco es probable. Ahora toca gestionar, moverse, fichar, negociar… toca el ‘otro fútbol’. El que construye equipos y gana campeonatos o bien construye deudas y pierde categorías. En el corazón zaragocista queda la esperanza de que esto no sea un bucle: que no volvamos a empezar, a sufrir, a silbar e indignarnos con unos gestores y una gestión impropia de los despachos que ocupan. En la retina, sin embargo, guardamos el recuerdo de innumerables decepciones que, con los años, van desplazando las copas y las alegrías. Que nadie se olvide: la permanencia no era un éxito, era una obligación. Ahora comienza una nueva senda y, aunque caminemos con el pecho henchido y la cabeza alta, no debemos olvidar lo que dejamos a nuestra espalda, ni el horizonte que está por venir.

El milagro de la esperanza

Milagro. Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino. También puede ser definido como un suceso o cosa rara, extraordinaria y maravillosa. Plasmado en el ámbito deportivo, si el Real Zaragoza logra la victoria el domingo en Getafe habrá logrado el milagro más grande jamás contado.

Será un hecho no explicable por las leyes naturales. El pasado 4 de marzo el Real Zaragoza llegó a estar a 13 puntos de la salvación por unos minutos. En aquel medio día de domingo el Villarreal gobernaba en el marcador de La Romareda (0-1). Un gol sobre la bocina de Abraham dio a la parroquia blanquilla su primera gran alegría (2-1) cuando se daba ya todo por perdido. Pero no quedó ahí ese asombro general. Un suceso o cosa rara fue lo que ocurrió en Mestalla, cuando Apoño guió a un equipo que comenzaba a confiar y se sumaron otros tres puntos contra un Valencia que iba tercero. De paso se destruía la maldición que pesaba sobre el campo Che. Extraordinario fue el final de esa semana loca. Solamente cuatro días después La Romareda veía como, de nuevo Apoño, sumaba otra victoria blanquilla para seguir creyendo después de que Godín cometiera un penalti tan infantil como innecesario sobre Hélder Postiga en el descuendo (0-1). Después, maravillosa ha sido la actitud de la afición el día del encuentro contra el Barça. Y contra el Granada. Y contra Athletic. Y contra el Racing. No hay duda de que también lo será mañana en el Coliseum Alfonso Pérez. La grada del estadio getafeño rezumará zaragocismo por los cuatro costados con miles de almas empujando un sueño que, en estos momentos, está en la mano de un equipo que ha coqueteado todo el año el fuego de Segunda.

En los milagros, según la definición anterior, se habla de la intervención sobrenatural de origen divino. Sin llegar a ponerles al nivel de dioses, bien es cierto que determinadas intervenciones han dejado al Zaragoza con el milagro a su alcance, dependiendo de sí mismo. Abraham con su gol al submarino. Dujmovic con su actuación ante el Granada. Edu Oriol con sus goles ante el Athletic y el Levante. Zuculini con su derroche de casta, ganas y pundonor e incluso por entrar en una convocatoria una semana después de orinar sangre. Obradovic por su regreso después de haber sido injustamente apartado. Álvarez por devolver a la defensa blanquilla el puesto de lateral derecho. Rúben Micael por acoplarse a su nuevo rol en el centro del campo. Aranda por su trabajo y su sacrificio arriba. Pintér por haber mostrado su mejor cara tras casi año y medio. Lanzaro por su liderazgo, su honradez y su implicación. Han sido excelentes intervenciones. Héroes secundarios. Gracias a ellos el sueño de la salvación también está un poco más cerca.

La gloria se la han llevado otros, como siempre. Aquí sí que podríamos catalogar de divino a uno. Roberto. Ése ángel que ha parado, literalmente, carros y carretas. Con sus fallos y aciertos, como todos. Pero ha sido capaz de sostener al Zaragoza con vida en el tramo final de la Liga. Otro soldado recuperado para la batalla final ha sido Lafita. Ha vuelto cuando su equipo -el de toda la vida- más lo necesitaba. Goles fundamentales al Sporting y al Racing que han encendido la llama de toda una afición. Un recién llegado, Apoño. Pese a llegar en invierno y tener una forma física cogida con alfileres ha demostrado tener una calidad extraordinaria. Sus actuaciones han sido vitales para el Zaragoza. No se puede dejar atrás a Hélder Postiga. Comenzó como un tiro, chilena imposible mediante, pero después se fue diluyendo como un azucarillo. Ahora vuelve a salir a relucir todo su potencial de genial ariete. No siempre con goles, pero habitualmente con implicación y con sacrificio en las labores ofensivas. En el altar de los altares, el líder de esta peculiar orquesta. Manolo Jiménez. El nombre que corea toda la afición. Hablan de la inmensidad de sus bemoles. Ha sido capaz de unir a un vestuario roto y de hacer jugar a un equipo mediocre. Cuando todos daban por desahuciado al Real Zaragoza él siempre creyó. Lo contagió a toda la grada. Ahora, al grito de ¡Sí se puede!, deberá cerrar el milagro que ha ido fabricando en el campo del Getafe. Después será elevado a los altares del zaragocismo. Antes tiene que librar su última gran batalla. Si gana logrará el milagro de la esperanza, el que nunca nadie creyó hasta hace pocas semanas.

A un solo paso del milagro

A un solo paso del milagro   fotografía

Jiménez posa con el lema de la remontada zaragocista.

El objetivo marcado en las últimas semanas está cumplido. Ganar los tres partidos consecutivos que el Real Zaragoza tenía en casa y llegar a la última jornada dependiendo de sí mismo. A ello han ayudado también los resultados de los demás equipos implicados, resultados que en anteriores jornadas había sido desfavorables para los intereses blanquillos. La goleada encajada por el Rayo en Sevilla y las derrotas a última hora de Granada y Villarreal han dejado al Zaragoza en la situación más favorable desde hace muchas semanas.

Las cuentas no dejan lugar a muchas dudas. Si el Zaragoza logra la victoria en el Coliseo Alfonso Pérez de Getafe estará salvado hagan lo que hagan sus rivales. Incluso un empate en terreno azulón podría llegar a ser suficiente para obtener la permanencia según lo que suceda en otros estadios. Si el Villarreal pierde en casa ante el Atlético de Madrid, al Zaragoza le valdría un punto para salvarse pase lo que pase en Vallecas, puesto que el golaveraje particular entre ambos está del lado de los maños, además de que un triple empate entre Zaragoza, Villarreal y Rayo también favorece a los blanquillos. En caso de que el Villarreal sumara algún punto, al Zaragoza le seguiría valiendo el empate siempre que el Rayo pierda su partido en su estadio ante el Granada.

Pero aún así, el Real Zaragoza sólo tiene que pensar en la victoria, olvidándose de otros partidos. Y para ello se tiene que apoyar, como en la últimas jornadas, en una afición que se ha volcado con su equipo y que seguro que le arropará en su viaje a Getafe, como ya hiciera el año pasado ante el Levante, para juntos poder conseguir al fin el preciado objetivo de la salvación y así continuar el año que viene en la Primera División.

En la penúltima final de la temporada y el último encuentro en La Romareda, Manolo Jiménez puso sobre el terreno de juego un once formado por Roberto, Pablo Álvarez, Da Silva, Paredes, Abraham, Pintér, Apoño, Micael, Edu Oriol, Lafita, y Postiga. El equipo se mostró muy activo de cara a la portería contraria. Pese al gol inicial del Racing anotado por Christian, los zaragocistas intentaron de todas las maneras posibles la remontada, y de ahí el gran número de ocasiones de gol de que dispusieron. Postiga en la primera parte rematando un centro de Pablo Álvarez, y Lafita en la segunda al remachar a gol un remate en semifallo de Postiga le dieron la vuelta al marcador. Además de los dos goles anotados, los pupilos de Jiménez realizaron 27 remates más a portería, sin duda el partido en el que más opciones de gol se han tenido de toda la temporada, aunque también la situación lo necesitaba. Postiga en 7 ocasiones más, Lafita en 5 más y Edu Oriol en 4 fueron los que más veces lo intentaron. Con respecto a los fueras de juego, el árbitro perteneciente al colegio andaluz Paradas Romero, señaló 7 situaciones adelantadas al equipo aragonés, 5 de ellas al delantero Helder Postiga y una a Luis García y Lafita respectivamente.

A un solo paso del milagro   fotografía

Lafita celebra el gol del triunfo ante el Racing.

En cuanto al aspecto disciplinario, el colegiado Paradas Romero mostró tan solo 1 tarjeta amarilla al equipo blanquillo, concretamente a Pintér, por lo que los zaragocistas afrontaran el último partido en Getafe sin bajas por sanción y sin tener en cuenta ya la lista de apercibidos por acumulación de amonestaciones. En lo referente al número de infracciones, ambos equipos presentaron cifras muy similares. El Racing cometió 17 faltas mientras que el Zaragoza realizó 18 faltas. Pintér con 6 y Pablo Álvarez con 3, fueron los que más infracciones cometieron, mientras que Lafita y Apoño con 4 cada uno fueron los que más infracciones sufrieron por parte de los jugadores dirigidos por Álvaro Cervera.

En el capítulo de recuperaciones, hay que destacar a Paredes con 10 y a Pablo Álvarez, Abraham y Pintér con 7 cada uno, como los jugadores blanquillos que más balones recuperaron. Por otro lado, los futbolistas del cuadro aragonés que más balones perdieron en favor de los jugadores racinguistas fueron Postiga con 14, Lafita con 11 y Da Silva y Abraham con 8 pérdidas cada uno.

Finalmente, atendiendo a lo que hizo cada futbolista con el balón en los pies y a calidad de los pases realizados al compañero, hay que destacar como los jugadores con mayor porcentaje de acierto a Micael con el 88,4%, a Edu Oriol con el 85,7%, a Pintér con el 82,8% y Paredes con el 79,2% de pases bien ejecutados.

Por tanto, teniendo en cuenta los datos obtenidos en este partido, las principales estadísticas generales de los jugadores zaragocistas a falta de una jornada para que termine la Liga son las siguientes:

  Minutos     Goles
1º Roberto 3.501   1º Postiga 8
2º Paredes 2.817   2º Luis García 4
3º Lafita 2.746   3º Apoño 4
4º H. Postiga 2.667   4º Lafita 3
5º Da Silva 2.500   5º Juan Carlos 3
         
  Remates     Fueras de juego
1º H. Postiga 84   1º H. Postiga 52
2º Lafita 55   2º Lafita 11
3º Luis García 41   3º Luis García 10
4º Micael 29   4º Aranda 9
5º Apoño 24   5º Obradovic 5
         
  % de pases     Asistencias de gol
1º Edu Oriol 81,12   1º Lafita 4
2º Zuculini 80,82   2º Luis García 3
3º Micael 77,71   3º Zuculini 2
4º Pintér 77,58   4º Aranda 2
5º Da Silva 73,47   5º Micael 1
         
  Balones perdidos     Balones recuperados
1º Lafita 312   1º Paredes 286
2º H. Postiga 295   2º Da Silva 266
3º Luis García 256   3º Lanzaro 181
4º Micael 231   4º Pintér 151
5º Paredes 223   5º Micael 146
         
  Faltas cometidas     Faltas recibidas
1º Micael 60   1º Lafita 63
2º Paredes 57   2º H. Postiga 57
3º Lafita 51   3º Luis García 52
4º H. Postiga 50   4º Micael 37
5º Lanzaro 44   5º Apoño 31
         
  Tarjetas amarillas     Tarjetas rojas
1º Lanzaro 15   1º Lanzaro 3
2º Paredes 14   2º Juan Carlos 1
3º Mateos 7   3º P. Álvarez 1
4º H. Postiga 7   4º Zuculini 1
5º Micael 7   5º Abraham 1

La memoria frágil

La memoria frágil   fotografíaSi hace unos meses nos hubieran dicho que en la última jornada de liga el Real Zaragoza iba a depender de sí mismo para salvarse muchos nos hubiésemos quedado con una cara de incredulidad absoluta. Y sería normal. Esta temporada hemos visto hacer al cuadro blanquillo un fútbol que es digno merecedor de estar catalogado como uno de los peores que se le recuerda, dando una imagen de impotencia absoluta que daba una señal casi inequívoca de que este año el milagro de la salvación no se podría dar.  Pero lo que tienen las temporadas es que son muy largas y lo bueno del fútbol es que te da la oportunidad de hacerte un lavado de cara total si aciertas con la pieza adecuada. Y esta temporada sin duda la pieza adecuada ha sido Manolo Jiménez. Tras su llegada, el Real Zaragoza ha comenzado una remontada que tiene pintas de ser histórica si el equipo logra mantener la categoría tras el pitido final en Getafe. Pero parece que esto no les ha gustado a todos. El Granada se ha levantado en armas haciendo unas declaraciones por parte de sus mandatarios que ponen en duda la limpieza del Real Zaragoza y que esta racha de buenos resultados se deba sólo a méritos deportivos.

Quique Pina, presidente del Granada, dijo ayer que no creía en la limpieza de la competición. Su director deportivo dijo días atrás que los últimos resultados que el Real Zaragoza había estado cosechando eran cuanto menos sospechosos. Entendamos por últimos resultados los obtenidos en los últimos diez partidos: Siete victorias ante Valencia, Atlético, Sporting, Granada, Athletic, Levante y Racing; y tres derrotas ante Barça, Sevilla y Mallorca. No sé hasta qué punto se pueden dejar ganar equipos como Valencia, Atlético, Athletic o Levante que se están jugando nada más y nada menos entrar en Europa. Lo mismo pasa con el Sporting con el descenso, evidentemente al Granada no lo incluimos en estas suposiciones y vencer a un Racing ya descendido es algo que se puede catalogar como normal. Como también se puede hacer con las derrotas ante el Barça y el Sevilla, sin embargo, es curioso que un rival que en teoría no se jugaba nada como el Mallorca no le concediese al Real Zaragoza ninguna posibilidad de victoria.

Es fácil acusar sin pruebas. Es fácil atribuir una racha magnífica de buenos resultados a unos presuntos amaños, como también lo es decir que se ha perdido frente al Real Madrid, vigente campeón de Liga, únicamente porque el árbitro es de Zaragoza. Que el penalti sea más grande que una catedral no interesa, que el segundo gol se lo metan ellos mismos, tampoco. Aquí nadie dijo nada cuando seleccionaron un árbitro andaluz para arbitrar el partido contra el Racing, no somos así. No estamos acostumbrados a echar bilis por cosas banales ni a crear conspiraciones para intentar conseguir fuera del campo lo que no se consigue dentro de él. Porque sólo creemos en el fútbol, porque lo que rodea al Real Zaragoza fuera de él lamentablemente huele a podrido y porque es el fútbol lo que nos recuerda lo que hemos ganado y lo que hemos sido.

Y señor Pina, por favor, que no sea usted el que nos diga que no cree en la limpieza de la competición. Porque ya lo sabemos de sobra. No hay que ser muy perspicaz para verlo, teniendo en cuenta que entre el segundo y el tercero hay casi treinta puntos de diferencia. Es así por gente como usted, gente que sólo ve el fútbol como un negocio, que lo utiliza únicamente para alimentar por detrás a sus empresas lucrándose gracias al aficionado que paga anualmente su abono de temporada con la ilusión que el fútbol sólo fuese lo que decidiesen los veintidós futbolistas que cada semana disputan un partido. Sin embargo, cosas como ver que usted es presidente del Granada, representante del Udinese y director deportivo del Cádiz al mismo tiempo nos devuelven a la cruda realidad. Y tampoco hable usted de árbitros, parece que tiene la memoria frágil ¿O no se acuerda del gol legal del Elche que fue anulado en el partido de vuelta de la promoción y por lo cual está el Granada hoy en Primera División?

El penúltimo aliento

Nueve de la noche. El Real Zaragoza tendrá la penúltima bala de permanecer en primera. Está obligado a gastarla bien. A no derrocharla. Ya no es momento de hablar de oportunidades, ni de calendarios, ni de posibles carambolas en cuanto a resultados. Es momento de centrarse en la historia reciente de este club. Para ello es importante ir paso a paso en todo lo que ha sucedido en escasas semanas. En primer lugar hay que recordar lo que todo el mundo ha visto y contemplado boquiabierto. Un Zaragoza de segunda, con un abismo de puntos que recortar hacia la salvación, resurgió de sus cenizas. Un muerto, a medio enterrar, apartó con sus manos la arena de la fosa y pelea por volver a respirar en Primera. Manolo Jiménez fue quien le tendió ambas manos y ahora todos pelean por pisar terreno firme de nuevo. Para ello hay que escalar unos centímetros más esta noche.

Lo segundo, y más llamativo aún que lo primero, es la reacción de toda una afición. Siempre se ha dicho que la afición del Zaragoza es volátil, cambiante y que solamente rema cuando las cosas se colocan de cara. Bien, esta vez han callado multitud de bocas. La mía la primera. Cuando peor estaban las cosas, hasta el más pesimista del lugar fue a La Romareda. A increpar a Agapito y, sobre todo, a dar su aliento a un equipo necesitadísimo del mismo. El resultado funcionó. Gracias a las gargantas blanquillas el equipo aragonés llega con opciones a la penúltima jornada. De consumarse el descenso a final de Liga no todo quedará relegado a Segunda División. La afición seguirá siendo de Primera. Prueba de ello es que esta tarde el estadio estará lleno hasta la bandera. A rebosar. Eso el año pasado no sucedió.

Por último, sigamos hablando de historia. Un dato para el optimismo es que si el Zaragoza gana esta noche, a partir de las 21.00 horas, al Racing de Santander estará con sus opciones vivas de permanecer en Primera siempre y cuando no ganen a la vez el Villarreal, el Granada y el Rayo Vallecano. Si, lanzando ya las campanas al vuelo, el equipo lograse salvarse en Getafe el mérito sería doble. Con una diferencia tan brutal de puntos ningún equipo, al menos del Zaragoza, logró salvarse antes con unos datos tan adversos. Confiemos. Alentemos. Gritemos. Zaragoza no se rinde. Sí se puede. Sí se puede. ¡Sí se puede!

A dos pasos de la orilla

A dos pasos de la orilla   fotografíaTras cuatro meses de regata, repletos de trabajo y sacrificio, el barco capitaneado por Manolo Jiménez avista la tierra prometida, la salvación deseada. Desde aquel partido en El Sardinero, el primero del nuevo comandante de El Arahal, plantilla y cuerpo técnico han sido capaces de no bajar los brazos, por muy adversas que fueran los condiciones, con jornadas para olvidar como aquellos desplazamientos a Málaga, San Sebastián o las oportunidades perdidas en La Romareda ante compañeros de viaje como el Rayo Vallecano. Pero el capitán del navío ha cumplido con el objetivo y el Real Zaragoza llega al tramo final con opciones de mantener la categoría acallando a aquellos -donde me incluyo- que en febrero habían perdido la esperanza en este equipo.

Pero los jugadores no son los mismos que entonces. Tanto individualmente como de forma colectiva han alcanzado su mejor nivel en este último tramo de la temporada. La garra de Postiga y Lafita, la entrega tan argentina, alocada y contagiosa de Zuculini,  el control de Micael y Apoño, la aparición inesperada de Edu Oriol, una defensa menos promiscua a los errores infantiles… y Roberto. El no ha cambiado, siempre ha estado. Viviendo en el alambre, el Real Zaragoza ha vuelto a dominar los partidos que juega como local, ha aprendido a aguantar resultados sin provocar un infarto en cada jugada -sólo los justos- y ha recuperado las ganas de competir. Gracias Manolo.

También la afición ha cambiado su forma de ver el partido. De la apatía y de la resignación con la que se contemplaba cada encuentro de la primera vuelta al grito incondicional de “Zaragoza nunca se rinde” y “Sí se puede”. La grada lleva en volandas al equipo, sufre junto a él en el campo, a través de la radio o de la televisión, con Manolo Jiménez como referente y los jugadores parte de nuestra familia. Animándoles como si fueran nuestros hermanos, sobrinos o hijos jugando en el equipo del colegio. Quizá haya que acabar agradeciendo el cobarde gesto de Agapito Iglesias de no acudir al palco de La Romareda y pedirle que, en favor del equipo, tampoco acuda al Coliseo Alfonso Pérez Muñoz.

Pero será el Racing de Santander, un club destrozado institucionalmente y ya descendido, el primero de los dos escollos. Una noche de transistores, con los ojos puestos en el campo y los oídos atentos a las noticias que lleguen desde el Sánchez Pizjuán y Los Cármenes. Las cuentas están claras: el Rayo no ha de ganar en Sevilla y el Granada no puede puntuar ante el Real Madrid. Ambos se ven las caras en la última jornada y no les valdría empatar. Michel debe dar una mínima alegría a su afición en el que quizá sea su último partido en el Sevilla tras perder ante el Betis. Por su parte, Cristiano Ronaldo quiere el Pichichi y Mourinho en San Mamés aseguró que, como equipo campeón, no han de desvirtuar la competición jugando con la vida de otros equipos.

Parecía impensable, pero el Real Zaragoza puede llegar a la última jornada dependiendo de sí mismo. Ni siquiera Amarillo Slim, el mejor apostante de todos los tiempos, se le habría ocurrido desafiar así al destino, pero la permanencia está más cerca que nunca. Cuerpo técnico, plantilla y afición, todos unidos en busca de la salvación. Se prevé un viaje masivo a Getafe, siempre y cuando el domingo salgan las cuentas, que podría superar el desplazamiento a Levante. Después de tanto remar, con la esperanza de no morir en la orilla.

Foto: RZFans

Las cuentas de la lechera

Son varias las historias que hablan sobre castillos en el aire. Una de las más famosas es la de una niña a la que se le encomendó la tarea de llevar un jarro grande de leche a su casa. Mientras volvía con su encargo iba imaginando como esa leche podría ser vendida. Con el dinero ganado se podría comprar más leche, y si la volvía a vender ganaría aún más dinero y podría comprar aún más leche. Justo antes de llegar a su casa el jarro se estrelló contra el suelo y la chiquilla se quedó sin dinero y sin leche. El Zaragoza, en una realidad algo similar a la de la niña, también lleva meses de cuentas y cavilaciones. La realidad que manda ahora es que la próxima semana se lo juega todo. La primera parada será mañana, a las 16.00 horas, ante un Athletic de Bilbao que llega embriagado por la alegría de haber llegado a la final de la Europa League tras vencer al Sporting de Lisboa después de una brillante remontada.

Para los de Manolo Jiménez se ha terminado el tiempo de las cuentas, las combinaciones y las posibilidades. Ahora solo vale ganar y esperar. Fórmula sencilla, a priori, pero complicada a la postre. El primer rival de esos tres duelos a muerte es un conjunto que viene de completar una temporada brillante. Los hombres de Marcelo Bielsa tienen en su mano hacer el deseado doblete para cualquier club con la Copa del Rey y la Europa League. El Real Zaragoza debe aprovechar esas circunstancias. Pero ahí no termina la recta final de infarto. La segunda parada, o más bien visita a La Romareda, es la del Levante. Los de José Ignacio Martínez también llegan jugándose Europa. Casi nada. Es otro equipo al que no se le puede reprochar absolutamente nada este año. Con un presupuesto de guerra y la ilusión por bandera tienen intactas sus opciones de colarse incluso en la Champions League.

Como punto final quedaría el Racing de Santander el próximo fin de semana. Según las cuentas de una lechera zaragocista los cántabros llegarían, supuestamente, descendidos. No debería haber mayores problemas, pero la confianza y dar las cosas por sentadas pueden ser muy malas bases. Así que la moraleja para este tramo final de temporada es que los blanquillos tienen que ir partido a partido, mirar al presente. Lo de después puede esperar. Requerirá concentración y  mucho esfuerzo, eso seguro, pero es más conveniente en estos momentos que el Zaragoza se centre en el ‘ahora’ y no en lo que pueda pasar. Con esa base, la salvación se tendrá que pelear hasta el último momento. Por supuesto, los resultados rivales también tendrán que acompañar, pero esas cuentas ya escapan de las manos del Real Zaragoza. Mientras tanto, la afición seguirá creyendo bajo el lema ‘Sí se puede’.

Ya no hay balas en la recámara

Ya no hay vuelta atrás, ni solución de continuidad, ni cuentas que hacer, ni clavos a los que agarrarse, ni teorías, ni suposiciones. El Real Zaragoza sólo tiene un camino que seguir para llegar a la salvación. Y eso pasa, como mínimo por ganar los tres partidos seguidos que tiene que disputar en La Romareda ante Athletic, Ya no hay balas en la recámara   fotografíaLevante y Racing. La derrota sufrida el pasado Sábado en Mallorca no deja otra opción pues, a falta de 12 puntos por disputarse, los blanquillos continúan con 31 puntos a 6 del Villarreal que marca el límite de la permanencia.Y todo ello gracias a que el Villarreal dejó escapar 2 puntos en su partido ante la Real Sociedad en su encuentro dominical. Esos 2 puntos y el hecho de no haber sacado nada positivo del Iberostar Estadi certificaban casi matemáticamente la permanencia de los castellonenses yel descenso al abismo de Segunda para el Zaragoza.

Manolo Jiménez puso sobre el terreno de juego un once formado por Roberto, Lanzaro, Da Silva, Paredes, Abraham, Dujmovic, Zuculini, Apoño, Luis García, Lafita, y Postiga. El encuentro fue igualado de principio a fin y tan sólo una jugada de estrategia a la salida de un córner provocó el gol de los baleares decantando el partido hacia su lado, en un lastre, las jugadas a balón parado y los remates de cabeza, que arrastra el equipo desde principio de temporada.

El equipo se mostró prácticamente inoperante en ataque, luchando todo el partido, pero sin crear ocasiones claras de gol y sin poner en aprietos la portería defendida por Dudu Aouate. Los zaragocistas realizaron 11 remates a la meta contraria, pero sin encontrar la suerte del gol. Postiga en 3 ocasiones y Lafita y Apoño en 2 cada uno fueron los que más veces lo intentaron. Con respecto a los fueras de juego, el árbitro perteneciente al colegio catalán Álvarez Izquierdo, señaló 2 situaciones adelantadas al equipo aragonés, ambas al delantero Helder Postiga.

En el aspecto disciplinario, el colegiado Álvarez Izquierdo mostró 3 tarjetas amarillas a los jugadores blanquillos, concretamente a Lanzaro, Luis García y Abraham. Mayor importancia tiene la vista por el delantero, ya que es la quinta y cumple ciclo de amonestaciones, por lo que causará baja en el vital encuentro ante el Athletic de Bilbao. Así, la lista de jugadores apercibidos de sanción se ha visto reducida tan solo a los nombres de los defensas Paredes y Lanzaro. En lo referente al número de infracciones, ambos equipos presentaron cifras parecidas. Álvarez Izquierdo señaló a los blanquillos 18 faltas en contra, mientras que pitó 17 a favor. Paredes y Lafita con 3 cada uno, fueron los que más infracciones cometieron, mientras que Zuculini con 5, Postiga con 4 y Luis García con 3, fueron los que más infracciones sufrieron por parte de los jugadores dirigidos por Caparrós.

Ya no hay balas en la recámara   fotografíaPor otro lado, hay que señalar que los jugadores blanquillos que más balones recuperaron durante el partido son Da Silva con 12, Lanzaro con 10 y Paredes con 9. En contraposición, los futbolistas del cuadro aragonés que más balones perdieron en favor de los mallorquinistas fueron Abraham con 15, Lanzaro con 14 y Apoño con 12 cada uno, mientras que los que menos pérdidas de balón hicieron de entre los que disputaron más minutos fueron Dujmovic y Zuculini con 4 pérdidas cada uno.

Finalmente, si analizamos lo que hizo cada futbolista con el balón en los pies y el acierto o no en cuanto a los pases realizados al compañero, hay que destacar a Luis García y Apoño como los que mayor porcentaje de acierto en los pases tuvieron, con un 82,4% y un 80,9% respectivamente. También hay que nombrar en esta faceta a los hombres que salieron desde el banquillo. En los minutos que disputaron, Juan Carlos tuvo el 100% de acierto en los pases que intentó, Edu Oriol el 92,9% y Barrera el 88,9%.

Así pues, teniendo en cuenta los datos de esta última jornada, las principales estadísticas generales de los jugadores zaragocistas tras los 34 partidos disputados hasta el momento son las siguientes:

  Minutos     Goles
1º Roberto 3.217   1º Postiga 7
2º Paredes 2.533   2º Luis García 4
3º Lafita 2.465   3º Juan Carlos 3
4º H. Postiga 2.383   4º Apoño 3
5º Luis García 2.293   5º Lafita 2
         
  Remates     Fueras de juego
1º H. Postiga 67   1º H. Postiga 47
2º Lafita 45   2º Lafita 10
3º Luis García 37   3º Aranda 9
4º Micael 27   4º Luis García 9
5º Juan Carlos 20   5º Obradovic 5
         
  % de pases     Asistencias de gol
1º Zuculini 80,53   1º Lafita 4
2º Edu Oriol 79,56   2º Luis García 3
3º Pintér 77,40   3º Zuculini 2
4º Micael 76,34   4º Aranda 2
5º Da Silva 74,13   5º Micael 1
         
  Balones perdidos     Balones recuperados
1º Lafita 281   1º Paredes 250
2º H. Postiga 261   2º Da Silva 244
3º Luis García 247   3º Lanzaro 181
4º Micael 213   4º Pintér 137
5º Paredes 207   5º Micael 134
         
  Faltas cometidas     Faltas recibidas
1º Paredes 56   1º Lafita 56
2º Micael 52   2º Luis García 50
3º H. Postiga 48   3º H. Postiga 46
4º Lafita 48   4º Micael 35
5º Lanzaro 44   5º Obradovic 24
         
  Tarjetas amarillas     Tarjetas rojas
1º Lanzaro 15   1º Lanzaro 3
2º Paredes 14   2º Juan Carlos 1
3º Mateos 7   3º P. Álvarez 1
4º H. Postiga 6   4º Zuculini 1
5º Micael 6   5º Abraham 1

Otra oportunidad para la vida

Desde luego la vida da muchas vueltas. Hace unas semanas, cuando la competición marchaba por la jornada 25, el Real Zaragoza llegaba a estar a doce puntos del Villarreal, equipo que marcaba la salvación. A día de hoy el equipo de Manolo Jiménez se encuentra a solo cinco puntos del equipo amarillo y del Granada, última víctima en la fulgurante reacción aragonesa. Todo parecía indicar que las derrotas frente al Barcelona y al Sevilla volvían a desahuciar al conjunto blanquillo. Sin embargo, la vida le da otra oportunidad más para… la vida.

El aspecto de la subsistencia en Primera cobra un tinte más cómico hoy, si cabe, puesto que el campo al que viaja el Zaragoza esta tarde es un terreno más o menos maldito. El Ono Stadi, campo del Mallorca, fue el teatro que acogió el último descenso del equipo zaragocista. Curiosamente hoy le brinda una segunda oportunidad. Una ocasión para recortar distancias a sus rivales, siempre y cuando éstos pinchen, claro. La vida para el Zaragoza da una vuelta de tuerca. Dos oportunidades en un único partido. La primera, la más importante esta tarde, la de conseguir los tres puntos y esperar los fallos de Granada y Villarreal. Eso metería una gran presión a los andaluces y a los castellonenses. Alcanzando la primera oportunidad, haciéndola realidad, se conseguiría la segunda. Cobrarse la venganza con un estadio que trae infaustos y recientes recuerdos al aficionado del club. Aquel descenso de 2008. Cobrándose hoy esa deuda el Zaragoza se aferraría, a la vez, a la vida de Primera División.

No es por ser optimista, pero todo apunta a que esta tarde la dinámica en el Ono Stadi puede cambiar. El equipo tiene bajas. Pinter, Obradovic y Aranda se pierden la cita por lesión. Sensibles ausencias. A ellas se suma la injusta sanción de Ruben Micael, que no obtuvo el perdón a través de la cautelar. En su lugar aparecen Kevin, Joel y Ortí. No importa quién se pierda la batalla. Ni lo dura que pueda ser. El partido de hoy debe ser otro paso hacia la vida.

Dicen

Dicen de las primas, que ya llevan un tiempo de aquí para allá.

Dicen que es un partido para duros, porque somos los dos equipos que más leña repartimos (o, si uno lleva mucho tiempo viendo partidos en nuestra liga y está acostumbrado a sus más que curiosos baremos de los señores del pito flojo, podría entenderse más bien “a los que más pitan”, que no tiene por qué ser necesariamente la misma cosa, ni mucho menos).

Dicen que el equipo, en cuanto se encuentra cómodo con una alineación, sufre cambios y hay que reconstruir a la desesperada, convirtiendo la capacidad en necesidad.

Dicen que un comité de competición no nos perdona una tarjeta, aun siendo justa la anulación, ni aunque San Guardiola baje del cielo entre trompetas para solicitarlo.

Dicen, eso sí, que parece que se nos está despertando una cualidad con la que hasta ahora no contábamos: aparecen individualidades inesperadas que aportan mucho en distintos partidos, alternándose entre ellas para cambiarnos la cara. Y esto, ya que carecemos de un bloque espectacular que mantenga el tipo constante y por las nubes, no está nada mal.

También dicen que estamos pagando el mal karma heredado de una presidencia difusa y malquerida.

Y dicen que Jiménez ya conoce algunos rudimentos de la jota. Sólo por si las moscas.

Se dice mucho, y a menudo por el mero gusto de decir.

Dicen   fotografíaPero lo que sí hay que decir, y de lo que todos somos conscientes, es de que la tensión para este partido es máxima. Se acabaron las oportunidades y los juegos malabares, las llamadas a las matemáticas y la confianza de que, bueno, todavía queda mucho camino por recorrer. Ese clavo ardiendo ya se ha consumido, y una vez conseguido el acercamiento in extremis a los que marcan el descenso* sólo nos queda luchar con uñas y dientes, pero sobre todo con cabeza, con el fin de alargar una semana más la esperanza del zaragocismo. La sensación es de que los tenemos ahí, casi al alcance de la mano. Como dice el vecino: sí, se puede.

Nosotros lo sabemos.

Esperamos que los jugadores también. Y que lo demuestren el sábado en el campo.

_____________________________________________

*(Descenso: mejor con mayúsculas, que ahora más que nunca puede acarrear situaciones dolorosas a más no poder)