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Una nueva final

Una nueva final   fotografíaNo acabó todo con el triunfo ante el Getafe. Se aseguró la permanencia, se evitó un descenso que  parte de la afición ya había asumido, aunque nadie conocía a ciencia cierta lo que podría haber significado para el futuro económico del club. Tras mantenerse en Primera División, el Real Zaragoza tiene ante sí la posibilidad de romper con un ciclo de cuatro años nefastos, repleto de sinsentidos protagonizados por el máximo accionista y que han acabado en un ascenso y tres salvaciones milagrosas. Manolo Jiménez es la esperanza, la piedra angular de un proyecto ideal, y por una vez, que el paso atrás de Agapito Iglesias sea de verdad. Sin mentiras, sin falsas promesas, incluso sin comunicados en la web oficial del club.

El técnico andaluz ha puesto sobre la mesa las condiciones y si se cumplen firmará el contrato. Pero es consciente de lo que ocurrió con sus antecesores. Primero fue Marcelino García Toral, después la dupla formada por José Aurelio Gay y Nayim, y tras elllos Javier Aguirre, quienes acabaron devorados por el torbellino de inestabilidad en el que vivía el equipo. Eso quiere evitar Manolo Jiménez al reclamar el control total de la parcela deportiva. Hace unos días, Jiménez aseguraba que “el dinero no sería un problema”, mientras que en su última aparición pública se mostraba más tajante afirmando que renovar con esas condiciones “traicionaría al club y a la afición”.

No es posible vaticinar lo que está por venir, cuál será la decisión de Agapito Iglesias y cuánto tardará en pensar lo contrario. Manolo Jiménez ha puesto las cartas sobre la mesa, aceptando la confianza que la afición de La Romareda le ha trasladado durante estos meses. El clavo al que se aferra el zaragocismo. Las finales que ha disputado el Real Zaragoza en este lustro son incontables, pero quizá este sea el partido más complicado, el más trascendental. El fin de un ciclo.

 Foto: Carlos Muñoz

A un solo paso del milagro

A un solo paso del milagro   fotografía

Jiménez posa con el lema de la remontada zaragocista.

El objetivo marcado en las últimas semanas está cumplido. Ganar los tres partidos consecutivos que el Real Zaragoza tenía en casa y llegar a la última jornada dependiendo de sí mismo. A ello han ayudado también los resultados de los demás equipos implicados, resultados que en anteriores jornadas había sido desfavorables para los intereses blanquillos. La goleada encajada por el Rayo en Sevilla y las derrotas a última hora de Granada y Villarreal han dejado al Zaragoza en la situación más favorable desde hace muchas semanas.

Las cuentas no dejan lugar a muchas dudas. Si el Zaragoza logra la victoria en el Coliseo Alfonso Pérez de Getafe estará salvado hagan lo que hagan sus rivales. Incluso un empate en terreno azulón podría llegar a ser suficiente para obtener la permanencia según lo que suceda en otros estadios. Si el Villarreal pierde en casa ante el Atlético de Madrid, al Zaragoza le valdría un punto para salvarse pase lo que pase en Vallecas, puesto que el golaveraje particular entre ambos está del lado de los maños, además de que un triple empate entre Zaragoza, Villarreal y Rayo también favorece a los blanquillos. En caso de que el Villarreal sumara algún punto, al Zaragoza le seguiría valiendo el empate siempre que el Rayo pierda su partido en su estadio ante el Granada.

Pero aún así, el Real Zaragoza sólo tiene que pensar en la victoria, olvidándose de otros partidos. Y para ello se tiene que apoyar, como en la últimas jornadas, en una afición que se ha volcado con su equipo y que seguro que le arropará en su viaje a Getafe, como ya hiciera el año pasado ante el Levante, para juntos poder conseguir al fin el preciado objetivo de la salvación y así continuar el año que viene en la Primera División.

En la penúltima final de la temporada y el último encuentro en La Romareda, Manolo Jiménez puso sobre el terreno de juego un once formado por Roberto, Pablo Álvarez, Da Silva, Paredes, Abraham, Pintér, Apoño, Micael, Edu Oriol, Lafita, y Postiga. El equipo se mostró muy activo de cara a la portería contraria. Pese al gol inicial del Racing anotado por Christian, los zaragocistas intentaron de todas las maneras posibles la remontada, y de ahí el gran número de ocasiones de gol de que dispusieron. Postiga en la primera parte rematando un centro de Pablo Álvarez, y Lafita en la segunda al remachar a gol un remate en semifallo de Postiga le dieron la vuelta al marcador. Además de los dos goles anotados, los pupilos de Jiménez realizaron 27 remates más a portería, sin duda el partido en el que más opciones de gol se han tenido de toda la temporada, aunque también la situación lo necesitaba. Postiga en 7 ocasiones más, Lafita en 5 más y Edu Oriol en 4 fueron los que más veces lo intentaron. Con respecto a los fueras de juego, el árbitro perteneciente al colegio andaluz Paradas Romero, señaló 7 situaciones adelantadas al equipo aragonés, 5 de ellas al delantero Helder Postiga y una a Luis García y Lafita respectivamente.

A un solo paso del milagro   fotografía

Lafita celebra el gol del triunfo ante el Racing.

En cuanto al aspecto disciplinario, el colegiado Paradas Romero mostró tan solo 1 tarjeta amarilla al equipo blanquillo, concretamente a Pintér, por lo que los zaragocistas afrontaran el último partido en Getafe sin bajas por sanción y sin tener en cuenta ya la lista de apercibidos por acumulación de amonestaciones. En lo referente al número de infracciones, ambos equipos presentaron cifras muy similares. El Racing cometió 17 faltas mientras que el Zaragoza realizó 18 faltas. Pintér con 6 y Pablo Álvarez con 3, fueron los que más infracciones cometieron, mientras que Lafita y Apoño con 4 cada uno fueron los que más infracciones sufrieron por parte de los jugadores dirigidos por Álvaro Cervera.

En el capítulo de recuperaciones, hay que destacar a Paredes con 10 y a Pablo Álvarez, Abraham y Pintér con 7 cada uno, como los jugadores blanquillos que más balones recuperaron. Por otro lado, los futbolistas del cuadro aragonés que más balones perdieron en favor de los jugadores racinguistas fueron Postiga con 14, Lafita con 11 y Da Silva y Abraham con 8 pérdidas cada uno.

Finalmente, atendiendo a lo que hizo cada futbolista con el balón en los pies y a calidad de los pases realizados al compañero, hay que destacar como los jugadores con mayor porcentaje de acierto a Micael con el 88,4%, a Edu Oriol con el 85,7%, a Pintér con el 82,8% y Paredes con el 79,2% de pases bien ejecutados.

Por tanto, teniendo en cuenta los datos obtenidos en este partido, las principales estadísticas generales de los jugadores zaragocistas a falta de una jornada para que termine la Liga son las siguientes:

  Minutos     Goles
1º Roberto 3.501   1º Postiga 8
2º Paredes 2.817   2º Luis García 4
3º Lafita 2.746   3º Apoño 4
4º H. Postiga 2.667   4º Lafita 3
5º Da Silva 2.500   5º Juan Carlos 3
         
  Remates     Fueras de juego
1º H. Postiga 84   1º H. Postiga 52
2º Lafita 55   2º Lafita 11
3º Luis García 41   3º Luis García 10
4º Micael 29   4º Aranda 9
5º Apoño 24   5º Obradovic 5
         
  % de pases     Asistencias de gol
1º Edu Oriol 81,12   1º Lafita 4
2º Zuculini 80,82   2º Luis García 3
3º Micael 77,71   3º Zuculini 2
4º Pintér 77,58   4º Aranda 2
5º Da Silva 73,47   5º Micael 1
         
  Balones perdidos     Balones recuperados
1º Lafita 312   1º Paredes 286
2º H. Postiga 295   2º Da Silva 266
3º Luis García 256   3º Lanzaro 181
4º Micael 231   4º Pintér 151
5º Paredes 223   5º Micael 146
         
  Faltas cometidas     Faltas recibidas
1º Micael 60   1º Lafita 63
2º Paredes 57   2º H. Postiga 57
3º Lafita 51   3º Luis García 52
4º H. Postiga 50   4º Micael 37
5º Lanzaro 44   5º Apoño 31
         
  Tarjetas amarillas     Tarjetas rojas
1º Lanzaro 15   1º Lanzaro 3
2º Paredes 14   2º Juan Carlos 1
3º Mateos 7   3º P. Álvarez 1
4º H. Postiga 7   4º Zuculini 1
5º Micael 7   5º Abraham 1

El penúltimo aliento

Nueve de la noche. El Real Zaragoza tendrá la penúltima bala de permanecer en primera. Está obligado a gastarla bien. A no derrocharla. Ya no es momento de hablar de oportunidades, ni de calendarios, ni de posibles carambolas en cuanto a resultados. Es momento de centrarse en la historia reciente de este club. Para ello es importante ir paso a paso en todo lo que ha sucedido en escasas semanas. En primer lugar hay que recordar lo que todo el mundo ha visto y contemplado boquiabierto. Un Zaragoza de segunda, con un abismo de puntos que recortar hacia la salvación, resurgió de sus cenizas. Un muerto, a medio enterrar, apartó con sus manos la arena de la fosa y pelea por volver a respirar en Primera. Manolo Jiménez fue quien le tendió ambas manos y ahora todos pelean por pisar terreno firme de nuevo. Para ello hay que escalar unos centímetros más esta noche.

Lo segundo, y más llamativo aún que lo primero, es la reacción de toda una afición. Siempre se ha dicho que la afición del Zaragoza es volátil, cambiante y que solamente rema cuando las cosas se colocan de cara. Bien, esta vez han callado multitud de bocas. La mía la primera. Cuando peor estaban las cosas, hasta el más pesimista del lugar fue a La Romareda. A increpar a Agapito y, sobre todo, a dar su aliento a un equipo necesitadísimo del mismo. El resultado funcionó. Gracias a las gargantas blanquillas el equipo aragonés llega con opciones a la penúltima jornada. De consumarse el descenso a final de Liga no todo quedará relegado a Segunda División. La afición seguirá siendo de Primera. Prueba de ello es que esta tarde el estadio estará lleno hasta la bandera. A rebosar. Eso el año pasado no sucedió.

Por último, sigamos hablando de historia. Un dato para el optimismo es que si el Zaragoza gana esta noche, a partir de las 21.00 horas, al Racing de Santander estará con sus opciones vivas de permanecer en Primera siempre y cuando no ganen a la vez el Villarreal, el Granada y el Rayo Vallecano. Si, lanzando ya las campanas al vuelo, el equipo lograse salvarse en Getafe el mérito sería doble. Con una diferencia tan brutal de puntos ningún equipo, al menos del Zaragoza, logró salvarse antes con unos datos tan adversos. Confiemos. Alentemos. Gritemos. Zaragoza no se rinde. Sí se puede. Sí se puede. ¡Sí se puede!

A dos pasos de la orilla

A dos pasos de la orilla   fotografíaTras cuatro meses de regata, repletos de trabajo y sacrificio, el barco capitaneado por Manolo Jiménez avista la tierra prometida, la salvación deseada. Desde aquel partido en El Sardinero, el primero del nuevo comandante de El Arahal, plantilla y cuerpo técnico han sido capaces de no bajar los brazos, por muy adversas que fueran los condiciones, con jornadas para olvidar como aquellos desplazamientos a Málaga, San Sebastián o las oportunidades perdidas en La Romareda ante compañeros de viaje como el Rayo Vallecano. Pero el capitán del navío ha cumplido con el objetivo y el Real Zaragoza llega al tramo final con opciones de mantener la categoría acallando a aquellos -donde me incluyo- que en febrero habían perdido la esperanza en este equipo.

Pero los jugadores no son los mismos que entonces. Tanto individualmente como de forma colectiva han alcanzado su mejor nivel en este último tramo de la temporada. La garra de Postiga y Lafita, la entrega tan argentina, alocada y contagiosa de Zuculini,  el control de Micael y Apoño, la aparición inesperada de Edu Oriol, una defensa menos promiscua a los errores infantiles… y Roberto. El no ha cambiado, siempre ha estado. Viviendo en el alambre, el Real Zaragoza ha vuelto a dominar los partidos que juega como local, ha aprendido a aguantar resultados sin provocar un infarto en cada jugada -sólo los justos- y ha recuperado las ganas de competir. Gracias Manolo.

También la afición ha cambiado su forma de ver el partido. De la apatía y de la resignación con la que se contemplaba cada encuentro de la primera vuelta al grito incondicional de “Zaragoza nunca se rinde” y “Sí se puede”. La grada lleva en volandas al equipo, sufre junto a él en el campo, a través de la radio o de la televisión, con Manolo Jiménez como referente y los jugadores parte de nuestra familia. Animándoles como si fueran nuestros hermanos, sobrinos o hijos jugando en el equipo del colegio. Quizá haya que acabar agradeciendo el cobarde gesto de Agapito Iglesias de no acudir al palco de La Romareda y pedirle que, en favor del equipo, tampoco acuda al Coliseo Alfonso Pérez Muñoz.

Pero será el Racing de Santander, un club destrozado institucionalmente y ya descendido, el primero de los dos escollos. Una noche de transistores, con los ojos puestos en el campo y los oídos atentos a las noticias que lleguen desde el Sánchez Pizjuán y Los Cármenes. Las cuentas están claras: el Rayo no ha de ganar en Sevilla y el Granada no puede puntuar ante el Real Madrid. Ambos se ven las caras en la última jornada y no les valdría empatar. Michel debe dar una mínima alegría a su afición en el que quizá sea su último partido en el Sevilla tras perder ante el Betis. Por su parte, Cristiano Ronaldo quiere el Pichichi y Mourinho en San Mamés aseguró que, como equipo campeón, no han de desvirtuar la competición jugando con la vida de otros equipos.

Parecía impensable, pero el Real Zaragoza puede llegar a la última jornada dependiendo de sí mismo. Ni siquiera Amarillo Slim, el mejor apostante de todos los tiempos, se le habría ocurrido desafiar así al destino, pero la permanencia está más cerca que nunca. Cuerpo técnico, plantilla y afición, todos unidos en busca de la salvación. Se prevé un viaje masivo a Getafe, siempre y cuando el domingo salgan las cuentas, que podría superar el desplazamiento a Levante. Después de tanto remar, con la esperanza de no morir en la orilla.

Foto: RZFans

Otra oportunidad para la vida

Desde luego la vida da muchas vueltas. Hace unas semanas, cuando la competición marchaba por la jornada 25, el Real Zaragoza llegaba a estar a doce puntos del Villarreal, equipo que marcaba la salvación. A día de hoy el equipo de Manolo Jiménez se encuentra a solo cinco puntos del equipo amarillo y del Granada, última víctima en la fulgurante reacción aragonesa. Todo parecía indicar que las derrotas frente al Barcelona y al Sevilla volvían a desahuciar al conjunto blanquillo. Sin embargo, la vida le da otra oportunidad más para… la vida.

El aspecto de la subsistencia en Primera cobra un tinte más cómico hoy, si cabe, puesto que el campo al que viaja el Zaragoza esta tarde es un terreno más o menos maldito. El Ono Stadi, campo del Mallorca, fue el teatro que acogió el último descenso del equipo zaragocista. Curiosamente hoy le brinda una segunda oportunidad. Una ocasión para recortar distancias a sus rivales, siempre y cuando éstos pinchen, claro. La vida para el Zaragoza da una vuelta de tuerca. Dos oportunidades en un único partido. La primera, la más importante esta tarde, la de conseguir los tres puntos y esperar los fallos de Granada y Villarreal. Eso metería una gran presión a los andaluces y a los castellonenses. Alcanzando la primera oportunidad, haciéndola realidad, se conseguiría la segunda. Cobrarse la venganza con un estadio que trae infaustos y recientes recuerdos al aficionado del club. Aquel descenso de 2008. Cobrándose hoy esa deuda el Zaragoza se aferraría, a la vez, a la vida de Primera División.

No es por ser optimista, pero todo apunta a que esta tarde la dinámica en el Ono Stadi puede cambiar. El equipo tiene bajas. Pinter, Obradovic y Aranda se pierden la cita por lesión. Sensibles ausencias. A ellas se suma la injusta sanción de Ruben Micael, que no obtuvo el perdón a través de la cautelar. En su lugar aparecen Kevin, Joel y Ortí. No importa quién se pierda la batalla. Ni lo dura que pueda ser. El partido de hoy debe ser otro paso hacia la vida.

Agapitanic

Agosto de 2011. El Agapitanic se dispone a zarpar. El barco parece mejor que el de 2010 y muchos suben con la esperanza de tener un viaje tranquilo. Un viaje que durará unos nueve meses. Los primeros dos meses son cómodos y hasta se piensa que se puede alcanzar el destino final antes de tiempo. Sin embargo, Javier Aguirre y sus otros comandantes no ven un iceberg llamado Osasuna. Intentan desviarse pero ya es tarde. El Agapitanic colisiona y el agua comienza a entrar poco a poco. El capitán mexicano y sus ayudantes buscan una solución. Van sacando agua con cubos y ponen celo para sellar las grietas. Obviamente, no consiguen nada y la situación va a peor.

Agapitanic   fotografíaPasan dos meses y ya hay más agua dentro del barco que en el mar. Aguirre se niega a ir y se agarra a su timón. Los cristales ya no resisten más y la aparición de Arenere y cía en el barco provocan la rotura total y el agua se lleva por delante al capitán. El Agapitanic comienza a hundirse. Parte de la tripulación salta del barco, unos empujados y otros atemorizados, antes de tiempo: Meira, Juárez, Antonio Tomás, Ponzio, Braulio…Así como Arenere y cía, después de ver que no pintaban nada en el barco de las mentiras. Los violinistas Prieto, Checa, Herrera y Cuartero siguen tocando.

Definitivamente, el Agapitanic se hunde y sólo unos pocos (jugadores y aficionados zaragocistas) aguantan en las tablas mientras el frío de las aguas de Segunda está a punto de congelarlos. 32 minutos después del hundimiento, llega un pequeño barco con Manolo Jiménez a la cabeza y algunos refuerzos buscando supervivientes. Parece que no hay nadie vivo, pero…recordad qué minuto del hundimiento era. Algunos zaragocistas cogen el silbato y comienzan con la agapitada. Manolo lo escucha y pide dar media vuelta. ¡¡Quedan supervivientes!! 21 jugadores y muchos zaragocistas son los afortunados supervivientes que se suben al barco del sevillano. Un barco llamado We Believe. Todavía quedaba una larga travesía.

Una ola malagueña está a punto de acabar con ellos. El capitán se enfada, siente vergüenza de los tripulantes pero resiste. El mar sigue furioso pero la tripulación trabaja más que nunca para evitar el naufragio y se animan con la frase de su capitán: “Juntos podemos”. De repente, llegan a una isla mallorquina. Ahí deben coger provisiones en forma de puntos para poder seguir el viaje y llegar bien a su destino, pero tendrán que acabar antes con la tribu caparrosiana. Jiménez soltará a Dujmovic, que viene de cargarse a unos piratas granadinos. ¿Lograrán derrotarles? Seguro que sí. Fe, lucha y supervivencia son los valores de esta tripulación que no parará hasta llegar a Salvación City. Ahora más que nunca: ¡¡We Believe!!

Fútbol en el alambre

El Real Zaragoza se la juega otra semana más. Se agotan los calificativos. Finales, partidos vitales, duelos a vida o muerte. Ya no hay más nombres posibles para las citas que le restan al conjunto blanquillo. Lo peor es que de un día a otro el sueño de la permanencia, que parecía acercarse contra todo pronóstico el último mes, vuelve a esfumarse como el humo entre los dedos de los seguidores y de la propia plantilla. Las derrotas contra el Barcelona y contra el Sevilla han dejado tocado a un conjunto aragonés que se encuentra a siete puntos de un Villarreal que ganó el pasado miércoles sobre la bocina. Si bien en ambos partidos el Zaragoza se fue de vacío tras los noventa minutos, la evolución de la imagen mostrada deja mucho que desear. Más bien se podría catalogar como involución.

Contra el equipo de Pep Guardiola los de Manolo Jiménez dieron la cara. Pelearon, lucharon, tuvieron ocasiones para adelantarse, erraron un penalti, se adelantaron, fueron espoleados por el colegiado y tras 90 minutos se macharon al vestuario con un contundente 1 a 4 pero con la sensación de haber plantado cara a uno de los mejores equipos de la Liga. La cara del Sánchez Pizjuán está en las antípodas. El equipo salió sin tensión, sin ganas, sin oficio y  con una defensa de verbena. Lo peor de todo fue que un mal partido, en un momento clave eso sí, tiró por el sumidero toda la escalada imposible que había hecho creer a todos los aficionados. Hasta los más reticentes había vuelto a La Romareda. Prueba de ello es que el campo fue una olla a presión tanto contra el Atlético de Madrid como contra el propio Barça.

La situación ahora es la que pinta la clasificación. Siete puntos que hay que remontar en seis partidos. Varios de los rivales, además, son directos en esa carrera. Serán duelos a vida o muerte. El primero es mañana en casa contra el Granada (16.00 horas), episodio piloto del fútbol en el alambre. Los de Jiménez están obligados a ganar a los andaluces para no perder comba. Aún más importante, para no perder la fuerza moral que han ido mostrado recientemente. Si la mentalidad luchadora se esfuma, lo hace también el equipo. Después hay que viajar a Mallorca. Será otra cita en la que se jugará al filo de la navaja. Racing de Santander y Getafe también aparecen en esas seis últimas citas. Se terminan los calificativos de nuevo. La gran duda: ¿aguantará el tirón el equipo en las últimas semanas? Más aún. ¿Se ganarán cinco de esos seis partidos? La respuesta llegará en un mes de infarto. En un mes de fútbol en el alambre, en el riesgo, al borde del precipicio.

Aún está permitido soñar

El Real Zaragoza consiguió ayer ante el Valencia una victoria tan valiosísima como inesperada. Y más aún conforme se iban sucediendo los acontecimientos en el césped de Mestalla. Y es que a los blanquillos, que llegaban a la capital del Turia con las bajas por sanción de Micael y Postiga, y que partían de inicio con un once formado por Roberto, Pablo Álvarez, Lanzaro, Paredes, Abraham, Pintér, Dujmovic, Apoño, Juan Carlos, Lafita y Aranda, se les puso enseguida el partido muy cuesta arriba con el gol ché en el minuto 9 y la expulsión por roja directa del defensor Pablo Álvarez en el minuto 20.

Aún está permitido soñar   fotografía

Apoño transforma el penalti cometido sobre Aranda.

A partir de ahí, al técnico Manolo Jiménez le tocó recomponer líneas y encomendarse a la suerte para no salir goleado del feudo valencianista. Pero nada más lejos de la realidad, porque en el minuto 30 el Zaragoza se encontró con un penalti cometido sobre Aranda y transformado por Apoño. En los restantes 60 minutos el guión estaba más que claro: el Valencia sin parar de atacar buscando la victoria y el Zaragoza defendiendo al máximo para aguantar el empate. Todo el equipo se empleó a fondo en esa tarea, destacando un rigor táctico y defensivo y sin cometer errores que acabó por desesperar a los jugadores del Valencia.

Pero el destino quiso que las máximas emociones se reservaran para el final. En los últimos minutos, con el gol de la victoria de Apoño, la expulsión de Zuculini y los cinco delanteros que dispuso Unai Emery en busca del empate, llegaron los nervios y las taquicardias para los aficionados del león en lo que parecía un partido interminable. Al final, con el pitido del árbitro se dio paso a la alegría por la consecución de 3 puntos de oro que permiten seguir soñando a todo el zaragocismo. Los maños siguen como colistas, pero ahora con 22 puntos, a 6 de la salvación marcada por el Villarreal. Esta distancia ahora se antoja más salvable, y unida al juego y actitud del equipo en la tarde ayer, llenan con un poco más de optimismo el pensar tanto de jugadores como de seguidores blanquillos.

Los pupilos de Jiménez realizaron un partido intenso y disputado, en el que nunca se dieron por vencidos. Pese a que las circunstancias obligaban a defender con todo, el hecho de que los valencianistas se volcaran contra la portería de Roberto permitió a los blanquillos salir a la contra en alguna ocasión con cierto peligro. De esta forma, en el minuto 76 una asistencia de Lafita propició el gol de Apoño, quien ya había marcado el empate de penalti. Estos dos goles le convirtieron en el héroe del partido y le sirvieron para estrenarse como goleador con la camiseta del Zaragoza. Al margen de los tantos, los zaragocistas realizaron 4 remates más a puerta a lo largo del partido, siendo el propio Apoño, Dujmovic y Zuculini en 2 ocasiones los autores de tales oportunidades. En el apartado de los fueras de juego, esta jornada no hay nada que reseñar, puesto que la poca vocación atacante que tuvo que presentar el equipo aragonés hizo que sus atacantes no cayeran en posición adelantada en ninguna ocasión.

Aún está permitido soñar   fotografía

Los jugadores zaragocistas se abrazan a Apoño tras la consecución del segundo gol.

Con respecto al aspecto disciplinario, el árbitro del encuentro mostró tan solo 6 tarjetas amarillas a jugadores zaragocistas, dos de ellas a Zuculini, por lo que fue expulsado en el minuto 87, y una tarjeta roja directa a Pablo Álvarez en el minuto 20 de la primera parte. Aparte de estas menciones, las otras cuatro amonestaciones recayeron en Roberto, Lanzaro, Dujmovic y Lafita. Este último cumple ciclo de amarillas, por lo que será sancionado y se perderá el próximo encuentro ante el Atlético de Madrid. Observando el número de infracciones, se aprecia que ambos equipos se movieron por números parecidos. El colegiado Del Cerro Grande señaló 9 faltas realizadas por jugadores maños, por las 8 que les pitó a jugadores del Valencia. Por el Zaragoza, los que más faltas recibieron fueron Apoño y Paredes con 2 cada uno, mientras que el que más faltas cometió contra los hombres dirigidos por Emery fue Lafita en 2 ocasiones.

Por otro lado, en cuanto a los futbolistas del conjunto aragonés que más balones recuperaron durante el partido, se debe destacar a Pintér con 10 y Abraham con 9. En contraposición, los jugadores que más balones perdieron fueron Dujmovic con 12 y Lafita con 11,  mientras que los que menos pérdidas de balón hicieron de entre los que más minutos jugaron fueron Paredes con 4 y Abraham y Pintér con 5 pérdidas cada uno.

Finalmente, atendiendo a lo que hizo cada jugador con el balón en su poder así como el acierto o no en la realización de pases al compañero, los zaragocistas más eficaces en cuanto a los pases efectuados fueron Pintér con el 75%, y Dujmovic con el 71,9%. Hay que destacar también en este apartado a Luis García que salió desde el banquillo en la segunda parte, y que en los 21 minutos que disputó tuvo una eficacia de pases buenos del 71,4%.

Así pues, las estadísticas generales principales de los jugadores blanquillos en estas 28 jornadas que se llevan disputadas hasta el momento son las siguientes:

Minutos Goles
1º Roberto 2.644 1º Postiga 6
2º Luis García 2.033 2º Luis García 4
3º Lafita 2.010 3º Juan Carlos 3
4º H. Postiga 1.975 4º Apoño 2
5º Paredes 1.971 5º Aranda 1
Remates Fueras de juego
1º H. Postiga 51 1º H. Postiga 39
2º Lafita 39 2º Lafita 9
3º Luis García 35 3º Aranda 9
4º Micael 25 4º Luis García 9
5º Ponzio 21 5º Juan Carlos 3
% de pases Asistencias de gol
1º Zuculini 84,05 1º Lafita 4
2º Edu Oriol 81,55 2º Luis García 3
3º Pintér 77,49 3º Edu Oriol 1
4º Micael 76,69 4º Apoño 1
5º Da Silva 75,61 5º Micael 1
Balones perdidos Balones recuperados
1º Lafita 245 1º Da Silva 215
2º Luis García 224 2º Paredes 194
3º H. Postiga 217 3º Lanzaro 157
4º Ponzio 194 4º Ponzio 156
5º Micael 189 5º Juárez 123
Faltas cometidas Faltas recibidas
1º Paredes 42 1º Lafita 45
2º Micael 42 2º Luis García 44
3º Lafita 39 3º H. Postiga 35
4º H. Postiga 39 4º Micael 30
5º Lanzaro 39 5º Juan Carlos 20
Tarjetas amarillas Tarjetas rojas
1º Lanzaro 13 1º Lanzaro 2
2º Paredes 11 2º Juan Carlos 1
3º F. Meira 6 3º P. Álvarez 1
4º Juárez 6 4º Zuculini 1
5º Lafita 5

 

Fotografías: heraldo.es

‘Apoño’ moral

Antes de comenzar con mi primera columna me gustaría explicar por qué la he llamado We Believe. En 2007, mi equipo de la NBA, Golden State Warriors, se clasificó en el último partido a los Playoffs, donde no estaba desde hacía 13 años. Al ser los octavos les tocó medirse a los primeros cabezas de serie, Dallas, que tenían la mejor marca de victorias. Los aficionados de los Warriors crearon el eslogan de We Believe soñando con dar la mayor campanada de la historia.

Todos los hinchas llenaban su cancha con camisetas del mismo color y esa frase. Y se logró. Golden State se cargó a los Mavericks por 2-4 e hicieron historia, ya que por primera vez el octavo clasificado había logrado eliminar al número uno y con mejor marca de la NBA desde que se estableció el formato al mejor de siete partidos. Por eso, ante la actual situación del Real Zaragoza y siempre, estemos como estemos y donde estemos, yo creeré en mi equipo y en que todo es posible.

Hace un mes aproximadamente, el Real Zaragoza se encontraba a 12 puntos de la salvación. Yo seguía haciendo cuentas y aún pensaba que podíamos salvarnos. La gran mayoría opinaba todo lo contrario y ya daba al equipo por descendido. Y es más, mucha gente criticaba mi optimismo y me tildaba de loco. Nunca entendí que se critique a alguien por tener fe y esperanza. Para decir que el Real Zaragoza era un equipo muerto y descendido ya habría tiempo de sobra. Que uno fuera optimista no quería decir que no supiera que lo normal era un descenso, pero jamás entenderé a la gente pesimista. Su negatividad no hace más que generar más pesimismo y en situaciones así, creo que es lo último que hay que hacer. Si Jiménez fuera pesimista y se lo dijera a los futbolistas, éstos se hundirían más, por lo tanto la negatividad sólo perjudica.

Por eso, yo (y algunos pocos más) decidí creer. Agarrarme a esa esperanza y tener fe en los jugadores. ¿Qué sentido tiene el fútbol si no piensas que tu equipo puede conseguir algo?, ¿acaso alguien cuando tiene a un paciente enfermo lo da por muerto, aunque esté muy grave? Pues eso. En los partidos veía que sí, que el nivel de los jugadores es bajo, pero que también los árbitros y la mala suerte se habían cebado, dejando a una plantilla muy golpeada anímicamente. Ahora, el Real Zaragoza ha recortado la mitad de puntos a la salvación mediante varios milagros y está a ‘sólo’ 6 de la vida.

El triunfo en Mestalla con dos goles de Apoño puede ser el punto de inflexión definitivo. Los que no creían, ahora creen, y los jugadores ven la luz al final del túnel. La forma en que se ha producido la victoria ha supuesto un ‘Apoño’ moral para todos. El ‘virus’ optimista invade la capital del Ebro y ante el Atlético, La Romareda debe ser una olla a presión. Así que tal y como reza el nombre de mi columna ¡We Believe!